Crítica de discos
Korngold: Sinfonía Op. 40
(Por Patxi Madariaga)
E. W. Korngold: Sinfonía Op. 40 / Captain Blood. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Dir: Pedro Halffter. Warner Music, 5144257702. Duración: 58' 09"
Erich Wolfgang Korngold, en las notas que preparó para un frustrado estreno americano de su sinfonía, escribió (curiosamente, en tercera persona): "El compositor caracteriza su nueva sinfonía como un trabajo de música pura y absoluta sin ningún programa, a pesar de su experiencia personal de que mucha gente —tras la primera audición— ve en el primer movimiento el terror y el horror de los años 1933-1945, y en el Adagio la pena y los sufrimientos de las víctimas de esa época"
Pero cualquiera que escuche esta obra y la compare con el resto de las composiciones de Korngold percibe una sensación dura y amarga que surge bajo el habitual optimismo del autor.
Y no es de extrañar teniendo en cuenta que la obra está compuesta en un período de la vida de Korngold que supuso un rosario de decepciones y problemas para él.
En 1947, durante un viaje a Canadá, poco después de decidir abandonar la composición de música para el cine y empezar a preparar el regreso a Europa, escribe a su madre: “He comenzado a escribir una sinfonía.” Esta es la primera mención a su Sinfonía en Fa Sostenido , que no terminaría hasta 1952, un momento cuando menos peculiar para que un compositor produjera una sinfonía completamente tonal y (peor aún) romántica.
A partir de este viaje a Canadá, habría más penas que alegrías en la vida de Korngold: Comenzó con un infarto que sufrió al poco de regresar a su casa de Hollywood. Y después vino la sensación amarga de haber sido olvidado que percibió en su vuelta a Europa, el fracaso del estreno de su última ópera “Die Kathrin”, las terribles críticas con las que la critica neoyorquina recibió su Concierto de Violín,…. En fin, acontecimientos demasiado importantes e impactantes en lo personal como para que la música que compuso en este período quedara al margen de ellos.
Por ello, a pesar de las palabras del Korngold, siempre me ha parecido que en esta obra hay mucho de las circunstancias y de los sentimientos personales del compositor. Y así lo he percibido en las versiones discográficas que conocía (tres) antes de esta nueva versión que nos ofrece Pedro Halffter, junto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.
Halfter, sin embargo, ha optado por una interpretación filológica, desapasionada y objetiva, en la línea de las palabras de Korngold,. La decisión, desde luego, es indiscutiblemente válida, pero ese estilo distante y cerebral está lejos de mi concepto personal de esta música. (ya saben: el eterno problema de las referencias personales monolíticas). En todo caso esta pequeña decepción no empaña la alegría de comprobar como la música de Korngold sigue resurgiendo.
Una carta de Korngold escrita a un admirador alemán, en 1952, cuando la obra estaba casi completada, da algunas ideas sobre sus sentimientos sobre la música moderna y el impacto que esperaba que la sinfonía podía tener:
No. No me he hecho atonal y también pienso que mi nueva Sinfonía demostrará al mundo que la monotonía y el “modernismo” a costa de abandonar la inventiva, la forma, la expresión, la belleza, la melodía —en definitiva, todo lo relacionado con el despreciado “romanticismo”— que al fin y al cabo ha producido algunas obras maestras no tan insignificantes, provocarán finalmente un desastre para el arte de la música.
Lo que en aquella época era una opinión de una ingenuidad que asombra, medio siglo después tal vez no resulta tan descabellada.

