Crítica de libros

Jacques Offenbach en España, Italia y Portugal

(Por Alicia Perris)

Título: Jacques Offenbach en España, Italia y Portugal. Autor: Jacobo Kaufmann. Editorial: Certeza, Colección Personajes, Zaragoza, 2007. ISBN: 978-84-96219-90-8.
Jacques Offenbach en España, Italia y Portugal

Offenbach fue un compositor con estrella, si nos atenemos a la difusión de su vida y su obra, ya que se han escrito sobre él muchísimos libros, ensayos y artículos, pero sin embargo no hay una bibliografía adecuada sobre la producción de este artista en la Península Ibérica y especialmente en España. Este libro de Kaufmann viene a llenar ese espacio, concentrándose sobre todo en la trayectoria personal y musical del compositor en la Península Ibérica, e interesándose también por su actividad en Italia.

Jacobo Kaufmann tiene un currículo internacional reconocido como director de óperas y teatro y es también investigador, escritor y traductor. Ha escrito cuentos y novelas como “El hipnotizador”, “El hombre que pensaba en diagonal”, “Caras prestadas” y varias biografías de música. Se lo reconoce como un experto en la vida y obra de Offenbach.

En el Prefacio, el autor refiere que “a partir de mediados del siglo XIX y hasta bien iniciado el siglo XX, se representaron en Madrid y con gran éxito por cierto, varias decenas de sus obras escénicas”, en traducción y lo mismo sucedió en Portugal e Italia. El libro rastrea los estrenos en Madrid, las salas teatrales implicadas, la reacción de la crítica y el público, los intérpretes de la obra de Offenbach y la influencia clara que tuvo en otros géneros musicales en España, especialmente en la zarzuela. Trata además la influencia que París y su entorno sociocultural en el siglo XIX tuvo en Europa y concretamente en España, aunque por momentos, haciendo gala de un revisionismo necesario, Kaufmann escribe que “son pocos los países verdaderamente conscientes de sus propios patrimonios culturales, incluidos sus repertorios teatrales y musicales”. Según opina Kaufmann, Offenbach fue entre 1866 y 1877 el músico extranjero que más se representó en Madrid, pero también en Barcelona y otros lugares de la geografía española. En la capital se competía por estrenar toda la variedad de sus composiciones, especialmente en el teatro de las Zarzuela y los Bufos de Arderius. El autor del libro cree que había interés por Offenbach, como por todo lo francés de la época, mucho antes aún de que la obra y el opositor visitaran el país. París imprimía carácter incluso a distancia y la ciudad capital no podía ni quería sustraerse a ese influjo, mitad perverso, mitad provocador, que encandilaba y alejaba de la rutina y el aburrimiento. Kaufmann lo ameniza de esta manera desenfadada:

“Claro que en Madrid, con la cantidad de gobiernos que se suceden en esos años isabelinos, no falta entretenimiento. Entre un levantamiento y otro, las intrigas de palacio, los exilios, las idas y venidas de generales, el descontento en varios sectores de la industria y la economía, los enfrentamientos con el clero y las refriegas políticas, parecería que el teatro francés no fuera precisamente prioridad de todos. Pero tampoco faltaban los ociosos…los cortesanos, los diplomáticos, funcionarios y más de un rentista, que podían permitirse y gustaban de toda clase de excentricidades”.

Un capítulo interesante del libro es el de Offenbach y la música española, donde comenta la percepción que de lo español se tiene en Europa y en el resto del mundo. España se vive como un país de exotismo, vital, erótico, sensual y festivo, tierra que embriaga, seduce y cuyo paisaje y paisanaje, invita a la aventura y a la evasión. Escribe Kaufmann que “boleros, jotas y seguidillas, además de otras danzas hispanas y melodías que nos las recuerdan, nos deleitan en no menos de veintidós las obras escénicas de Jacques Offenbach, aproximadamente la quinta parte de toda su producción lírica". Entre otras, Les deux aveugles, La rose de Saint Flour, Un mari à la porte, Le pont des soupirs, Le gascon, Belle Lurette y tantas otras.

Conocida fue también la influencia y la inspiración que Jules Vernes ejerció como un maestro, sobre la producción de Offenbach.  El compositor también estuvo en Italia varias veces, llevando su música y “ses amours”, a menudo de paso para Viena. El libro le dedica varios capítulos a este recorrido por otro país de referencia en la segunda mitad del siglo XIX, donde bullían las nuevas ideas de libertad y “Risorgimento” y donde Garibaldi fascinaba políticamente a su pueblo de la misma que Verdi, Bellini o Donizzetti lo embriagan con sus óperas. Así da cuenta de El género bufo y las temporadas Offenbachianas en Milán, Los éxitos en Parma, Roma y Nápoles, El teatro La Fenice y Génova, por ejemplo.

Este libro singular, que viene a cubrir un vacío significativo en la obra de Offenbach y en las vivencias musicales de la España, Italia y Portugal de la segunda mitad del siglo XIX, se cierra con varias secciones dedicadas a Portugal, como Barba Azul en el Trindade, As Georgianas, El Año 1869, Eça de Queirós, Offenbach en la literatura portuguesa y un capítulo para la bibliografía.

Habría que dedicar una mención especial al enfoque histórico, social y político con que Jacobo Kaufmann envuelve el exhaustivo discurrir del libro, de tal manera que el autor de los aclamados y representados “Orfeo en los Infiernos” o “Los cuentos de Hoffmann”, no aparece como una figura evanescente y desgajada del panorama musical de su tiempo, sino perfectamente imbricado y comprometido de una manera u otra con la época que le tocó vivir, el decadente, agónico y desmedido universo de la Europa de la segunda mitad del siglo XIX.

Escribir a Alicia Perris