Ópera en Londres
Die Zauberflöte en el Covent Garden
(Por Ovidi Cobacho Closa)
Die Zauberflöte; Ópera (singspiel) con música de W. A. Mozart sobre libreto de E. Schikaneder. Pavol Breslik (Tamino), Christopher Maltman (Papageno), Anna-Kristiina Kaappola (Reina de la Noche), Kate Royal (Pamina), Stephen Milling (Sarastro), Adrian Thompson (Monostatos), Kishani Jayasinghe (Papagena); Coro y Orquesta de la Royal Opera House. Dirección musical: David Syrus. Dirección escénica: Lee Blakeley, a partir de la producción original de David McVicar. Londres, Royal Opera House, 27 – II – 2008.
Durante los pasados meses de enero, febrero y marzo, la Royal Opera House repuso la celebrada producción escénica de La flauta mágica de D. McVicar, de la cual existe un delicioso registro en DVD. L. Blakeley fue el encargado de dirigir el revival de esta producción que, a pesar de desnaturalizar la ambientación de algunas escenas y la caracterización de algunos personajes, logra sacar un buen partido de la trama argumental de la obra, con momentos de gran belleza plástica y visual.
En el reparto de solistas para esta ocasión no hubo menos que agradables sorpresas. P. Breslik fue un Tamino de nobles acentos que demostró poseer elegancia y un buen dominio del estilo mozartiano. A su lado, el Papageno de Chr. Maltman, de voz bien timbrada, fue creciendo escénicamente a medida que avanzaba la representación. A-K. Kaappola, como Reina de la Noche, sacó partido de su envidiable instrumento vocal de sólidos sobreagudos en sus dos arias del primer y segundo acto, mientras que la Pamina de K. Royal, de canto exquisito y delicioso color, brilló con luz propia en todas sus intervenciones. No quedó atrás en su cometido el vigoroso Sarastro de S. Milling, quien supo aportar con autoridad escénica y vocal toda la gravedad y serenidad que requiere este personaje.
A.Thompson logró exprimir toda la comicidad del grotesco personaje Monostatos, aunque en esta producción perdiera su condición de negro, un aspecto que se puso en evidencia en su aria del segundo acto, cuando achaca sus frustraciones amorosas al hecho de que “un negro resulte repulsivo”. El toque de color lo puso en su lugar la simpática y “mulata” Papagena de K. Jayasinghe, así como las impecables Tres Damas (Anita Watson, Monika-Evelin Liiv, Elizabeth Sikora) que encontraron un delicioso contrapunto en las voces blancas de los Tres Muchachos ( Andrew Mott, Nick Hampson, Thomas Pinsker). Completaron el reparto, con solvencia y eficacia, el Orador de Robert Lloyd, los dos Sacerdotes (Harry Nicoll y Donald Maxwell) y los dos Hombres Armados de Andrew Staples y Vuyani Mlinde.
La Orquesta de la Royal Opera House fue todo un lujo para el oído bajo la diestra y perspicaz batuta de D. Syrus, así como intachables fueron todas las intervenciones del nutrido coro titular.

