Fundación Scherzo
Maurizio Pollini en el Ciclo de Grandes Intérpretes
(Por Antonio José López Domínguez)
XIII Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Maurizio Pollini (piano). Chopin: Preludio nº 26 en do sostenido menor, op. 45, Balada nº 2 en fa mayor, op. 38, 4 mazurcas, op. 33, Scherzo nº3 en do sostenido menor, op. 39 y Polonesa en La b M, op. 53. Debussy: 6 Estudios Libro II. Boulez: Sonata nº 2. Auditorio Nacional de Música de Madrid, 15 de Abril de 2008, 20:00 h.
Considerado uno de los mejores pianistas de la actualidad, Maurizio Pollini (Milán, 1942) se presentó el pasado 15 de Abril en el XIII Ciclo de Grandes Intérpretes ante un público totalmente entregado que abarrotó el Auditorio Nacional de Madrid. Pollini es un mito viviente del piano. Un pianista dotado de una técnica magistral que le facilita el acceso a cualquier tipo de repertorio.
Ofreció un programa de altos vuelos, muy de su gusto, de elevada complejidad técnica e interpretativa: obras de Chopin y Debussy en la primera parte, para dedicar la segunda parte a la Sonata nº 2 de Pierre Boulez. Cambió los Preludios Libro II de Debussy inicialmente programados por los 6 Estudios Libro II.
Se presentó en la sala con el Preludio nº 26 y la Balada nº 2 Op. 38 de Chopin, con un perfecto control de la dinámica, una sutilidad técnica y un poético fraseo que reafirmó en las 4 Mazurcas, op. 33. En el difícil Scherzo nº 3 Op. 39 mostró una cantidad de registros inimaginables para terminar con una excelente Polonesa ‘Heroica’ La b M op. 53, donde hizo gala de un ataque limpio y un brillante y refinado sonido, con excepcional claridad y energía.
Su versión de los seis Estudios Libro IIde Debussy fue magnífica. La gama de resonancias, matices y colores fue minuciosamente calibrada a través del dominio de las tesituras extremas y del extraordinario uso del pedal, creando un universo sonoro de atmósferas íntimas y cuidadas.
Con la Sonata para piano nº 2 de Pierre Boulez se rompe del todo con un discurso y un sentido lingüístico de la música por un concepto de experimentación armónica y tímbrica. Esta pieza es un auténtico desafío técnico y expresivo y puede llegar a resultar abrupta, lo que provocó algunos abandonos entre el público. Fue una interpretación precisa y de gran calado, única obra que Pollini no interpretó de memoria, y en la que evidenció su gran conocimiento tímbrico del instrumento.
A estas alturas de su carrera Maurizio Pollini no necesita demostrar nada. Sin embargo, el pianista milanés volvió a demostrar su increíble calidad con un recital de primera.

