Crítica de discos

Maria Callas. Birth of a diva

(Por José Prieto Marugán)

Maria Callas. Birth of a diva. Legendary early recordings. Obras de Verdi, Ponchieli, Wagner y Bellini. Intérpretes: María Callas, soprano. Sello–Refer: Warner Music 2564 69814-4. CD duración: 69’18”. Grabación: Auditorio de la RAI, Turín, 1949-1953.
Maria Callas. Birth of a diva

A estas alturas nadie duda de que María Callas es una de las intérpretes que más dinero ha dado a la industria del disco. Además de las grabaciones de óperas completas, son numerosas las ediciones con fragmentos, trozos escogidos, momentos estelares, recopilaciones, celebraciones especiales, etc. que la tienen como protagonista. El resultado es que los coleccionistas tendrán un montón de veces el “casta diva” de Norma o el “brindis” de La traviata, pero la verdad es que uno nunca se cansa de escuchar esos y otros fragmentos en la voz de “La Divina”.

El presente disco contiene las primeras grabaciones de la Callas e incluye una amplia selección de La traviata, de Verdi (grabada en 1953 junto a Francesco Albanese, Mariano Caruso e Inés Marietti) y de La Gioconda, de Ponchielli, (de 1952 con Fedora Barbieri y Paolo Silveri), además de cinco arias de Norma y Los puritanos, de Bellini (de 1949) y  el célebre “Liebestod” de Tristán e Isolda, de Wagner (también de 1949), cantado en italiano.

En cualquiera de las grabaciones de obras italianas, la Callas es la gran soprano de sus mejores momentos, extraordinaria en las exigentes coloraturas y adornos, increíble en el amplísimo “fiato”, exquisita en los intensos filados (aunque llamar intenso a un filado pueda ser un contrasentido), clara en la dicción, expresiva en el fraseo y dueña de una brillante paleta de color. Todas esas características, además de su amplísimo registro, puestas al servicio de la psicología sonora de cada personajes convirtieron a María en la gran cantante del pasado siglo.

Norma fue uno de las grandes creaciones de la soprano neoyorkina; su concepción de la diosa  “Casta diva”, impresiona y deleita a partes iguales. Estremece el dramatismo de su Violeta, protagonista de Traviata, que ha sido modelo y ejemplo para otras cantantes, y sorprende, -otra vez- con la densa y “oscura”, por así decirlo, voz que presta a Gioconda.

Lo más curioso de este disco puede ser la “muerte de amor” del drama wagneriano Tristán e Isolda. Hay que recordar que Callas, al comienzo de su carrera, cantó diversos papeles quizá poco apropiados para su voz y que fue abandonando para dedicarse en exclusiva a la ópera italiana. En este fragmento destaca la potencia de su voz y la amplitud de su registro.

Sus compañeros de reparto en la obra verdiana y en La Gioconda cumplen correctamente, aunque hemos de destacar la participación de Fedora Barbieri como Laura en la obra de Ponchieli, excelente y modélica, para muchos una de las grandes interpretaciones de este papel.

El acompañamiento orquestal de estas grabaciones estuvo a cargo de Gabriele Santini (La traviata), Antonino Votto (La Gioconda) y Arturo Basile (Norma, Puritanos y Tristán), dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de la RAI de Turín. El sonido del conjunto instrumental es pobre, demasiado saturado en algunos momentos y en general oscuro. No hay que olvidar que las grabaciones tienen más de cincuenta años.

Escribir a José Prieto Marugán