El concierto de ABAO-OLBE

Deslumbrante dúo

(Por Otis B. Driftwood)

El concierto de ABAO-OLBE. Palacio Euskalduna. Bilbao, 4 de junio de 2008. Daniela Barcellona  y Patrizia Ciofi. Obras de Bellini, Cilea,Donizetti, Puccini, Rossini y Verdi. Director musical: Alessandro Vitiello. Orquestra Simfònica del Vallès.
Daniela Barcellona  y Patrizia Ciofi

Uno que ya tiene sus años, recuerda los tiempos en que toda la temporada de ópera de Bilbao se concentraba en las dos primeras semanas de septiembre. En apenas quince días se apretaban, día sí, día no, las únicas representaciones de cada título en el vetusto y abarrotado Coliseo Albia. Con aquel calendario, en el que los ensayos brillaban por su ausencia (sólo se realizaba un ensayo general la víspera de la función), era posible reunir repartos absolutamente inconcebibles, en los que podían coincidir Mirella Freni y Luciano Pavarotti, Renata Tebaldi y Mario del Monaco,  Ruggero Raimondi y Piero Capuccilli o Renata Scotto y Fiorenza Cosotto.

En la actualidad, ABAO sigue incluyendo magníficos cantantes en sus repartos (de esta pasada temporada me vienen a la memoria los nombres de Fiorenza Cedolins, Angela Denoke o June Anderson) pero, salvo en un recital, como éste que OLBE-ABAO ha programado como una especie de espléndido estrambote a su 56 Temporada de Ópera, es casi imposible hacer coincidir a dos cantantes de agendas tan apretadas como Daniela Barcellona  y Patrizia Ciofi.

Ambas son magníficas cantantes y además de características complementarias lo que hizo que el concierto fuera una auténtica preciosidad que se hizo muy corto. Daniella Barcellona posee una voz poderosa, que maneja con absoluto dominio. Con una amplia gama de recursos expresivos, es una cantante versátil que expresa en cada momento lo que el personaje requiere, desde la más absoluta ira o el imperio contundente a la más exquisita delicadeza. Su voz, además, tiene un precioso color, con unos graves especialmente cálidos. agudos buenos y suficientes y  un fraseo impecable.

En cuanto a Ciofi, su voz no es tan poderosa (cosa normal dado que estamos ante una soprano de acentos ligeros) pero también posee una notable capacidad expresiva en su línea de canto, llena de intención y espléndida técnica.

Y a estas dos magnificas cantantes se unió además una muy acertada y equilibrada elección del programa. La  primera parte mantuvo la uniformidad de estilo y  fue exclusivamente rossiniana.  Y  culminó con una deslumbrante interpretación del dúo “Fiero incontro” del Tancredi. La segunda, en cambio, estuvo  integrada por fragmentos más populares y por tanto más fáciles para el lucimiento de las cantantes. Así, mientras la Barcellona subyugaba con “Acerba voluttà” de Adriana Lecouvreur y “Oh mon Fernand!”  de La Favorite, Patricia Ciofi se lució en un impresionante “Sempre ibera”. Por supuesto que ésa es la parte de la Traviata que más le va a su voz. Pero es la ventaja que tienen los cantantes en los recitales: solo tienen que lidiar con las partes que escogen. Y escogen lo que más les permite lucirse. Hacen bien.

El programa concluyó con el dúo “O mia Giulietta... Fuggire!” de I Capuleti e i Montecchi en el que de nuevo ambas cantantes mostraron toda su gama expresiva.

Para finalizar, Daniela Barcellona  y Patrizia Ciofi ofrecieron  dos deliciosas propinas: la Barcarola de “Los cuentos de Hoffmann”  y el dúo de las flores de Lakmé. El delicado y semirrepresentado final de este último dúo fue un extraordinario colofón para un magnifico recital que los asistentes  aplaudieron (aplaudimos) con inusitado entusiasmo. Un inolvidable concierto.

Escribir a Otis B.Driftwood