Música y Filatelia

La música: una cuestión de carácter

(Por Juan Franco Crespo)

Liechtenstein

Aunque corramos el riesgo de herir sensibilidades, la realidad es que el tiempo en música, es mucho más que velocidad, revela el temperamento y si no que se lo pregunten a los aficionados a la música. El universo de la música nos ofrece un tiempo en dos dimensiones: la objetiva y medible [puesta en evidencia por el metrónomo] y la subjetiva, temperamental o de intensidad que cada intérprete impregna a una determinada pieza que, finalmente, el público juzgará. ¡Cuántas veces la percepción subjetiva del auditorio acabó con la carrera de artistas consagrados sólo porque éstos no supieron conectar con el público!

Las modificaciones, a veces nimias, del tiempo y la intensidad, pueden generar diferencias. A veces grandes obras permiten ciertas variaciones que llegan a crearnos la sensación de estar oyendo piezas diferentes, no sólo la música clásica, sino que se da en todos los géneros, y en la forma en que cada ejecutante acomete la interpretación de la pieza está el éxito o el fracaso.

Hay piezas que según el tiempo y el intérprete, hacen vibrar, levantan pasiones, suscitan emociones y tantos otros estímulos visuales y acústicos que se interrelacionan en esos entrañables momentos de concentración y, por qué no, de compenetración entre el artista y el público. Por eso tantas canciones quedan destrozadas respecto a las voces inigualables que las popularizaron... ¡Vean OT, por ejemplo!

En el XVII los compositores de música clásica caracterizaron sus trabajos con ciertas designaciones como forma de explicar al ejecutante el efecto que deseaban impregnar a esa parte de la composición. Fue Italia el centro de la innovación musical en la Europa de su tiempo y de ahí viene esa declinación de los tiempos escritos siempre en lengua italiana, desde el allegro al vivace o con fuoco. Y este es el tema que hoy nos llama la atención en otra preciosa serie del principado de Liechtenstein. Se trata de una serie de cuatro sellos que, en cierta medida, entroncan con la serie Vibraciones. Los cuatro efectos de hoy muestran otros tantos ejemplos de tiempo e intensidad:

  • 0,85 F Allegro
  • 1,80 F Capriccio
  • 2,00 F Crescendo
  • 3,50 F Con fuoco

Los sellos no requieren mucha explicación pues “hablan” por sí mismos: la música del violín, el gramófono que desperdiga la partitura del atril, la señora “boteriana” del trombón y el pianista que saca fuego de su instrumento. Nada mejor que entretenerse en observarlos. Seguro que disfrutará de ese tono desenfadado y humorístico que les ha dado Oskar Weiss. La emisión fue realizada en la imprenta estatal austriaca que es símbolo de calidad mundial en la impresión de sellos. Se realizó en pliegos de veinte ejemplares; como complemento hubo un sobre de primer día y cuatro tarjetas reproduciendo el motivo de cada sello.

Escribir a Juan Franco Crespo