Ópera en Barcelona

La Gruberova y otros prodigios en el Liceo

(Por Enid Negrete)

G. Donizetti: Lucrezia Borgia, versión en concierto. Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Dirección de orquesta: Stefan Anton Reck. Lucrezia Borgia: Edita Gruberova. Gennaro: Josep Bros. Maffio Orsini: Ewa Podlés. Alfonso d’Este: Ildebrando d'Arcangelo. Coros y Orquesta del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. 22, 26 de febrero y 1 de marzo de 2008.
Edita Gruberova

He oído a muchos amantes de la ópera quejarse de las nuevas óperas, hablar de que los nuevos compositores no tienen la altura de los anteriores o mencionar que es imposible que una ópera de nuestros días sea tan buena como cualquier otra escrita en el siglo XIX. Bien, aquí tenemos un ejemplo de lo equivocada que puede estar la gente. Lucrezia Borgia es una ópera que no sólo tiene un libreto absolutamente incoherente (como es el caso de muchas de las obras contemporáneas a ella, aunque hay que admitir que en este campo ésta es especialmente mala), sino que además pareciera que la música no tiene nada que ver con la producción de Donizetti en esos años. Dos años antes escribe L’elisir d’amore y dos años después Lucia di Lammermoor, ambas obras maestras que son representadas con una frecuencia incuestionable hasta la fecha. Por lo tanto no puede decirse que se trate de un asunto de evolución estilística o personal del compositor, como tampoco puede pensarse que el tema no sea el adecuado, ya que se trata de un libreto basado en Victor Hugo y cuya temática es completamente romántica, como es el corte de todas las grandes óperas de este compositor. Entonces ¿Cómo es posible que la música nunca tenga relación con la acción escénica y menos con la gravedad de los textos? ¿Dónde están las grandes arias de melodías amplias que se nos quedan en los oídos muchos días después de que hemos estado en el teatro? ¿De dónde viene esta orquesta que mucho recuerda en sus acompañamientos rítmicos a la música popular mexicana?

Pero bueno, ¿qué hubiera sido de nosotros si no hubiéramos tenido a dos de las grandes intérpretes de nuestro tiempo al servicio de este compositor? Por supuesto Edita Gruberova no nos decepcionó, la capacidad de esta señora del canto para sorprendernos es infinita. De pronto un pianisismo de 25 segundos que termina en un crescendo inconcebible, nos tomó por sorpresa y fue el tema central de varios foros virtuales de ópera al día siguiente, cuyos miembros colgaron inmediatamente la grabación de ese momento milagroso, que se acerca siempre a lo que no es humano. La calidad técnica de esta soprano es incuestionable, tan incuestionable como el amor de su público, que mucho tiempo después de terminada la función la seguía llamando al escenario con mantas con su retrato colgando de los balcones del teatro.

Ewa Podlés nos deleitó con esa voz única e irrepetible a pesar de lo ingrato de su personaje y a Josep Bross hay que agradecerle que haya interpretado este papel con la valentía que requiere cantar cosas como: “Ya que dios no permitió que viviera al lado de mi madre, le agradezco que por lo menos me deje morir en sus brazos”.

De verdad que no todo lo pasado ha sido lo mejor y no todo lo de los grandes compositores, mitificados y puestos en pedestales en los teatros, vale la pena de ser rescatado. Hay quien incluso ha comentado que es una lástima que esta ópera no se haya representado con puesta en escena, yo estoy de acuerdo: Monty Python estarían genial abordándola. Lo prodigioso de la ópera es que siempre nos sorprende.

Escribir a Enid Negrete