Crítica de discos

Cuartetos de Lorenzo Perosi

(por Joaquim Zueras Navarro)

“Chi si avvicina a Perosi senza fiducia, senza simpatia,
senza ‘abbandono sentimentale’, perde il proprio tempo:
la porta rimane chiusa dinanzi a coloro che hanno un artista inerte”.

Alberto Gasco, crítico musical de La Tribuna.

Autor: Lorenzo Perosi. Obras: Quartetto n. 15, Quartetto n. 16, Tema con variazioni per violino e pianoforte. Intérpretes: Ensemble L. Perosi, Daniela Demicheli (pianoforte). Sello: Bongiovanni, Ref.: GB 5116-2
Cuartetos de Lorenzo Perosi

En 1928 el estado mental de Lorenzo Perosi llegó a ser preocupante. Sobre las causas, se han barajado diversas posibilidades: tal vez el temprano éxito de sus Oratorios le desbordara al percibir en el aplauso del público una obligatoriedad en cuanto al nivel de exigencia de sus composiciones futuras, exigencia que siempre temió no poder corresponder; un temperamento extremadamente escrupuloso, hipersensible e hipercrítico... Lo cierto es que este desequilibrio le condujo a llevar una conducta peregrina, en la que abundaron no pocas rarezas: la renuncia como director de la Capella Sistina, en una carta dirigida al Papa que un secretario afortunadamente hizo desaparecer, la anorexia disfrazada de vegetarianismo, la reforma de la doctrina y de la liturgia católica, la reforma del calendario, el estudio de lenguas extrañas, el creerse envenenado como la principal causa de su insomnio, el desdoblamiento de la personalidad que le llevaba a firmar “Pietro Piolti”, la reforma de la lengua italiana (en una carta al maestro Carlo Giorgio Garofalo, profesor del Liceo musical Santa Cecilia, escribe: “Karo Maéstro, non maráviliare se io skrivere a lei in lingua italiána modifikáta. Ieri l´audizione a la Radia avére impedito me di vedére lei. Rikordáre me al signorino Mario Kollálti, e al etérna memória di mia Madre krédere me aff. Lorénzo Perósi, senior vegetariáno”).

En este estado de nerviosismo y de hiperactividad en el que no le vencía ni el sueño ni el cansancio, como si una fuerza extraña le dictase y apremiara, Perosi compuso tríos, cuartetos y quintetos a una velocidad vertiginosa. Durante la semana, entre otras muchas actividades, los escribía y pasaba a limpio, incluidas las partes de cada instrumento. El domingo se producía un secreto encuentro al que asistían músicos de cuerda y algún invitado para interpretar las nuevas creaciones. Aunque Perosi aceptaba de buen grado las sugerencias, todos eran advertidos para que no hicieran el menor gesto de aprobación ya que, de lo contrario, Perosi rompía las partituras porque no soportaba el menor elogio. Este perído, desgraciado desde un punto de vista psicológico pero muy fecundo en el ámbito musical, se extenderá hasta 1931, un  año después de su nombramiento como Accademico d´Italia, promovido por Pietro Mascagni, uno de sus amigos más allegados.

Respecto a los cuartetos, constan 16; alguno ha hablado de 18, en cuyo caso dos se habrían perdido o el autor los habría destruido. En el año 2000 comprobé que sólo el n. 3 había sido  editado por Casa Ricordi. Arturo Sacchetti ha investigado los manuscritos, y, en colaboración del Ensemble L. Perosi, han sido estenados en diversas “Perosianas”, festivales anuales que se celebran en Tortona, ciudad natal del compositor, y recogidos por el sello Bongiovanni. Adentrarse en ellos supone sumergirse en todo un mundo de música pura, ecléctica, rica en climas y ambientes, de reminiscencias temáticas y estilísticas, de variadísimos estados anímicos, de colores contrastados, con los últimos movimientos algo desdibujados, como abstractos, que en su expresión vehemente suscitan la libre imaginación del oyente... Un mundo misterioso y evocador a la vez, en un lenguaje tradicional no exento de trazos impresionistas, incluso polirrítmicos. Este CD contiene los Cuartetos n. 15 y n. 16, que fueron escritos en 1931 y dedicados a su hermano Carlo, cadenal de la curia vaticana fallecido en 1930.

De su relación con el violinista húngaro Franz von Vecsey, residente en Roma y casado con la condesa Baldeschi, nació el Tema con variaciones para violín y piano en 1913. Es una obra hermosa, destinada al lucimiento del solista, con ecos del barroco a tenor de determinadas progresiones armónicas y que, por su rítmica y frescura en el desarrollo, recuerda al mejor Saint-Saëns.

Tanto el Ensemble Perosi como la pianista Daniela Demicheli dan pruebas de un alto nivel interpretativo. La toma de sonido es excelente.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro