Crítica de libros
Ricardo Viñes, un héroe de la música
(Por Aurelio Viribay)
"(...) el público no adivina y es ciego a las alusiones; hay que enseñarle el culo, entonces empieza a comprender"
(Ricardo Viñes, Diario)
Título: Ricard Viñes. El pianista de les avantguardes / El pianista de las vanguardias / Le pianiste des avant-gardes. Edita: Institut Municipal d'Acció Cultural de Lleida (Museu d'Art Jaume Morera) y Fundació Caixa Catalunya. Año de edición: 2007. Director de la edición: Màrius Bernardó. Coordinación: Francesc Gabarrell. Idiomas: Catalán, español y francés. Número de páginas: 467. ISBN: 978-84-89781-94-8. Distribuido por Tritó.
La vanguardia que vivió el pianista Ricardo Viñes (Lleida, 1875 - Barcelona, 1943) pertenece a la tradición musical de hoy en día: son los Debussy, Ravel, Satie, Poulenc, Milhaud, Falla, Mompou o Ernesto Halffter, cuya obra se encuentra felizmente incorporada al llamado gran repertorio. Por eso, más aún que el título del libro, Ricard Viñes. El pianista de les avantguardes, —por otro lado, plenamente acertado—, me gusta el título de uno de los artículos que lo integran, el del poeta León-Paul Fargue titulado Un héroe de la música: Ricardo Viñes. Y es que de auténtico héroe de la música se puede calificar a este pianista que, integrado en la élite artística del París de principios del siglo XX, estrenó u ofreció en primera audición obras pianísticas de compositores franceses, rusos y españoles como Debussy, Ravel, Poulenc, Satie, Milhaud, Florent Schmitt, Joaquín Rodrigo, Ernesto Halffter, Enrique Granados, Manuel de Falla, Federico Mompou, Joaquín Turina, José Antonio de Donostia, Sergei Prokofiev, Balakirev o Liapounov, de muchas de las cuales además era dedicatario.
De la importancia de su figura dan testimonio su participación en la creación de la Societé Musicale Indépendante en 1909 junto a personalidades como Ravel, Florent Schmitt o André Caplet, o su intervención como impulsor de la Société Musique en 1918 junto a los compositores Ravel, Roussel, Satie, Auric o Delage. Pero siempre inquieto y atento a la vanguardia, su colaboración directa como intérprete en las obras de nueva creación no se detiene y en 1936 participa en el primer concierto sinfónico del grupo Jeune France, integrado por Messiaen y Jolivet como figuras más destacadas, interpretando la parte solista de una obra que le ha sido dedicada, la Balada para piano y orquesta de Germaine Tailleferre.
Entre las numerosas personalidades artísticas con la que tuvo ocasión de trabar relación se encuentran no sólo compositores e intérpretes — Henri Duparc, Paul Casals, Ignacy Jan Paderewski, Erik Satie, Wanda Landowska, Maurice Delage, Fedor Chaliapin, Balakirev, Rimski-Korsakov, Alexsander Scriabin, Francis Poulenc, Edgar Varèse — sino también pintores, escultores, poetas, literatos y celebridades pertenecientes a los más diversos campos artísticos como Odilon Redon, Colette, Picasso, Camille Pissarro, Léon-Paul Fargue, André Gide, Sergei Diaghilev, Jean Cocteau o Paul Valéry. Y es que no hay que perder de vista que el polifacético Ricardo Viñes, perteneció al Círculo de Les Apaches (integrado por un grupo de músicos, poetas, pintores y científicos nacidos en la década de 1870) y que además de pianista fue compositor, escritor —llegó a escribir poesía en francés— y se interesó también por numerosas lenguas extranjeras, las matemáticas, la astronomía, la astrología e incluso por las ciencias ocultas. A la pregunta acerca de las cualidades necesarias para ser un virtuoso del piano, el pianista catalán respondía: "¡Es necesario leer!".
Con motivo de la exposición que tuvo lugar el pasado año 2007 en Barcelona, en el edificio de La Pedrera de la Fundació Caixa Catalunya, y en el Museu d'Art Jaume Morera de Lleida, bajo el título Descobrint Ricard Viñes (1875-1943) el pianista de les avantguardes, se ha editado este espléndido libro cuyo texto es una recopilación de artículos de Màrius Bernardó, Nina Gubisch-Viñes, Jorge de Persia, Juan Manuel Bonet, Marta Giné, M. Àngels Julià, Montserrat Bergadà, Myriam Chimènes, Deborah Mawer, Philippe Rodriguez, Pierre Guillot, Yvan Nommick, Ornella Volta y Esperanza Berrocal. Se incluye también una selección de artículos históricos sobre la figura de Viñes escritos por Dèodat de Séverac, G. Jean-Aubry, Adolfo Salazar, Léo-Pol Morin, Georges Auric, Carol-Bérand, o el anteriormente citado del poeta León-Paul Fargue.
El texto del libro — excepto el recorrido cronológico por la vida de Ricardo Viñes y los pies de foto, que sólo se pueden leer en catalán— se presenta en triple versión catalana, española y francesa, si bien el tamaño de la letra de los dos últimos idiomas (con muchas erratas en el castellano) es mucho más pequeño y presenta las notas al final de cada artículo; el texto en catalán está salpicado de numerosas fotos e ilustraciones de gran valor histórico, además de incluir las notas en márgenes laterales que permiten una cómoda consulta. Se trata sin duda de una publicación modélica y no se puede sino celebrar que potenciales lectores de las tres lenguas citadas puedan acceder a esta auténtica joya que permite conocer a fondo no sólo la figura de ese inmodesto héroe de la música que fue Ricardo Viñes, sino realizar a través de las amenas lecturas que conforman este libro una inmersión en la vanguardia artística y cultural del París de principios del siglo pasado.

