Crítica de discos
El piano de Nin-Culmell
(Por Carlos de Matesanz)
Nin-Culmell: “Tonadas”. Pedro Piquero (piano). Verso VRS 2060.
A pesar de lo lírico y accesible del lenguaje del compositor Joaquín Nin Culmell (1908-2004), su obra es muy poco conocida. En el centenario de este compositor español, nacido en Berlín y fallecido en Berkeley, donde era profesor en el prestigiosísimo departamento de Música de la Universidad, saludamos un nuevo registro (no es el primero, pero sí el primero de este nivel) de los cuatro volúmenes -48 piezas en total- de Tonadas del maestro Nin-Culmell, hijo del musicólogo cubano Joaquín Nin y hermano de la novelista Anaïs Nin.
Dentro de un estilo neoclasicista y neocasticista, totalmente tonal, estas micropiezas –juntas, apenas superan la hora de duración- compuestas en los años 50, son un auténtico repaso al folklore de todo el país –de Galicia a Canarias-, reinterpretado con un gusto y una concentración exquisitos. La interpretación de Pedro Piquero, aun luchando con un piano rebelde, es modélica y, lo que es más importante, esta llena de cariño, interés y comprensión. Servidas con una notable sensibilidad, como es el caso, estas miniaturas folklóricas trascienden la mera viñeta costumbrista y se convierten en música purísima servida “en pequeñas diócesis”; algo similar a lo que ocurre con las Piezas Líricas de Grieg cuando están realmente bien tocadas.
La presentación del álbum, como es habitual en el sello Verso, es magnífica; y no nos referimos sólo al aspecto estético, que también (véanse las bellas notas del libreto, escritas además con rigor y claridad nada menos que por el conocido novelista Luis Landero), sino también al sonoro. La toma es realmente modélica y está realizada en uno de los ámbitos más acogedores y con mejor acústica del país: el Auditorio Manuel de Falla de Granada.
Por cierto: este disco es el primer volumen de la integral pianística de Nin, que aún habrá de abarcar dos discos más, incluyéndose en el próximo, si las cosas no se tuercen, el bello Concierto para piano y orquesta. Es un proyecto promovido y defendido personalmente por Pedro Piquero, del que esperamos que llegue a buen puerto y que los volúmenes restantes lleguen pronto y sean tan excelentes como éste, que, por cierto, cuenta con el patrocinio del Área de Cultura de la Diputación de Badajoz: menos mal que, por una vez, los dineros públicos aciertan con una inversión cultural que, aunque de discreta presencia, es de auténtico interés... y no al contrario, que es lo que suele suceder.
Después de haber podido asistir a la resurrección de su ópera “La Celestina”, podemos seguir disfrutando de la inspiración limpia y directa de Joaquín Nin Culmell con este disco, que no dudamos en recomendar. Ojala sirvan estos frutos del centenario de su nacimiento para que se reavive el interés por la figura de un compositor de nuestro país que merece ser mucho más conocido de lo que es.

