Salzburger Festspiele

Una Rusalka de burdel para invidentes

(Por Ovidi Cobacho Closa)

Rusalka
Rusalka; Ópera de Antonín Dvorák sobre libreto de Jaroslav Kvapil. Camilla Nylund (Rusalka), Piort Beczala (Principe), Alan Held (Gnomo del agua), Birgit Remmert (Jezibaba), Emily Magee (Princesa extranjera), Adam Plachetka (Guardabosques), Eva Liebau (Cocinerito), Daniel Schmutzhard (Cazador), Anna Prohaska, Stephanie Atanasov, Hannah Esther Minutillo (las tres Dríades); Konzertvereinignung Wiener Staatsopernchor y The Cleveland Orchestra. Dirección musical: Franz Welter-Möst. Dirección escénica: Jossi Wieler y Sergio Morabito. Salzburger Festspiele, Haus für Mozart, 23-VIII-2008.

El pasado mes de agosto tuvimos ocasión de poder asistir a una nueva producción de la ópera más internacional de la escuela checa (con permiso de La novia vendida de Smetana): la exquisita Rusalka de Antonín Dvorák. Una de las joyas del repertorio lírico mundial, culminación musical romántica de las leyendas de amores frustrados entre ninfas acuáticas y humanos, que en esta ocasión recalaba en el prestigioso escenario del Festival de Salzburg.

Una propuesta de lo más atractiva a priori, tanto por la obra como por el marco,que se vio lastimosamente malograda por la desafortunada producción escénica concebida por los registas Jossi Wieler y Sergio Morabito, quienes no dudaron en alterar hasta destrozar el argumento de la obra en pos de sus sueños de grandeza como modernizadores de la escena teatral. De este modo, y sin escrúpulo alguno, convirtieron los escenarios del lago y el bosque en un cutre burdel, las dríades en ninfómanas de alquiler, la bruja Jezibaba en una regente de prostíbulo y el duende acuático en una especie de chulo con pies de buzo que entra y sale de las alcantarillas. ¡Todo un alarde de ingenio y recreación escénica! A lo que cabe sumar el suicidio de la protagonista y su reaparición espectral como justiciera, crucifijo en mano. Naturalmente, no les mereció, a los transgresores directores, la más mínima atención ni importancia la suntuosa y poética orquestación de Dvorák, tan rica en la evocación de paisajes y en la descripción de las atmósferas relatadas en el libreto, brillantemente ejecutada por las huestes de la Orquesta de Cleveland bajo la virtuosa dirección musical de Franz Welter-Möst.

Rusalka: Salzburger Festspiele

Afortunadamente, los despropósitos de la escena fueron redimidos con creces por el extraordinario reparto de intérpretes y la excelente prestación del foso. En los cinco roles principales pudimos gustar de un auténtico repoker de ases. La soprano finlandesa  Camilla Nylund encarnó una Rusalka vocalmente agradecida, segura y sumamente expresiva, conmovedora ya en el primer acto con una emotiva interpretación de la deliciosa “Canción de la luna”. El príncipe de Piort Beczala fue todo un lujo para el oído, de lirismo exquisito y timbre aterciopelado, rubricó una interpretación francamente excepcional y merecidamente ovacionada. Alan Held (Gnomo del agua) lució, a su vez, un poderoso y robusto instrumento, y Birgit Remmert encarnó una maliciosa y expresiva Jezibaba. La Princesa extranjera de Emily Magee tuvo también una inspirada interpretación, así como el trío de Dríades representadas por las sopranos  Anna Prohaska, Stephanie Atanasov y la mezzo Hannah Esther Minutillo.

Desde el podio, Welter-Möst avaló su prestigio como director de la Ópera de Zúrich y Generalmusikdirektor de la Ópera Estatal de Viena, al frente de la prestigiosa formación estadounidense The Cheveland Orchestra, de la cual también ostenta su dirección titular. Su pericia como director sinfónico y teatral se puso en evidencia con una palpitante e intensa interpretación musical de la partitura, radiante en la expresión del rico colorido orquestal, sumamente sugestiva y refinada en el matiz y el fraseo, impecablemente ensamblada con las voces. Un auténtico lujo, una délicatesse para el oído, tan solo visualmente pervertida por las obsesiones delirantes del tándem Wieler – Morabito.

Fotografías cortesia del Salzburger Festspiele: © A.T. Schaefer
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