Crítica de libros

Sobre la música

(Por Manuela Mesa)

Título: Sobre la música. Autor: Theodor W. Adorno. Editorial: Paidos. ISBN: 844930931X
Sobre la música

Siempre se ha dicho que todo pensador es hijo de su tiempo, por lo que no es de extrañar que treinta años después de su muerte el interés sobre sus escritos haya mutado considerablemente en relación con el que suscitaron en vida del autor. El crítico cultural y sociólogo es posiblemente quien más sufre el paso del tiempo, puesto que su trabajo va estrechamente ligado a un presente ya casi totalmente desvanecido.

Los escritos de Theodor W. Adorno llevan también al pie la fecha de su redacción con tinta muy visible. Son productos de una época muy determinada del arte del siglo XX: la de las vanguardias más radicales. Esto, unido a su carácter crítico, le lleva a optar de forma partidista por unos movimientos artísticos en detrimento de otros, lo cual hoy en día, cuando todo vale, nos parece sorprendente y absurdo, producto de una época de politización del arte, para bien o para mal ya superada. Sin embargo, los trabajos de estética de Adorno no dejan de destacar por lo extraordinario de su objeto: la música, de la que, en diversos géneros, se ocupa casi la mitad de sus obras completas.

Si hay un objeto con el que la filosofía se ha dado persistentemente de bruces en una humillante demostración de impotencia, ése es la música. Si hay un área de la filosofía cuyo balance hasta hoy se salda con el más estrepitoso y completo fracaso, es la filosofía de la música. Sin embargo, Adorno no sintió jamás la impresión de estar ante uno de los misterios más indescifrables de la cultura humana, sino ante un fenómeno central de la cultura que merece el mayor esfuerzo intelectual.

Pero, ¿cuál es la idea principal de la filosofía adorniana de la música? Pese a ciertos rasgos indudablemente marxistas –esto es, la tendencia a ver en la música, como en cualquier otra manifestación artística, un fenómeno ideológico enmarcado en la historia de los modos de producción y de las luchas ideológicas de las clases sociales- no es nada fácil contestar a esa pregunta, dado que Adorno nunca efectuó una exposición realmente completa de su pensamiento musical. En cualquier caso, una respuesta pudiera ser la siguiente: Adorno sostenía la teoría de que la música, en cuanto a organización y combinación de sonidos en el tiempo, es una entidad histórico-social. Un producto del hombre y su historia que tiene raíz y origen en la expresividad de la voz humana y que ha seguido una evolución paralela a las demás manifestaciones culturales.

Pero para una mejor comprensión de los textos que componen este volumen habría que decir un par de palabras acerca de la naturaleza de las reflexiones de Adorno. Según la visión romántica, la tarea de la crítica no es la de una mera ilustración acerca de la obra, sino de auténtica compleción. Pues bien, en Adorno encontramos una concepción más aceptable de la crítica como redención, aun haciéndola depender en última instancia de una teología negativa. De hecho, en sus propias palabras él mismo habría afirmado: Es cierto que en el pasado he escrito muchas críticas, pero nunca me he sentido un crítico de profesión… Lo que yo quería hacer en mis obras es dar expresión a experiencias y llegar a un entendimiento con ellas; mis críticas siempre tenían algo experimental.

Dicho todo esto, únicamente resta decir que las reflexiones sobre la música de este insigne pensador no sólo se publicaron en grandes volúmenes, sino también en forma de pequeños escritos que por distintas razones, a pesar de su interés, no fueron traducidos a otras lenguas. Este pequeño libro ofrece la oportunidad de acercarse a algunos de esos textos, donde se abordan las relaciones de la música con el lenguaje y la pintura, de la misma manera que entre la filosofía y las manifestaciones musicales. Primeros pasos todos ellos para una disciplina, la filosofía de la música, en la que aún hoy todo el trabajo está por hacer.

Otros libros de la editorial Paidos reseñados en OpusMusica:

La Venecia de Vivaldi

El arte de escuchar la música

Mozart, la libertad indómita

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