Entrevista a José Luis Temes

«España ofrece ahora una verdadera pléyade de compositores de primer orden»

(Por José Prieto Marugán)

La vida musical española, en lo que a música contemporánea se refiere, no es concebible sin la figura de José Luis Temes: organizador, investigador, creador de grupos instrumentales, escritor, divulgador y, sobre todo, director de orquesta.

José Luis Temes

José Luis Temes nació en Madrid en 1956 y estudió principalmente con los profesores Federico Sopeña, Francisco Llácer “Régoli” y Martín Porrás. Dirigió entre 1976 y 1980 el Grupo de Percusión de Madrid; desde 1983 hasta 2000 el Grupo Círculo y se ha puesto al frente de la casi totalidad de orquestas españolas y de otras muchas extranjeras: Filarmónica de Londres, Gulbenkian de Lisboa, Filarmónica de Poznan, Radio de Belgrado, etc., participando en temporadas oficiales y festivales internacionales de música en Nueva York, Londres, París, Roma, Milán, Viena, Zagreb, Lisboa y un largo etcétera. Ha dirigido el estreno de casi 300 obras, entre ellas cuatro óperas, y ha grabado unos 70 discos, dedicados, fundamentalmente, a la música española. Es, además, un gran divulgador de la música de su tiempo, actividad que desarrolla a través de conferencias, ensayos y libros, entre ellos una biografía de Anton Webern (CBA, 1989), dos volúmenes sobre la historia del Círculo de Bellas Artes de Madrid (Alianza, 2000-03) y un amplio Tratado de Solfeo contemporáneo (Línea, 1982-92).

OpusMusica-¿Puede indicarnos, brevemente, cuáles fueron sus comienzos?

José Luis Temes -Comencé en 1976, dirigiendo el Grupo de Percusión de Madrid, el primer grupo en España de esas características. De ahí di el salto a la orquesta, que ha sido luego mi instrumento y mi dedicación habitual.

OM-¿Y cuál fue su primer estreno?

JLT-“Resonances”, una obra excelente de Félix Ibarrondo. Por cierto, un compositor que España parece haber olvidado muy pronto.

OM-A usted se le conoce, principalmente, como director de orquesta. ¿Ha sentido alguna vez la necesidad de componer?

JLT-No. Son dos mundos muy diferentes y dos psicologías también diferentes. El intérprete es, por vocación y definición, ecléctico: sale al escenario dispuesto a “explicar” y a transmitirnos mensajes en estéticas muy heterogéneas, a veces opuestas. El compositor tiene por necesidad que optar por una estética, concretar su mensaje en una gramática que es ésa y no otra.

OM-¿Qué han significado para usted el Grupo de Percusión de Madrid y el Grupo Círculo?

JLT-Fueron no sólo dos agrupaciones queridísimas en lo musical sino también en lo personal. Sin excepción, todos los que integramos uno y otro conjuntos somos hoy excelentes amigos, tuvimos muchas vivencias comunes juntos, y, por supuesto, fuimos protagonistas de mil anécdotas que hoy nos divierte recordar. Somos como parte común de nuestras biografías. Y por supuesto, hicimos un trabajo musical que, con las limitaciones que se quiera, fue muy gratificante.

El intérprete

OM-¿Qué aporta el intérprete a una obra musical?

JLT-Cuando tocamos una obra de repertorio, aportamos simplemente nuestra visión o recreación de esa obra. Pero cuando estrenamos una obra nueva o reponemos una obra contemporánea nos estamos jugando no sólo nuestro acierto o fracaso sino, sobre todo, el del compositor. Dicho de otra manera: podemos tener una mala tarde y hacer un mal Mozart, pero Mozart seguirá siendo quien es; pero si hacemos muy mal una obra que un compositor novel ha puesto en nuestras manos, es a él y a su música a quien estamos haciendo fracasar en su mensaje. Quizá por eso creo que es mayor la responsabilidad del intérprete ante la música nueva.

OM-Posiblemente sea usted el director de orquesta español que más obras ha estrenado. ¿Qué significa esto para usted?

JLT-Sería falsamente modesto si dijera que me es indiferente. Miro ese listado de estrenos con satisfacción; sobre todo porque veo en él obras y autores que después han tenido una vida muy próspera, y eso me alegra sobremanera.

OM-¿Qué grado de compromiso debería tener un intérprete con la música de su tiempo?

JLT-Si me permite, no me entusiasma esa terminología de “compromiso” con una estética; me suena a militancia política o afiliación en una ONG. Sencillamente creo que el intérprete puede sentir tanto la necesidad de moverse por los caminos ya trillados del repertorio histórico, como por las estéticas nuevas que aún no han pasado al museo de la historia. Pero por el propio gusto en zambullirse en otras sonoridades, no como militancia ni compromiso con no sé qué.

OM-Un hombre de su experiencia en el manejo de los recursos orquestales, ¿siente la necesidad de “enseñar”, de aconsejar a ciertos compositores?

JLT-Lo hago, pero sólo desde el punto de vista práctico, no estético. Insisto mucho a los compositores noveles sobre cómo plasmar su pensamiento en la partitura de la manera más sencilla y eficaz posible: desde la elaboración gráfica de una buena partitura y materiales, hasta los criterios métricos y de las grafías que elijan. Y que se den cuenta de que, sobre todo cuando trabajamos para orquesta, la claridad y eficacia en la fórmula de escritura de un determinado pasaje es el 80 % del éxito en su resultado sonoro.

OM-Usted ha dirigido muy distintos tipos de música ¿Cree en la especialización?

JLT-Permítame darle la vuelta a su pregunta: en los primeros quince años de mi carrera dirigí infinitamente más música contemporánea que repertorio; cuando poco a poco fui dirigiendo más repertorio histórico, me fue muy valioso llevar a mis espaldas muchísimas horas de repertorio atonal. Ahí me di cuenta de que la no especialización arroja mucha luz a la sensibilidad musical de un intérprete.

OM-Recientemente usted ha rescatado del olvido obras de compositores como Tapia Colman, Julio Gómez, María Teresa Prieto y muchos otros a través de grabaciones discográficas, ¿qué planes y proyectos de grabación contempla en la actualidad?

JLT-Además de estas integrales sinfónicas que usted cita, acabamos de publicar, con la Filarmónica de Málaga, la de Manuel Manrique de Lara, un compositor espléndido, aunque compuso muy poco. En el otoño saldrá, con la misma orquesta, un doble CD con la de Evaristo Fernández Blanco, que seguro que es otra grata sorpresa, y un monográfico Emilio Lehmberg, con motivo de los cincuenta años de su muerte. Ya para el nuevo año y con la Orquesta de Córdoba, otro monográfico dedicado a José Muñoz Molleda.

Difusión de la música contemporánea

OM-¿Cómo habría que divulgar la música contemporánea?

JLT-Sin miedo y sin complejos, situándola en igualdad de condiciones al resto del repertorio histórico.

OM-¿Le agradecen los autores sus desvelos por la nueva música?

JLT-Siempre me he entendido estupendamente bien con los compositores, lo que no impide que alguna vez, excepcionalmente, los resultados musicales no hayan sido todo lo satisfactorios para los dos que nos hubiera gustado; ¿cómo podría ser de otra forma? Pero las satisfacciones mutuas han sido abrumadora mayoría. En todo caso, permítame volver sobre lo que le dije antes: se me habla constantemente de desvelos, de defensor de una causa… No, no tengo ningún complejo de yudoca ni de adalid de nada.

OM-¿Cuesta romper la rutina de los programadores?

JLT- Muchísimo, especialmente por la a mi juicio pésima costumbre de reducir la música del último siglo a ciclos específicos, dejando las temporadas sólo para el repertorio anterior.

OM-¿Ha rechazado el estreno de alguna obra?

JLT-Que yo recuerde, no.

OM-¿Cuál es el lugar de la música española actual en el panorama internacional?

JLT- Se ha repetido mil veces, pero creo que es una gran verdad: tanto por número como por calidad, España ofrece ahora una verdadera pléyade de compositores de primer orden, aunque esto se refleje muy poco en la vida musical española.

La zarzuela

OM-Usted ha hecho zarzuela: Estrenó un montaje de Don Gil de Alcalá, en el Teatro de la Zarzuela, en 1999, y ha grabado Viaje al centro de la Tierra de Fernández Arbós. ¿Le interesa el género?

JLT-Muchísimo: no sólo por ser nuestro género más genuino (y reconozco que esta característica no me motiva mucho por sí sola), sino por ser el mejor retrato de una época y una sociedad en la historia de España. Me enamoré de la zarzuela cuando me enamoré de la sociedad que le era contemporánea.

OM-En cualquier caso, ¿cómo ve la situación actual de la zarzuela en España?

JLT-No comparto el optimismo de los análisis de algunos colegas: creo que el público no se renueva lo más mínimo; y ese público, por ley de vida, desaparecerá dentro de no mucho. No aprecio, sinceramente, el menor interés por el género entre aficionados más jóvenes, que siguen viendo en la zarzuela un anacronismo nostálgico de una España periclitada, que se sitúa en las antípodas de su sensibilidad. Y aunque históricamente hablando nos parezca un disparate, la sola palabra zarzuela tiene para muchísimos ciudadanos un equivalente de la “España franquista”. Si a eso añadimos lo discutible de los criterios de programación, los responsables de teatros y festivales de zarzuela que parecen avergonzarse del género, etc… pues sinceramente no soy muy optimista.

OM-¿Qué opina de los arreglos que se hacen en el teatro lírico (ópera o zarzuela): supresión de números, inclusión de fragmentos de otras obras…

JLT-Un camino fantástico e insustituible para cargarnos la supervivencia del género. Me hace gracia (bueno, la verdad es que gracia no me hace ninguna) oír constantemente que “hay que modernizar la zarzuela”, “hay que hacerla accesible al público joven”, “no hay que hacer museología”. Discrepo completamente: si en el texto de una zarzuela hay un chascarrillo sobre Cánovas, tendremos que dejarlo así y sentir la necesidad de conocer más sobre Cánovas y su tiempo. Modificar ese chiste y convertirlo en uno sobre Zapatero –so pretexto de hacerlo más risible al espectador joven- me parece, respetando a quien opine de otra manera, una tontería que en nada beneficia al género.

OM-Para terminar, un par de preguntas: ¿qué obra le hubiera gustado estrenar?

JLT-No soy nada original: La consagración de la primavera.

OM-¿Cuál es su “músico de cabecera”?

JLT-Bach y Beethoven. Lo siento… de nuevo no digo nada original.

Escribir a José Prieto Marugán