Crítica de discos
Shostakovich sinfónico
(Por Adolfo del Brezo)
Dmitri Shostakovich (1906-1975): Sinfonía nº 4 en do menor, op. 43. Orquesta de Cadaqués y Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Director: Gianandrea Noseda. Duración: 71'43''. Sello: Tritó. Ref.: TD0041.
Dmitri Shostakovich: The Golden Age / La edad de oro (música del Ballet completo). Royal Scottish National Orchestra. Director: José Serebrier. 2 Cd's, duración total: 2h, 23', 42''. Sello Naxos. Ref.: 8.570217-18.
Las quince sinfonías de Shostakovich pueden considerarse la serie sinfónica más relevante del siglo XX y el siguiente pilar del gran arco que une los grandes ciclos sinfónicos de Haydn, Mozart y Beethoven con las sinfonías de Tchaikovsky y Mahler. Estos dos compositores sirvieron al compositor soviético de influencia para la creación de su corpus sinfónico que da un paso más allá, inmerso como se encuentra en pleno siglo XX. El mundo musical asistió en los años setenta al comienzo de un proceso de difusión sin precedentes de la obra sinfónica de Mahler y en estos primeros años del siglo veintiuno asistimos a un proceso similar de valoración y aceptación generalizada de la obra de Shostakovich que se va situando donde merece estar, formando parte sus sinfonías de la programación de las orquestas de manera muy habitual actualmente. En el caso de la primera de las grabaciones que aquí se comentan, dos orquestas unen sus efectivos para completar la enorme plantilla orquestal de la Cuarta sinfonía de Shostakovich, obra de proporciones colosales y a la vez una de las más importantes de su producción. La experta batuta de Gianandrea Noseda dirige con pulso implacable a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y a la Orquesta de Cadaqués, que ofrecen una grabación espléndida de esta gran sinfonía de Shostakovich, en cuya interpretación encontramos contrastes dinámicos espectaculares y momentos de una opulencia sonora realmente impresionante. La evidente influencia mahleriana, los rasgos humorísticos y satíricos propios de Shostakovich, la tensión musical o el lirismo, el relieve y la claridad de los planos sonoros, el adecuado empaste de las diferentes secciones de la orquesta, el colorido tímbrico, el nervio, la garra expresiva...nada escapa a la atenta y sabia dirección de Noseda, que construye este gran edificio sinfónico convirtiendo su interpretación de esta obra en una de las referencias discográficas muy a tener en cuenta.
Además de su famoso ciclo de sinfonías existen otras parcelas de la producción sinfónica de Shostakovich menos conocidas, como es el caso de sus ballets, entre los que se encuentran El arroyo claro, op. 39 o El perno op. 27. El que aquí nos ocupa, The golden age op. 22 (La edad de oro), cuenta con un libreto de Alexander Ivanovsky y fue estrenado en Leningrado en 1930, en plena juventud del compositor. En esta grabación del sello Naxos, un doble cd recoge la versión completa de este ballet en tres actos y seis escenas, versión basada en la que se dio en el estreno de la obra, y que sigue la edición para piano (de 1995) que Shostakovich acreditó como la versión definitiva de esta obra. Se trata de la primera grabación de la obra completa con todas las repeticiones. Incluye la famosa Polka, transcripción de la canción de Vicent Youman Tea for two, que se incluye en este ballet con pequeños cambios en la orquestación respecto a su aparición en Tahiti Trot, op. 16, incluyendo ahora en la orquestación saxofón y xilófono. Este instrumento en manos de Shostakovich anuncia el tono satírico y en este caso concreto se utiliza como crítica a la Sociedad de Naciones. Recordemos que el argumento de este ballet gira en torno a las peripecias de un equipo de fútbol soviético en el mundo capitalista, cuyos tipos están caracterizados a través de la música de tango y de jazz.
El ballet contiene momentos muy vistosos y espectaculares, y junto a ellos el compositor hace gala también de un gran sentido del humor, mostrando un estilo desenfadado y ligero. Shostakovich, a pesar de su juventud, maneja la orquesta con extraordinario dominio, aunque el contenido musical sea más superficial que el de sus sinfonías. Se trata de una música muy cinematográfica que a menudo recuerda a la de los dibujos animados, pero que indudablemente pierde cierto interés sin el componente visual del cometido para el que fue compuesta. Entre sus números destaca por su elegancia la Danza de la Diva, un fino adagio incluido en la escena 2ª del primer acto. Este ballet nos llega aquí en una interpretación impecable de José Serebrier al frente de la Royal Scottish National Orchestra —magnífica la sección de viento metal—, con una toma de sonido de gran nitidez que capta a la perfección el relieve y el colorido orquestal de esta atractiva obra.

