Zarzuela. Lo que hemos visto
'Cádiz' de Chueca
(Por José Prieto Marugán)
Cádiz (J. de Burgos – F.Chueca/J.Valverde) – Versión de concierto. 5 de septiembre de 2008. Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial (XIII Ciclo “Los Siglos de Oro”). Isabel Rey, José Bros, Ana Ibarra, Carlos Bergasa, Emilio Sánchez, Luis Álvarez, Coro de la Comunidad de Madrid, Orquesta Sinfónica de Galicia, Director: Víctor Pablo Pérez.
En nuestro número de marzo nos ocupamos de esta formidable zarzuela y decíamos que es “la evocación, animada y distendida, del patriótico ambiente del Cádiz de 1812, cuando el pueblo se defiende del asedio de los ejércitos de Napoleón y las Cortes redactan la primera Constitución Española”. Quizá en eso, en el patriotismo que a muchos les avergüenza y a otros les molesta, esté la razón de que no figure con cierta frecuencia en los escenarios, porque Cádiz, es, antes que nada, una excelente obra, tanto por su libro, ingenioso, simpático y dinámico, como por la vibrante música imaginada por el impetuoso Chueca y expuesta con excelente oficio por su compañero Valverde.
Hemos tenido ocasión de escuchar esta obra en una gran interpretación que va a ser editada en disco en la primavera del próximo año, lo que significa que volveremos a tener la ocasión de rememorar la excelente velada a la que asistimos.
Lo primero que se escucha es el Preludio, lo que nos permite hablar de la nutrida orquesta que se mostró como una formación de primerísimo nivel. Sus componentes estaban a gusto y tocaban con entusiasmo y eso siempre suele traducirse en buenos resultados. Además, Víctor Pablo Pérez, pendiente de todos los detalles, supo destacar esas pinceladas que ponen de manifiesto la riqueza de una partitura muy bien orquestada y que hacen exclamar a los oyentes: así hay que hacer la zarzuela. Nos llamó la atención el juego de matices y colores del Preludio, el realismo de la “Tormenta” y la distinción y elegancia de la “Marcha de la Constitución”, solemne y ¡sin letra!
El Coro de la Comunidad de Madrid al mismo nivel que la orquesta. Sonó con delicadeza, sin estridencias ni gritos, atentísimo a los pequeños detalles que Víctor Pablo les pedía con frecuencia. Además, se les entendía bastante bien lo que cantaban, algo que no siempre ocurre. Se lució en muchos momentos, pues Cádiz es una obra muy coral. Destacaríamos los dos pasacalles del primer acto, el de “El barrio de la Viña” y el que –erróneamente- recibe el nombre de “Marcha de Cádiz” y que es el número más famoso de la obra.
El plantel de solistas era de primer nivel, muchos de ellos requeridos por los grandes teatros de ópera. La soprano valenciana Isabel Rey, dio vida al personaje de Curra y se lució junto a José Bros en el dúo del primer acto, a base de sevillanas y caleseras, y en los dos primeros números del segundo, el “Tango flamenco”, con aires de acariciadora habanera y la “Polca de los ingleses y damiselas”. José Bros, barcelonés, uno de nuestros mejores tenores líricos actuales y, además, amante del género, dio la réplica a Curra desde su papel de “El Rubio” y, sobre todo, se lució en la “Jota” final, dicha con intención, con potencia, con poderío vocal y marcando con ese agudo final que exige Chueca quizá el momento de más intensidad de la velada. Mantuvieron el gran nivel el barítono madrileño Carlos Bergasa, la soprano, también valenciana como la Rey, Ana Ibarra y el tenor zamorano Emilio Sánchez. Y nos gustó mucho Luis Álvarez, que en su única intervención (las “coplas del ciego”) dio una clase magistral de dicción. Queremos dejar constancia de la buena actuación de Sonia Gancedo, Victoria Marchante, Gonzalo Burgos, Francisco Santiago, miembros del Coro de la Comunidad de Madrid que intervinieron, junto a los solistas principales, en un par de números.
El público se divirtió, se escucharon muchos bravos, un sonoro "¡Viva España!” y nutridos aplausos casi tras cada número. Cuando la zarzuela se presenta con estos medios, con estudio y dedicación, el resultado es evidente. Con interpretaciones como ésta, en la zarzuela no se puede hablar de crisis, digan lo que digan los expertos, contertulios, empresarios, trabajadores e incluso el gobierno.

