Crítica de libros

Cartas escogidas de grandes compositores

(por Joaquim Zueras Navarro)

Título: Música y palabras. Cartas escogidas de los grandes compositores. Prólogo, selección y comentarios: Rafael Esteve Alemany. Océano Grupo Editorial. 163 páginas. ISBN: 84-7556-114-4.
Música y palabras

Los protagonistas de este libro bajan del pedestal en que la historia les colocó para hablarnos con sencillez del afecto, la amistad, el trabajo, la felicidad y las adversidades. Una antología por la que el lector se convierte, no sin cierto embarazo, en destinatario de la vida cotidiana de un buen número de compositores, cada uno con su personal estilo literario. A través de la información que nos transmiten, desentrañamos situaciones, incluso leyendo entre líneas, y aventuramos hipótesis sobre caracteres, intenciones, dudas y anhelos.

El primer capítulo está dedicado al amor. Mozart casi siempre escribió a Constanze mostrando un humor radiante, bromeando de un modo que a nosotros se nos puede antojar infantil, con detalles que pueden parecer de un intimismo algo lúbrico, por lo que, tras su muerte, algunas cartas fueron eliminadas y otras manipuladas. Beethoven dejó una “Carta a la amada inmortal” que ha dado pie a toda clase de especulaciones sobre quién era y en la que emplea un lenguaje tierno, totalmente opuesto a sus maneras un tanto bruscas. La dura oposición de Friederich Wiek a que su hija Clara se relacionara con Schumann, fue el acicate que avivó la tenacidad de ambos en mantenerse unidos, lo que testimonia una copiosa correspondencia durante su accidentado idilio. Tchaikovsky escribió a su íntimo amigo Vladimir Stepanovich Shilovsky para anunciarle su matrimonio; más que una boda, un error. Una carta de Franz Liszt a Marie d´Agoult pone de manifiesto los desentendimientos de una convivencia en el ámbito de la incomprensión general.

En el segundo capítulo se abordan cuestiones de carácter. ¿Eran Mozart y Beethoven de temperamento ciclotímico? Éste último escribió a Hummel en 1799: “¡No vuelvas más por aquí! ¡En la perrera deberías estar como perro mentiroso que eres!” y dos días más tarde: “Querido Hummel de mi corazón. Eres un hombre honesto...”. El padre Vivaldi, siempre  indispuesto para celebrar misa y tan contrariado cuando el Nuncio Apostólico le amonesta por sus actividades de empresario operístico; la animadversión que Wagner siente hacia Meyerbeer, etc.

El siguiente capítulo se titula Ante la adversidad. En varias cartas Beethoven describió con amargura los inconvenientes de su gradual pérdida de audición; constituyen un testimonio realmente conmovedor, así como su “Testamento de Heiligenstadt”. Schumann escribía a su esposa desde el sanatorio en donde intentaba reponerse de sus desequilibrios psicológicos. Bartok en 1938 se muestra pesimista  tras la  catastrófica invasión  de la Alemania Nazi en Austria y el peligro de lo que resultó la invasión de Hungría. La lucha frente a la precariedad se refleja en las ayudas económicas solicitadas por cartas como las de Mozart a sus compañeros de logia y la misiva de Schönberg a Mahler.

La música como trabajo me ha parecido el capítulo de mayor interés. Mozart escribe a su hermana detallándole sus jornadas de trabajo. Explica a su padre cómo se ha implicado en la redacción del texto y el diseño de la trama de una ópera y el enfrentamiento con el arzobispo Colloredo. Giussepe  Verdi expone a Francesco Florimo las razones que le impiden aceptar la dirección del Conservatorio de Nápoles. En otra carta lamenta la frivolidad del público parisino, que tras los primeros cuatro acordes de una ópera ya opina sobre la misma. Beethoven se indigna por las faltas que cometen sus editores. Wagner declara prescindir de libretistas, porque la prosa y la música de sus óperas se le ocurren simultáneamente. Bach pide a Georg Erdmann, su antiguo compañero de escuela y representante diplomático de Rusia en la corte de Danzing, que le recomiende. Bartok se queja a su madre de los traductores ingleses. Mahler comunica a Richard Strauss el proyecto de estrenar Salomé, confiando en que la Ópera Real apruebe la representación. Algunas cartas de Tchaikovsky contienen opiniones personales muy certeras sobre Wagner, Mozart y Beethoven.

El libro concluye con una breve biografía y discografía recomendada de los compositores citados y una cronología de los hechos históricos paralelos a los periplos musicales.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro