XXII Festival Castell de Peralada
Deliciosa Bohème en Peralada
(Por Ovidi Cobacho Closa)
La Bohème; Ópera de G. Puccini, sobre libreto de L. Illica y G. Giacosa. Olga Mykytenko (Mimi), María José Moreno (Musetta), Aquiles Machado (Rodolfo), Javier Franco (Marcello), Manel Esteve (Schaunard), Stefano Palatchi (Colline), Enric Serra (Benoit/Alcindoro); Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana y Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional Catalunya (OBC). Dirección musical: Eiji Oue. Dirección escénica: Emilio Sagi. Producción: Fundación Ópera de Oviedo. XXII Festival Castell de Peralada, Auditori Jardins del Castell, 27-VII-2008.
Dentro de la cada año más ecléctica y variada programación del Festival Castell de Peralada, la ópera siempre ha sido uno de los géneros musicales con más tradición de este certamen ampurdanés. Este año, en el marco de las conmemoraciones del 150 aniversario de nacimiento de Giacomo Puccini, pudimos gustar de una exquisita producción de La Bohème firmada por Emilio Sagi.
Sagi, sabio y buen conocedor del género operístico, sitúa la acción de la obra a mediados del pasado siglo, sin alterar con ello el sentido narrativo ni dramático de la acción original. Con una meticulosa dirección de escena, sustentada en la sugerente y precisa escenografía de Julio Galán, logra sacar el mejor partido de cada escena, apurando el sentido dramático de cada situación y manejando a los actores con determinación y maestría, tanto en las escenas más íntimas y conmovedoras como en las más joviales y desenfadadas, sin que nunca decaiga el ritmo narrativo, a veces casi cinematográfico. Una labor de relojería, reciente, puntual y bien lograda.
En el aspecto vocal, pudimos gustar de un reparto homogéneo y bien conjuntado. La Mimi de Olga Mykytenko lució una voz dúctil y bien timbrada, atenta al matiz, aunque no siempre frágil ni arrebatadoramente apasionada. Su compañera de reparto, Maria José Moreno, volvió a demostrar, un año más, sus excelentes dotes vocales y su frescura escénica en el coqueto papel de Musetta. El Rodolfo de Aquiles Machado fue a más a medida que avanzó la representación; algo tenso en el registro agudo, en el primer acto, hizo valer su elegante sentido del fraseo y acabó culminando un cuarto acto verdaderamente conmovedor. Sólido, soberbio y distinguido estuvo el Marcello de Javier Franco, desenvuelto escénicamente y de portentoso instrumento vocal. No quedaron atrás en su cometido los excelentes Schaunard y Colline de Manel Esteve y Stefano Palatchi, respectivamente. El veterano Enric Serra, todo un clásico de Peralada, culminó eficazmente el reparto en el doble papel cómico de Benoit y Alcindoro.
Desde el foso, Eiji Oue, al frente de la OBC, nos brindó una lectura atenta y apasionada de la partitura pucciniana, quizás algo efectista en algunos pasajes puntuales (con un abuso excesivo del volumen en la percusión), pero con un buen sentido general del ritmo discursivo y con notables detalles de matiz que pusieron en relieve la preciosista orquestación del maestro de Lucca.

