Ópera en Bilbao
Sutil como una lijadora
(Por Otis B. Driftwood)
56 Temporada de Ópera de OLBE-ABAO. Palacio Euskalduna. Bilbao, 15 de Abril de 2008. La battaglia di Legnano, tragedia lírica en cuatro actos. Música: Giuseppe Verdi. Libreto: Salvatore Cammarano, a partir del drama La Bataille de Toulouse de Joseph Méry. Estrenada en Roma, Teatro Argentina, el 27 de enero de 1849. Lida: Alessandra Rezza. Arrigo: Francisco Casanova. Rolando: Ambrogio Maestri. Barbarossa: Marco Spotti. Il Podesta di Como/Primo y Secondo Console: Fernando Latorre. Marcovaldo: Javier Galán. Imelda: Nuria Orbea. Un Heraldo: Santiago Ibañez. Nueva producción ABAO-OLBE. Director Musical: Renato Palumbo. Director de Escena: Emilio Sagi. Escenógrafo: Llorenç Corbella. Iluminador: Eduardo Bravo. Figurinista: Pepa Ojanguren. Bilbao Orkestra Sinfonikoa. Coro de ópera de Bilbao. Director del Coro: Boris Dujin
John Ford dirigió "Centauros del desierto", "El Hombre Tranquilo"....y "Escrito bajo el sol". John Huston dirigió "El Halcón Maltés", "La jungla de asfalto"....y también "Annie" y "Evasión o Victoria". Martin Scorsese filmó "Uno de los nuestros", "Casino"…y "El aviador". Así que si alguien organiza un ciclo "Todo Ford", "Todo Huston" o "Todo Scorsese", tarde o temprano habrá que ver "Annie". "Evasión o Victoria" y "El aviador".
Pero toca hablar de ópera y no de cine: Verdi compuso "Otello", Falstaff"....y "La bataglia di Legnano". Y cuando se monta un ciclo "Tutto Verdi" proyecto iniciado por ABAO-OLBE la temporada pasada, le llegará inexorablemente el turno a "La bataglia…", una ópera, que, aunque en cuatro actos, tiene como mayor virtud, su brevedad. Sus dos primeros actos resultan, en mi opinión, vulgares y sin interés, ruidosos y acelerados, con los mismos matices y sutilezas que un masaje dado con lijadora. Tan sólo se puede destacar algo del tercer acto, en el que Verdi da destellos de su genio en la parte de Rolando, en la línea de papeles para barítono que encarnan personajes valientes, nobles y sacrificados. Lo asumió en Bilbao Ambrogio Maestri. Dio empaque y gusto a su canto.
Volvía de nuevo a Bilbao el tenor Francisco Casanova, para encargarse, en esta ocasión, de la parte de Arrigo. Como ya sucedió en Poliuto, su actuación fue irregular. Cada vez resultan más evidentes sus problemas de emisión, especialmente en el registro grave. Momentos hay en los que transmite una sensación angustiosa, en los que hace pensar que sería bueno que respirara si no quiere ahogarse o que le reviente una vena. Sospecho que su forma física tiene mucho que ver en los problemas que presenta una voz, por lo demás hermosa y que, por edad, debería encontrarse en plenitud.
No me gustó la soprano Alessandra Rezza. Posee una poderosa voz pero no la controla en ningún momento, ni canta con especial expresividad. En ocasiones llega a resultar gritona.
Lo más destacable de la parte musical es sin duda es la magnífica labor del maestro Renato Palumbo, un magnífico concertador, que condujo la función con precisión y rigor. Correcta labor del Coro de Ópera de Bilbao, aunque de nuevo mostró que tiene ciertas dificultades para ajustar completamente cuando debe someterse a las necesidades de la escena y disgregar el grupo.
Para poner en escena este afortunadamente infrecuente título de Verdi, ABAO ha recurrido a una nueva producción propia que ha encargado a Emilio Sagi. Creo que el montaje es realmente bueno y salva en gran medida la función. Sagi ha realizado una inteligente lectura de la trama y ha convertido en explícitas las pretensiones patrióticas del libreto, disimuladas, ciertamente de forma no muy sutil, para eludir la censura. El ejercito de la Liga Lombarda se transforma aquí en tropa garibaldina, los burgueses parecen recién salidos de "Il Gatopardo" y la acción se traslada al "Rissorgimento". La lucha no es ya para defender una liga de ciudades del norte de la península italiana de una invasión alemana (que el libreto llega a transformar en austríaca con esa facilidad para la imprecisión y el olvido histórico -sobre todo cuando favorecen las propias tesis- que tienen los textos de exaltación patriótica). Ahora Legnano es la batalla por la unificación de una patria dividida que se nos muestra, mediante unos paneles en la escena del segundo acto, partida en pedazos. La idea es buena, funciona, no perturba el desarrollo de la acción ni se convierte en protagonista y su plasmación escénica, con mínimos elementos y una cuidada iluminación, es visualmente atractiva. Para mi lo mejor de la noche.

