Temporada Ibercamera
Coro de Niños de Windsbach y
London Symphony Orchestra
(Por Ovidi Cobacho Closa)
Este artículo de Ovidi Cobacho Closa está integrado por las reseñas de dos conciertos de la Temporada Ibercamera de Barcelona. El primero de ellos, "La Pasión según San Mateo de Bach" con la participación del Coro de Niños de Windsbach y el segundo, un programa orquestal ruso con obras de Stravinski y Tchaikovski, a cargo de la London Symphony Orchestra bajo la dirección de Valeri Gergiev.
Apasionante Pasión del Coro Infantil de Windsbach
La Pasión según San Mateo, BWV 244, de J. S. Bach. Coro de Niños de Windsbach y Deutsche Kammer-Virtuosen Berlin. Dirección musical: Kart-Friedrich Beringer. Temporada Ibercamera. Barcelona, L’Auditori, 11–III–2008.
Coro Infantil de Windsbach
Era la segunda vez que el prestigioso Coro de Niños de Windsbach visitaba la capital catalana dentro de la Temporada Ibercamera, y lo hizo, esta vez, para interpretar una de las piezas más comprometidas del repertorio musical de todos los tiempos: La pasión según San Mateo de Johann Sebastián Bach. Estrenada un Viernes Santo de 1727 en Leipzig, su exhumación, el 11 de marzo de 1829, en Berlín, a cargo de un jovencísimo Felix Mendelssohn, promovió la recuperación del colosal legado musical del cantor de Leipzig, compositor por aquel entonces olvidado. Desde aquellos días, la interpretación de este monumental oratorio se ha convertido en uno de los grandes retos de los maestros y formaciones musicales más prestigiosas del panorama internacional.
En la versión ofrecida el pasado 11 de marzo, en L’Auditori de Barcelona, el Coro de Niños de Windsbach no solo demostró estar a la altura de tan exigente partitura sino que dio muestras, a su vez, de ser un conjunto coral infantil de los más sólidos y brillantes de la actualidad. Bajo la batuta de su director titular, Kart-Friedrich Beringer, afrontaron los variados números polifónicos y corales con una precisión incisiva y una extraordinaria riqueza de acentos y matices, todo ello con unas voces empastadas y una afinación impecable. La transparencia de texturas de los corales luteranos y la riquísima factura de los pasajes polifónicos y los “coros de turba” brillaron en todo su esplendor y profundidad expresiva.
Kart-Friedrich Beringer
A su lado, un competente reparto de intérpretes se desenvolvió con eficacia en los números solistas, entre los que destacó el expresivo y apasionado Evangelista de Markus Schäfer. El maestro Beringer ofreció una lectura intensa y a su vez contenida de la partitura bachiana, especialmente atenta en sacar a relucir el valor expresivo de los conjuntos corales. Bajo sus ordenes, la Deutsche Kammer-Virtuosen Berlin logró también una feliz ejecución instrumental, en la que destacaron algunos de sus instrumentistas en páginas como la hermosa aria de tenor y coro “Ich hill bei meinem Jesu wachen”, con deliciosos comentarios de la oboe solista, o el bellísimo y desolado lamento para contralto “Erbarme dich, mein Gott”, en el que brilló con exquisita musicalidad y virtuosismo el primer violín.
Catarsis sinfónica de Valeri Gergiev
Petrushka de Igor Stravinsky; Sinfonía nº 6 de Piotr Chaikovski. London Symphony Orchestra. Dirección: Valeri Gergiev. Temporada Musical Ibercamera. Barcelona, L’Auditori, 13-III-2008.
Valeri Gergiev
Afortunadamente, gracias a la intensa actividad musical de la capital catalana, cada vez son más las oportunidades en las que el público melómano y sinfónico puede gozar de brillantes ejecuciones e intérpretes de renombre universal. Y esto favorece, sin lugar a dudas, el que de vez en cuando tenga lugar una de aquellas noches mágicas, una de aquellas veladas en las que la música trasciende los pentagramas y empuja al espectador hacia aquellas cumbres de la sensibilidad pura, de la experiencia estética absoluta. La noche del 13 de marzo, el público congregado en L’Auditori de Barcelona tuvo la ocasión de vivir una estas experiencias catárticas de las manos de la London Symphony y su incomparable director titular, Valeri Gergiev.
Habitual de las temporadas de Ibercamera, Gergiev reapareció en la capital catalana con un programa integrado por dos de las obras más celebradas del repertorio sinfónico ruso: el ballet Petrushka de Stravinsky y la conmovedora sinfonía “Patética” de Chaikovsky. Gran conocedor de las esencias musicales de la tradición rusa y de estos dos inmensos creadores, compatriotas suyos, Gergiev hizo valer su genio visionario en la interpretación de ambas partituras, poniendo en relieve su extraordinaria capacidad analítica al sacar a relucir los tesoros y matices más imperceptibles de cada frase sin perder jamás el pulso expresivo del discurso musical. En la interpretación del ballet de la primera parte, exprimió el estallido rítmico y colorista de la partitura poniendo a prueba las secciones de viento, especialmente los metales, y forjando un discurso incisivo y sumamente expresivo en el trabajo de las dinámicas. Aunque la auténtica apoteosis de la velada llegó con la interpretación de la sexta sinfonía de Chaikovski, conocida como la “Patética”.
London Symphony Orchestra
Desde los primeros compases del primer movimiento, el director ruso se sumergió en las profundidades de la obra arrastrando con él, a modo de chamán, la formación orquestal al completo. Un solo gesto de la ceja le bastaba para dar la entrada a una sección o exprimir la melancolía de un fraseo, entregándose en cuerpo y alma a la iniciática tarea de transformar los sonidos impresos en la partitura, y sus callados silencios, en sensaciones auténticas y reales que invadieron al público de la sala.
Bajo sus órdenes, la London Symphony Orchestra acreditó su puesto entre las mejores formaciones instrumentales europeas e internacionales. Con un sonido siempre empastado y brillante, típicamente inglés, se movió como pez en el agua entre los repliegues de las dos partituras, logrando en todo momento una ejecución impecable y una extraordinaria capacidad de sugestión en las dinámicas. Después de tan conmovedora exhibición de arte y talento, será difícil evitar las comparaciones sin tener que lamentarnos ante la próxima cita de la OBC en esta misma sala y con la “Patética” como eje del programa…

