Enfoque estético

Principales postulados del credo estético garciabriliano

(Por Paula Coronas Valle)

García Abril presenta una estética personal, caracterizada por lo que el propio autor denomina lenguaje total. Describimos a continuación los más relevantes axiomas de su pensamiento musical. La vanguardia garciabriliana se nutre de todos los estilos posibles, mezclándose en un proceso integrador que concluye en un mestizaje de gran equilibrio sonoro. En el panorama musical actual, su mensaje abre una nueva dimensión de corte moderno y audible. Hallamos numerosos aspectos de fusión a través del estudio de sus páginas: libertad y orden; ciencia y espiritualidad; lo español y lo universal; individualidad y colectividad.

Antón García Abril

1. Comunicatividad

Todo estilo musical posee rasgos de comunicatividad. Los compositores, a lo largo de la historia, han pretendido siempre hallar una respuesta por parte del oyente, que de forma voluntaria o involuntaria, recibe, a través del acto de escucha, un estímulo sensorial. García Abril prioriza el valor comunicativo de su música, procurando en todo momento establecer vías de comunicación con el público, a través de un estilo personal y claramente reconocible.

Al comienzo de su discurso Defensa de la Melodía, y como homenaje al que fuera su antecesor, amigo y concertista de guitarra, Regino Sainz de la Maza, García Abril recuerda al intérprete, destacando especialmente el valor comunicativo de sus partituras. Es evidente que, en la estética musical garciabriliana, la comunicación es un valor prioritario. El compositor reivindica constantemente la necesidad de transmitir mensajes a través de su música, conectar con el público y la sociedad actuales. García Abril considera esencial la contribución social que la música desempeña desde la canalización de mensajes. Su ideal artístico se transforma de este modo en una aspiración filosófica dirigida hacia el futuro. Constatamos su constante preocupación por el valor comunicativo de la música, que ha sido y sigue siendo el motor más persistente en el eje de su poética musical:

“Mi contribución a la música ha consistido en ser fiel a mi filosofía, que no es otra que la de servir como canal de comunicación entre los seres humanos. […] La esencia, el principal postulado de mi obra, ha sido el de la comunicación. Cuando la música pierde la facultad de comunicar, entonces deja de ser eficaz”(1).

“Yo hago música para que sea entendida como una forma de comunicación, como un engranaje, una continuidad, para que la música permanezca en el espacio, y forme parte de la historia musical compositiva. Pero en primer lugar para que sea una obra musical debe significar algo y ser comunicativa y segundo debe ser significativa para que pueda perdurar en el tiempo”(2) .

2. Búsqueda de la verdad

El compositor nos habla también de la búsqueda de la verdad como elemento decisivo en la identidad del sello creador. El mensaje garciabriliano es honesto y sincero. Su estética ha madurado en torno a la búsqueda de sus propios ideales, no se ha dejado influir por estilos o modas vigentes. García Abril defiende con firmeza su visión sobre el arte. No le ha sido fácil mantener un camino independiente y libre. Pero su convicción supera obstáculos y tambaleos.

“El maestro Antón García Abril ha sabido como pocos trasladar a su obra un mensaje de honestidad, y lo ha hecho, en una época en donde cualquier vestigio de lirismo era atacado desde mil frentes. Frentes que no pudieron acallar la percepción que de sus obras tenía el público y los intérpretes, que continuamente le han reclamado nuevas producciones”(3) .

Sin duda, una de sus aportaciones a la creación musical española es la capacidad de transmitir emociones -a través de un extenso repertorio, que ha experimentado en todos los campos-, desde la esencia de su propia verdad. Este es uno de los motivos que le ha convertido en uno de los compositores actuales más escuchados e interpretados de la actualidad.

3. Objetividad, individualidad y singularidad del arte

García Abril presenta una trayectoria fiel a su ideal estético. Su constante esfuerzo por encontrar su propia verdad, constituye una de las credenciales del autor.

“De todos es bien sabido que la verdad absoluta no existe y en materia de arte la filosofía de nuestro tiempo nos lleva a una libertad de conceptos tan grande que podríamos afirmar que no disponemos de una metodología útil para contemplar y valorar la creación artística”(4).

Así es cómo García Abril expresa su enfoque global de la objetividad en el arte. La amplitud de horizontes concreta de un modo muy específico la esencia de su estética, y ésta constituye hoy un referente para el estudio de la constante evolución que experimenta el proceso artístico-musical. En su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el compositor expone un detallado recorrido autobiográfico, en el que describe las diferentes etapas de aprendizaje que han integrado su trayectoria artística. En el repaso a las escuelas, los maestros y las tendencias influyentes en su ideología musical, nos detenemos en la aparición del grupo de “Nueva Música”, al que perteneció junto a otros compositores, configurando un arquetipo estético decisivo en su trayectoria individual como creador. El músico afronta con valentía el hecho artístico. Igualmente, el lenguaje que da vida a sus pensamientos musicales, se apoya en los cimientos de su propia doctrina, originando un corpus filosófico-musical sólido. Manifiesta su creencia en la individualidad del arte, concepto que ha sido, en los últimos tiempos, diana de polémicos debates entre musicólogos y estudiosos de la moderna historia musical.

García Abril, admirador y heredero fiel de su pasado estético, no renuncia en ningún momento al ideal de belleza propuesto por las generaciones del pretérito musical. Sin embargo, influido por el medio sociocultural que le rodea, tras una incesante búsqueda de caminos y tendencias, descubre nuevos cauces de expresión. Para ello crea una simbología propia en el contexto del lenguaje, estableciendo aspectos singulares en su escritura: repetición intencionada de diseños rítmicos, melismas y figuraciones melódicas a gran velocidad, extensión de los pentagramas, cambios de compás, flexibilidad tímbrica, etc. Existe un componente más de singularidad que interviene en la creación garciabriliana: el sentimiento de conciencia de grupo estético, en el cual se incluyen parámetros y valores humanos.

4. Modernidad y vanguardia

Comprobamos el acercamiento estético del maestro a las tendencias y métodos compositivos de vanguardia, desarrollado especialmente durante su primera etapa de formación artística. Su conocimiento sobre el empleo de nuevas técnicas, analizando y estudiando a los creadores de la Escuela de Viena -Dallapicola y Webern-, constituye gran parte del bagaje ideológico que atesora. Como figura decisiva durante esta etapa de transformación, García Abril señala al compositor Gerardo Gombau como referente conciliador entre estéticas tradicionales y corrientes de vanguardia: García Abril se nutre de la vanguardia. Tras medio siglo de trayectoria artística, ha sido testigo de movimientos estéticos del siglo XX y XXI, aunque no todos le parecen acertados. Las ideas de modernidad y actualidad están muy asentadas en su lenguaje. Su perspectiva estética, abierta al progreso y a la evolución de los métodos compositivos de vanguardia, es importante en la configuración de su estilo.

5. Inspiración nacional

En este punto, destacan el tratamiento y el valor que el compositor atribuye al folklore. La esencia del canto popular es considerada por el maestro como parte imprescindible de la música culta. Muy ligado a esta postura de inspiración nacional, García Abril reconoce el valor de las raíces autóctonas, inmersas en el sustrato cultural de un país. Nos situamos ante un músico que guarda poderosos vínculos con la tradición sonora del pasado, en la que se incluye la esencia folklorista del arte popular. Por ello, afirmamos que su planteamiento creador abre los ojos hacia una escuela musical de inspiración nacional, que cultiva los rasgos y elementos característicos de cada lugar.

“La música popular es el reflejo del alma de un pueblo. Si estudiamos a fondo sus perfiles sonoros, sus escalas, sus melodías y ritmos nos da, de inmediato, una caracteriología muy definitoria. Nuestro folklore es, desde el punto de vista musical, uno de los más ricos. Nos habla de una cultura muy desarrollada, de una sensibilidad artística refinada y de una creatividad imaginativa y original”(5).

El músico se siente orgulloso de ser un compositor español. Sin embargo, su estética musical no cae en folklorismos. Su intención es universalizar el mensaje, sin perder la esencia idiomática de la identidad hispana, pero modernizando la esencia del lenguaje.

En su discurso Defensa de la melodía, el compositor hace una síntesis del pretérito musical español, citando los autores y las escuelas más destacadas, que han honrado nuestro patrimonio artístico. García Abril, admirador del legado histórico-musical hispano, reivindica una justa valoración para el mismo. El maestro defiende el prestigio de la herencia musical española, en cuyas fuentes ha bebido continuamente:

“He bebido de todas las fuentes españolas y a su profundo conocimiento, de un continuo estudio a lo largo de los años, debo parte de mi ser como músico, como músico español, y como español que sueña ser universal”(6).

Al mismo tiempo, y como fruto del mencionado agradecimiento, contribuye al enriquecimiento del patrimonio musical español, “habiendo obtenido el reconocimiento internacional y pasando a ocupar un destacado puesto en lo que podríamos denominar escuela española(7).

6. Temporalidad y continuidad

A través de testimonios del propio compositor, constatamos el valor que atribuye al factor temporal, como protagonista del devenir artístico. García Abril se compromete con la expresión de un arte intemporal, cuyo germen es válido en cualquier época histórica. Sus apreciaciones en torno a los valores musicales de siempre aseguran la continuidad del proceso creador, nos muestran un enfoque estético de contemporaneidad, que cristaliza en la perduración de su oferta musical: “El arte, cuando es auténtico, es intemporal. La vanguardia, cuando es adoptada por todos, o es tradición o no es nada(8). A través de su estudio en materia de escritura musical, García Abril logra un lenguaje donde la expresión refleja la permanencia de su obra. Para ello se basa en la investigación de ritmos, texturas, tonalidad, armonías, y melodía. Es partidario de la innovación artística, sin descuidar el contenido emocional, imprescindible para comunicar con el oyente.

7. Libertad y pluralidad

En arte nada puede ser prohibido. Su patrimonio precioso e irrenunciable es la libertad(9), asegura Antón García Abril. Su pensamiento parte del principio de libertad creadora. Su personalidad artística es reconocida por la pluralidad estética que ofrece. García Abril señala que “a finales de los 70 nace una nueva filosofía revisionista de la música de vanguardia(10), donde se ha emprendido un camino de constante experimentación y evolución tecnológica -música aleatoria, música electrónica, música de ordenadores- en “un afán de progresar y de encontrar nuevas formas de expresión para la música(11). Concluye argumentando que el pluralismo estético debe siempre favorecer la búsqueda de la identidad personal, el hallazgo del sello creador, aspecto revelador:

“Sólo siendo capaces de plantear una nueva filosofía de la música en la que tengan lugar todos los progresos técnicos logrados hasta hoy, sin eliminar ninguno de ellos, nos encontraremos a las puertas de un lenguaje total en el que podamos acercarnos a la música con una visión menos mecanicista y más humanizada”(12).

Su propuesta musical transmite un mensaje de serenidad. Con un lenguaje depurado, García Abril aporta una estética caracterizada por la sensibilidad, “donde el oyente se siente cuidado y querido porque se sabe protagonista, la razón de esa creación(13). En esa línea, su música huye de la violencia y de las estridencias. “Desde la creación musical intentaré que mi música sea portadora de un mensaje de sensibilidad que transmita a nuestra sociedad, valores de espiritualidad y belleza, y que actúe como antídoto a tanta violencia que nos rodea, desde los mas variados ámbitos de nuestra convivencia(14).

8. Defensa de la Melodía

Como elemento decisivo en la creación musical garciabriliana señalamos sus principales reflexiones en torno a la melodía.

Su importancia en el mensaje musical proviene de su protagonismo para la percepción, ya que la eficacia comunicativa se produce a nivel perceptivo si la forma es pregnante, de ahí que la melodía resulta ser el componente musical que mejor favorece la síntesis comunicativa y es por ello preferida como elemento preponderante en la comunicación más directa(15).

García Abril reivindica las siguientes características: el papel protagonista e imprescindible de la melodía en la música, como elemento esencial para que una pieza musical pueda ser fácilmente reconocida. Señala también que en el diseño melódico de una obra reside la carga afectiva y emocional de la misma, a través de la cual se establece la conexión directa con el oyente. Finalmente, asegura que la melodía es necesaria para que exista comunicación.

“Desde la técnica total la melodía debe volver a ocupar su puesto. Una melodía nueva que se valga de todas las aportaciones y logros incorporados al nuevo lenguaje, con voz que reivindique su fuerza expresiva y ese poder de comunicación que le ha sido inherente durante toda la historia musical del hombre. La melodía ha sido el elemento que ha definido la personalidad del arte musical”(16).

Su enfoque estético atribuye protagonismo al terreno melódico sobre otras parcelas del arte musical, como el ritmo, la armonía o el contrapunto. Considera que la melodía es un concepto global que aglutina todas las funciones de la música, y donde los demás elementos musicales adquieren un cariz melódico. Vislumbra la necesidad melódica para la continuidad del lenguaje musical, y determina los peligros que conlleva la ausencia de melodía dentro del mapa sonoro. El compositor presenta una óptica filosófica que preconiza la función melódica como necesidad urgente en la evolución musical. García Abril cree en la perpetuidad de la estructura musical, confiada al valor de la melodía como fuente de renovación continua e inmutable de la propia naturaleza musical.

(1) Antón García Abril en: GAVIÑA, G.: “Antón García Abril gana el VII premio Tomás Luis de Victoria”, ABC, 22 de noviembre de 2006, p. 72.

(2) Antón García Abril en: LÓPEZ JIMÉNEZ, Marta: “Escribir música fácil es una tarea difícil”, ABC, 16 de noviembre de 2007, p. 77.

(3) García Abril en: Defensa de la Melodía, Madrid, Edición Excma. Diputación Provincial de Teruel, Instituto de Estudios Turolenses, 1983, p. 10.

(4) García Abril en: Defensa de la Melodía, Madrid, Edición Excma. Diputación Provincial de Teruel, Instituto de Estudios Turolenses, 1983, p. 10.

(5) Ibid., pp. 15 y 16.

(6) García Abril, Antón en: SESTELO LONGUEIRA, Esther: Antón García Abril. El camino de un humanista en la vanguardia. Madrid, Fundación Autor, 2007. p. 44.

(7) Linares, Miguel Ángel: Antón García Abril. La obra plena.

(8) García Abril, Antón: Defensa de la melodía, p. 25.

(9) Ibid., p. 19.

(10) Ibid., p. 20.

(11) Id.

(12) Ibid., p. 21-22.

(13) Sestelo Longueira, Esther: Antón García Abril. El camino de un humanista en la vanguardia, p. 58.

(14) García Abril, Antón en: Discurso de investidura del nombramiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid, 2 de junio de 2003, p. 5.

(15) Jesús Alcalde en: Música y Comunicación, Editorial Fragua, Madrid, 2007, p. 71.

(16) García Abril en: Defensa de la Melodía, pp. 22 a 25.

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