Nuestra Zarzuela

La Dolorosa

(Por José Prieto Marugán)

La Dolorosa, Zarzuela de costumbres aragonesas en dos actos, el último dividido en tres cuadros, en prosa. Texto de Juan José Lorente. Música de José Serrano. Estreno: 23 de mayo de 1930, en el Teatro Apolo, de Valencia

Personajes principales e intérpretes principales:

Dolores, mezzosoprano (Amparo Romo)

Nicasia, soprano (Trini Avellí)

Juana (María Zaldívar)

Rafael, tenor (Emilio Vendrell)

El Prior, bajo (Pablo Hertog)

Perico, tenor cómico (Anselmo Fernández)

José (Alberto López)

Fray Lucas, barítono (Miguel Company)

La Dolorosa

Argumento

Acto I.Rafael acaba de ingresar en un convento de cartujos y se encuentra pintando una Dolorosa. El Prior y Fray Lucas observan, admirados, la belleza del incipiente lienzo y el nerviosismo con que Rafael da una pincelada tras otra. Los monjes dudan -ante este comportamiento- de la buena salud espiritual del fraile. Rafael explica a Perico, algo así como su ayudante, el significado del cuadro y éste, más tarde, trata de emularle pintando también. Mientras Perico emborrona un lienzo con el óleo, aparece Nicasia y en un brillante dúo se declaran su amor, aunque José y Bienvenido, padres de Perico y Nicasia, respectivamente, se oponen al matrimonio. Al caer la tarde José llega al convento en busca de ayuda para una mujer que ha encontrado desmayada a la que acompaña un niño recién nacido. Perico al verla advierte que es la misma mujer que pinta Rafael y éste reconoce en la recién llegada a la mujer que hace algún tiempo había amado.

Acto II. Dolores se ha recuperado y tiene una conversación con Rafael en la que le cuenta su desventurada vida: el hombre con el que se fugó, la abandonó porque iba a casarse con otra, dejándola con ese hijo que lleva. Ante esta confesión Rafael duda seriamente entre su vocación monacal y el amor que siente renacer hacia Dolores. En el interior del convento Rafael no asiste a uno de los rezos de la comunidad y el Prior manda llamarle. Ya en su presencia Rafael pide confesión y expone al Prior sus dudas. Éste, teniendo en cuenta que Rafael no ha profesado todavía, le exime del compromiso contraído. La escena siguiente es de alegría desbordante: Perico y Nicasia han conseguido permiso de sus respectivos padres y celebran su boda mientas Dolores y Rafael cantan su recién recobrada felicidad.

Comentario

Son varios los detalles curiosos relacionados con esta zarzuela: es la primera y la única de Serrano escrita en dos actos; fue la última de sus obras que escuchó su autor, pues La venta de los gatos y Golondrina de Madrid, se estrenaron después de su fallecimiento, y, por último, una de las primeras zarzuelas en ser llevada al cine, dirigida por Jean Grémillon en 1934 con arreglos de la partitura realizados por Manuel Montorio.

En lo que a la música se refiere, podemos decir que La Dolorosa es una de nuestras grandes zarzuelas. Escuchándola, sorprende la unidad y la intensidad de  todos los fragmentos: el clima uniforme de todo el argumento y la belleza de las melodías. También sorprende, hay que decirlo, el  contraste que supone la presencia de los personajes cómicos de  Perico y Nicasia, presencia obligada en el género, aunque aquí resulte un poco forzada teniendo en cuenta el dramático argumento que desarrolla. No obstante el dueto cómico que mantienen en el primer acto es excelente, prueba definitiva de que José Serrano sabía manejar el humor y el drama con eficacia.

Cualquiera de los números musicales de La dolorosa satisface a quien lo escucha, pero hemos de estacar el imponente “Relato de Rafael” (“La roca fría del Calvario”), música impactante, verista para algunos, que se escucha inmediatamente después del preludio. Después, el ya citado “Dueto cómico” (Ya verás cuando me ponga”), magnífico en sí mismo y sorprendente por el momento en que aparece. Y, continuando con el contraste, la encantadora “Nana” (“Duerme mi tesoro”) que entona Dolores cerrando el primer acto. En el segundo hay que destacar los cuatro fragmentos que lo componen: el tenso “Dúo de Dolores y Rafael (“Déjame besar tu mano generosa”), la reflexión del prior del convento sobre la situación de Rafael (“Me da mucho que pensar”), en intermedio y el cuadro final (“Dejo tu sombra santa mansión”).

Hay quien atribuye tanta emoción e intensidad musical en La Dolorosa al hecho triste de que mientras la componía, José Serrano tuvo que hacer frente a la muerte de su hijo Lohengrin. La Dolores se estrenó en Madrid el 24 de octubre de 1930, en el Teatro Reina Victoria.

Escribir a José Prieto Marugán