Crítica de discos

John Cage, genuinamente americano

(Por Adolfo del Brezo)

Autor: John Cage. Obras: Four Walls (dance drama); The Seasons (ballet); obra completa para piano y violín; obra completa para piano y voz. Intérpretes: Giancarlo Simonacci (piano, piano preparado), Lorna Windsor (voz), David Simonacci (violín), Ars Ludi (Percusión Ensemble). Sello: Brilliant Classics, 3 CD's. Duración: CD-1: 65'30'', CD-2: 54'10'', CD-3: 69'16''. Ref.: 8850.
John Cage, genuinamente americano

Compositor irregular donde los haya, la música de John Cage ha ejercido y sigue hoy en día ejerciendo una influencia muy considerable en algunas de las tendencias compositivas más recientes. La escucha de estos tres CD's que el sello Brilliant dedica a parcelas de su obra como su producción para violín y piano, para voz y piano, además de dos ballets para piano, induce a una reflexión sobre la verdadera importancia de su obra, ¿no se encuentra ésta sobredimensionada, siendo la influencia ejercida por Cage sobre la composición, más importante que su propia creación? En mi opinión la respuesta a esta pregunta es claramente afirmativa. Con su música John Cage llega al mismo callejón sin salida al que condujo la escuela serial —se supone que antagónica que la del americano—, en un ejemplo claro de que los extremos —la música experimental (Cage, Glass, Feldman...) frente a la ortodoxia vanguardista (Boulez, Stockhausen...)— pueden llegar a tocarse. La corriente experimental de John Cage —basada en la filosofía Zen de la 'no intervención' (del compositor) para priorizar el proceso compositivo sobre el resultado— surge poco después de la Segunda Guerra Mundial como contrapeso norteamericano frente a la primacía musical para Alemania que Schönberg creyó haber asegurado durante otro siglo con la invención del sistema dodecafónico. La irrupción de Cage en la escena musical, con un estilo genuinamente americano que busca desligarse de la tradición europea, supuso un vendaval de aire fresco que más de medio siglo después mantiene más vigente que nunca su poder de influencia sobre la música actual. Sin embargo su obra —ese resultado negado de forma algo tramposa y artificiosa en su filosofía musical, en favor de la afirmación de un proceso creativo compartido con el intérprete, con el azar y con la naturaleza del propio sonido—es a menudo endeble, como prueba la escucha de la música contenida en este triple CD.

El primero de los discos presenta dos ballets, el primero de ellos, Four Walls, fruto de la colaboración del compositor con el bailarín y coreógrafo estadounidense Merce Cunningham. Escrito para piano y estructurado en dieciséis secciones muy diferentes entre sí, divididas en dos actos, incluye una intervención aislada de la voz, con la lectura de un poema del americano E. E. Cummings. El protagonismo rítmico de esta música —que utiliza con profusión la repetición de elementos— es escaso para lo que se espera de un ballet, convirtiéndose a menudo el silencio en protagonista. En el ballet The Seasons, para piano solo, el compositor recurre a otro tipo de elaboración de carácter menos contemplativo que en Four Walls, produciendo el uso de la repetición y de la disonancia un resultado menos complaciente y más árido. Lo que ambas obras tienen en común es la escasez de enjundia compositiva y su inconsistencia para una escucha independiente de su papel de base de la danza.

El segundo CD está dedicado a la integral de la obra para voz y piano, campo en el que —como era de esperar— Cage no busca en absoluto continuar la tradición del lied, sino que pone su el énfasis en encontrar la musicalidad implícita del texto, más que en su significado, y para la interpretación demanda un canto con el menor vibrato posible. En las Five songs (1938), la voz y el piano se mueven con relativa independencia entre sí y el compositor hace uso de la declamación rítmica (no cantada). En Forever and Sunsmell (1942), para voz y percusión, el ámbito melódico es limitado y nuevamente John Cage hace uso de la semideclamación y de sonidos cercanos al grito. The wonderful widow of eighteen springs (1942), para voz y piano percutido (struck piano) —"que se toca percutiendo con los dedos y los nudillos sobre la tapa cerrada del teclado"(1)—, está compuesta sobre texto de James Joyce. Resultan interesantes las Three songs (1933), de cuya autoría del texto no encontramos información en la carpetilla de este álbum. En Four Dances (1942/43), para voz, piano y percusión, el compositor explota la faceta rítmica de un piano muy protagonista en ocasiones, mientras que en otras el protagonismo pasa a la voz y la percusión. Muy experimental, en la línea de la Sequenza III de Berio, resulta la segunda sección de She in Asleep (1943). Desde el punto de vista interpretativo lo mejor de este álbum corre a cargo de la cantante Lorna Windsor, protagonista de este segundo CD, el más interesante de los tres.

El tercer CD de este álbum se centra en la obra completa para violín y piano, con Nocturne (1947) y Six Melodies (1951), de carácter contemplativo y repetitivo, más aptas como música de ambiente que de escucha. De carácter más experimental son Two4 (1991) y Two6 (1991), pertenecientes a las series Two para dos instrumentos. En estas dos obras John Cage recurre a la utilización de cuartos de tono en el violín, que el oído percibe como desafinación. Notas largamente sostenidas por el violín aderezadas con ocasionales acordes del piano producen un resultado que quizá sea interesante como experimento creativo, pero resulta aburrido y prescindible como música para ser escuchada.

Si tenemos en cuenta que para John Cage "la verdadera innovación está en el énfasis sobre la creación del sistema"(2) (o proceso) y que una grabación de tal proceso "no tiene mayor valor que una postal; ofrece el conocimiento de algo que ha pasado, mientras que la acción era un no-conocimiento de algo que todavía no ha pasado"(3) poco se puede apuntar sobre la interpretación de este álbum, salvo la duda de que esta música en otras manos pueda convertirse en una experiencia más estimulante.

(1) NYMAN, Michael. Música experimental. De John Cage en adelante. Girona: Documenta Universitaria, 2006, p. 44.

(2) Ibid., p. 27.

(3) Ibid., p. 32.

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