Ópera en Manresa

El Díptico de Puccini en Manresa

(Por Ovidi Cobacho Closa)

Suor Angelica / Gianni Schicchi; óperas de G. Puccini sobre libreto de Giovacchino Forzano. Maribel Ortega (Suor Angelica), Mariel Aguilar (La Zia Principessa), Amalia Medina (La Badessa), Laura Vila (la suora zelatrice)... / Enric Serra (Gianni Schicchi), Montserrat Martí (Lauretta), César de Frutos (Rinuccio), Mariel Aguilar (Zita), Josep Pieres (Simone), Elisa Vélez (Nella), Carles Daza (Marco)... Cor Amics de l’Òpera de Sabadell i Orquestra Simfònica del Vallès. Dirección musical: Daniel Martínez. Dirección escénica: Pau Monterde. Manresa, Teatre Kursaal, 7 de mayo de 2008.
G. Puccini

El 7 de mayo llegó la última producción de la temporada dels Amics de l’Òpera de Sabadell al Teatro Kursaal de Manresa. Este teatro, reinaugurado hace poco más de un año después de largo tiempo de inactividad y una importante remodelación, ha permitido implantar en la capital del Bages una temporada operística gracias a las posibilidades que ofrece la gira de las producciones sabadellenses dentro del ciclo Òpera a Catalunya.

En esta doble función pucciniana pudimos asistir a la representación de dos de las óperas en un acto que integran el célebre Trittico de Puccini: Suor Angelica y Gianni Schicchi. Unas deliciosas producciones en las que destacó la extraordinaria labor de la puesta en escena de Pau Monterde, recreando sutiles atmósferas y espléndidos cuadros escénicos de suntuosa plasticidad colorista, apoyados en la sutil iluminación de Nani Valls y un minucioso trabajo del movimiento escénico.

En el reparto de solistas, destacó la espléndida Suor Angelica de Maribel Ortega, de voz imponente y sumamente expresiva, así como la infrecuente voz, cavernosa y bien timbrada, de la contralto Mariel Aguilar, en el doble papel de la Zia Principessa y Zita. En el rol de Gianni Schicchi pudimos gustar del veterano barítono Enric Serra, un clásico de los escenarios catalanes a quien los papeles bufos le siguen viniendo como anillo al dedo. Impecable también la Lauretta de Montserrat Martí, que supo exprimir todo el lirismo de su deliciosa aria "O mio bambino caro". Los numerosos personajes secundarios fueron resueltos de forma muy competente por un nutrido reparto de comprimarios.

Daniel Martínez supo sacar un buen partido de la brillante y rica orquestación de ambas partituras, secundado por una Simfònica del Vallès que hizo justicia a las páginas del maestro de Lucca.

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