Ópera en Sabadell

Brillante Traviata

(Por Ovidi Cobacho Closa)

La Traviata
La Traviata; Ópera de Giuseppe Verdi sobre libreto de Francesco Maria Piave. Sung Eun Kim (Violetta), Carles Cosías (Alfredo), Carles Daza (Giorgio); Cor Amics de l’Òpera de Sabadell y Orquestra Simfònica del Vallès. Dirección musical: Elio Orciuolo. Dirección escénica: Carles Ortiz. Producción: Amics de l’Òpera de Sabadell. Sabadell, Teatre La Faràndula, 20-II-2008.

El pasado 20 de febrero, Els Amics de l’Òpera de Sabadell presentaron su segundo título verdiano de la temporada: La Travista. Para esta ocasión, la entidad impulsada por la infatigable soprano Mirna Lacambra supo reunir, una vez más, un elenco vocal de campanillas en los tres roles titulares, encabezados por la deliciosa Violetta Valéry de Sung Eun Kim.

Esta soprano coreana, afincada en Italia y habitual en las temporadas de Sabadell, bordó su interpretación de la joven protagonista con una voz flexible y delicadamente modulada. Impecable en las coloraturas de la soberbia aria y cabaletta del primer acto, lució un refinado sentido del lirismo en el bellísimo dúo del segundo, culminando su labor con una intensa y emotiva escena de desfallecimiento en el tercero. A su lado, el  tenor Carles Cosías demostró ser una de las voces más afianzadas del panorama catalán. Su Alfredo, de timbre siempre cálido, carnoso y brillante, destacó por su exquisita musicalidad y la elegancia en el fraseo, añadiendo, incluso, un vigoroso sobreagudo de cosecha propia en la cabaletta del segundo acto.

Traviata

El joven barítono Carles Daza debutó el rol de Giorgio Germont en esta producción, y lo hizo dando muestras de poseer un instrumento privilegiado, sólido y de dúctil intensidad canora; una voz a seguir y a tener muy en cuenta. Aunque algo estático en el movimiento escénico, su dúo del segundo acto con Violetta fue uno de los momentos musicales más exquisitos de la representación. El resto del reparto se completó con unos competentes comprimarios, entre los que destacó el vistoso Gastone de Marc Sala.

El coro, sensiblemente reforzado, cumplió con solidez y aplomo, a pesar de un leve desajuste de las sopranos en el primer acto. Elio Orciuolo supo sacar un buen rendimiento de la Simfònica del Vallès y la puesta en escena de Carles Ortiz, con un escenario de dos niveles unidos por una escalera lateral, resultó funcional y resolvió con agilidad y eficacia el movimiento de los números conjuntos.

Escribir a Ovidi Cobacho Closa