XXII Festival Castell de Peralada
Juan Diego Flórez: Una voz olímpica
(Por Ovidi Cobacho Closa)
Arias y oberturas de V. Bellini, G. Donizetti y G. Rossini. Juan Diego Flórez (tenor), Michele Mariotti (dirección musical), Orquestra Sinfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC). Festival Castell de Peralada, Auditori Jardins del Castell, 2-VIII-2008.
Uno de los eventos musicales más esperados del verano catalán era el concierto del aclamado tenor Juan Diego Flórez dentro del marco del Festival de Peralada. Hubo lleno absoluto en las butacas del auditorio ubicado en los jardines del castillo, con un público anheloso de escuchar una de las voces más radiantes del actual firmamento lírico. Y las expectativas no defraudaron.
El tenor peruano, que recientemente acaba de grabar su nuevo disco Bel Canto Spectacular, llegó al auditorio de Peralada dispuesto a reivindicar su indiscutible trono de soberano del bel canto, y no tan sólo esto, sino también a lucir una de las voces más bellas y prodigiosas que la naturaleza (y la inteligencia) ha puesto al servicio de la lírica en los últimos tiempos. A pesar de que los títulos verdianos y puccinianos sigan encabezando el Top Ten del ranking operístico, J. D. Flórez ha sabido moverse como pez en el agua dentro del repertorio que mejor encaja con los atributos naturales de su voz lírico-ligera, erigiéndose como el máxime representante, en la cuerda tenoril, del último belcantismo, el romántico. O sea, Rossini, Bellini y Donizetti. Heredero de la tradición del mítico Alfredo Kraus, pero con una voz mucho más carnosa, suntuosa y dorada (de ahí lo de sucesor de Pavarotti), sus interpretaciones aúnan elegancia y exquisitez en el fraseo, sabiduría y refinamiento en el decir, escaladas al agudo de aparente y pasmosa facilidad; un decálogo de atributos y habilidades que lo convierten en un auténtico malabarista de lo canoro, alpinista redomado de los pentagramas, aristócrata, fino y portentoso, del verso torneado y los trinados.
En Peralada hizo alarde de todo ello ante un público entusiasmado y emocionado, con la modesta y agradecida actitud que siempre le distinguen. Acompañado por una insulsa y desaborida OBC, a pesar del vigor y el entusiasmo del joven director Michele Mariotti (¡29 años!), abordó algunas de las joyas de su repertorio de batalla: “A te, o cara” de I Puritani, “Tu sorda ai miei lamenti” de La donna del Lago, “Asil héréditaire” de Guillaume Tell, “La Maîtresse du roi!... Ange si pur” de La Favorite, “Pargi deggi’io, t’amo qual s’ama un angelo” de Lucrecia Borgia y la celebérrima “Amici miei” (en versión italiana) de La fille du régiment. El delirio del público ante tal derroche de acrobacias, exquisitez y pirotecnia canora no se hizo esperar, estallando en sonoros aplausos y efusivos vítores. El turno de propinas incluyó, nada más y nada menos, “Una furtiva lacrima”, “Cessa di piú resistere” del Barbiere y “La donna é mobile” con un agudo largamente sostenido que puso en pie al auditorio en pleno.
Una velada lírica francamente inolvidable, enturbiada tan solo por la sonoridad muy fuera de estilo de las oberturas ejecutadas por la OBC, en la que brilló, con luz propia, el vuelo dorado y flamante de una voz olímpica, de oro y laurel, de Juan Diego Flórez.

