Entrevista a Fernando Palacios

«No podía ser que la sociedad hubiera cambiado tanto y Radio Clásica siguiera siempre igual»

(Por Carlos de Matesanz)

Ya está en antena el primer fruto de la incorporación de Fernando Palacios como nuevo director de Radio Clásica, de Radio Nacional de España: la renovadísima programación de esta emisora, puesta en marcha a partir del pasado 1 de septiembre. Una vez rodada, durante un par de meses, hemos querido conversar con Palacios sobre la acogida que ha tenido y sobre cómo llegó a conformarse tal y como hoy podemos disfrutarla.

Fernando Palacios

OpusMusica.- Fernando Palacios Jorge (Castejón de Navarra, 1952) es titulado en Pedagogía Musical por el Conservatorio de Madrid y, desde principios del presente año, es el nuevo director de Radio Clásica, el canal dedicado a la música clásica de Radio Nacional de España. Le ha dado un buen meneo a la programación de la emisora, un punto básico de referencia en la vida del melómano español desde hace décadas, dejando al oyente un poco perplejo ante estos cambios. ¿Cómo se han llevado a cabo?

Fernando Palacios.- Hay muchos factores, completamente extramusicales, que han hecho posible una renovación total en la programación de Radio Clásica y hay que remontarse casi a principios de 2007. En aquella época, cambió la dirección de Radio Nacional de España: fueron nombrados Santiago González como director y José Ángel Esteban como director de programación. Y, más o menos, en aquel momento se produjo algo fundamental: el expediente de regulación de empleo que afectó a todo el ente público RTVE y que redujo su plantilla activa en todo el país. De hecho, Radio Clásica se quedó en el esqueleto, casi sin personal, y su anterior director, José Manuel Berea, fue prejubilado en diciembre de 2007; de hecho, la emisora estuvo funcionando dos meses sin director. Debido a esto, todos los cambios que se han realizado en la emisora han podido hacerse desde la base.

OM.- Sin esa coyuntura ¿hubiera podido hacerse una renovación de la programación como la que se ha puesto en marcha?

FP.- No lo sé; algo hubiera podido hacerse. Pero, desde luego, yo no hubiese aceptado hacerme cargo de ellas en las anteriores circunstancias.

OM.- ¿Cómo le llegó la propuesta de asumir la dirección de Radio Clásica?

FP.- Fue importante que yo hubiera comenzado, hacía poco, a hacer una colaboración musical en el magacín matinal que presenta Juan Ramón Lucas en Radio 1 –ahora simplemente Radio Nacional–; esto, a pesar de que yo llevo muchos años vinculado a Radio Clásica, puso en aviso a la nueva dirección de Radio Nacional sobre mi manera de hacer radio y fue lo que les decidió a ofrecerme el puesto vacante.

OM.- ¿Aceptó desde el principio?

FP.- No; estuve casi dos meses negándome porque, sinceramente, no me gustaba nada el tipo de radio que se estaba haciendo hasta el momento en Radio Clásica y yo no quería hacerme cargo de aquello en esas circunstancias. Pero cuando, por los motivos ya comentados, Radio Clásica se quedó literalmente desierta –redactores titulares quedaron menos de los que se cuentan con los dedos de una mano–, empecé a ver que había posibilidad de que entrase gente nueva, joven, con ganas de hacer cosas distintas. Y no sólo eso, sino que además, se me animaba constantemente a que hiciese cambios; más incluso de los que al final he hecho. Entonces vi que había deseos de sacar a Radio Clásica del rincón aparte en el que casi siempre ha estado, que había intención de hacerle tomar vuelo y que, realmente, se podía intentar algo totalmente nuevo. Y acepté.

OM.- ¿Así que la renovación de Radio Clásica, más allá de los deseos de Fernando Palacios, ha sido una directiva marcada desde las altas instancias de Radio Nacional?

FP.- Absolutamente. La dirección de Radio Nacional deseaba cambios profundos en Radio 3 y en Radio Clásica. Me lo pidieron así: hay que hacer una radio mucho más comunicativa; se acabó la monotonía formal de presentador-música; queremos que haya más programas en directo, más contacto con el público, más variedad para atraer nuevos oyentes. Todo esto, que, lógicamente, coincide también con mis deseos, es algo que la dirección de Radio Nacional estableció como puntos básicos para una renovación de la emisora y creo que ha sido el cimiento fundamental de la nueva programación.

OM.- ¿Cuál ha sido el principio rector de esa nueva programación?

FP.- Alcanzar la “normalidad”, que es lo que se intenta desde diversas instituciones en nuestro país: que la música clásica sea normal en la vida cotidiana; que no sea una cosa rara, que no sea sólo para aquellos que han tenido la fortuna de tener un ambiente de crecimiento o una educación musicales, que no sea sólo para melómanos: que sea para todos. Hay que intentar desbloquear la situación actual en que la música parece vivir en un gueto y llegar a nuevos públicos.

OM.- ¿Y cómo se consigue eso?

FP.- Ah, amigo; ahí está lo difícil. Hay que vencer dos obstáculos fundamentales: por un lado, una natural resistencia al cambio; y, por otro, la creencia de una parte de los aficionados de que la música clásica es un reino exclusivo, un club selecto, al que se llega tras un arduo proceso iniciático... y que tiene que seguir siendo así. Y esta mentalidad choca con lo que todas las entidades culturales del mundo se están planteando en la actualidad: que es absolutamente imprescindible, por la propia supervivencia del arte y la cultura, abrirse a la sociedad e integrarse en ella y, sobre todo, buscar nuevos públicos y crear “públicos futuros”: atraer a las nuevas generaciones. La caída de la asistencia a conciertos en países tan cultos musicalmente como Alemania, Austria o Inglaterra ha impulsado esta manera de ver la cultura en Europa; desde Radio Clásica queremos que en España no nos pille el toro y estar ya en esa misma línea de normalizar la música que, además, creo que es un indiscutible servicio público.

OM.- ¿Cuáles han sido las estrategias fundamentales que se han seguido para elaborar la nueva programación?

FP.- En primer lugar, reducir lo más posible la programación grabada y las repeticiones de madrugada, siempre dentro de nuestras posibilidades, claro. Todavía no tenemos cintura suficiente para hacer 24 horas de programación diaria.

OM.- ¿Y hay intención de llegar a hacerlo?

FP.- Sí, hay esa intención. Ahora que tenemos la posibilidad de colgar los programas en podcast y en internet, podríamos poner programas buenísimos a las cuatro de la mañana no sólo para que sean escuchados en directo. En cualquier caso, nos gustaría que los “programas-despertador” entraran antes y que los espacios de despedida acabaran después, pero de momento, nos hemos concentrado en la ampliación del directo.

OM.- ¿Y qué otros ejes estructuran la programación?

FP.- Fundamentalmente, los tres grandes programas en directo, que dan sentido a cada uno de los tres grandes bloques horarios –mañana, sobremesa y tarde–, que van presentados por parejas y que dan el tono de toda la programación, homogeneizando su estilo, otorgándole continuidad: Lo que hay que oír, con Diego Requena y Mikaela Vergara a las diez de la mañana, Té para tres con Jon Bandrés y Eva Sandoval a las cuatro de la tarde y Acompasa2 con Martín Llade y Beatriz Torío a las siete. En el marco de estos dos últimos, se integran los dos conciertos diarios que Radio Clásica sigue ofreciendo como parte fundamental de su oferta. Y, en torno a estos grandes bloques, están todos los programas que le dan variedad a la parrilla: monográficos a cargo de los máximos especialistas de nuestro país en cada materia, espacios dedicados a la danza –tan abandonada en nuestro país–, la música antigua, los grandes ciclos... etcétera.

OM.- ¿Y qué puertas tiene el nuevo público al que se quiere atraer a Radio Clásica para entrar en esta programación?

FP.- Del mismo modo que existe el programa Los raros, que me parece fundamental en los objetivos formativos de una emisora de servicio público, hemos puesto, un día antes y a la misma hora, el titulado Los indispensables, que es su contrapartida, dedicada al gran repertorio, explicando por qué es tan importante, tan indispensable, la música más conocida y más popular, a veces un poco despreciada por los melómanos más “exquisitos”. También está, por supuesto, Música sobre la marcha, el programa que yo presento, que sustituye a Clásicos Populares tanto en Radio Nacional como en Radio Clásica y que yo utilizo como cebo para que los oyentes del canal generalista se enganchen también a la Clásica.

OM.- ¿Qué cosas ha decidido mantener de la antigua programación?

FP.- Muchas; de hecho sólo ha habido cinco colaboradores que no han renovado su presencia esta temporada; gente tan conocida y apreciada como Rafael Banús o José Luis Pérez de Arteaga siguen en antena con sus programas de siempre. También mantenemos la presencia del jazz, el flamenco y la música popular, que para eso son géneros de auténtica cultura musical. Y no sólo eso, sino que también hemos abierto un espacio a la reposición de programas antiguos, porque es mucho lo bueno que hay acumulado en los archivos de Radio Nacional y merece ser revisitado.

OM.- ¿Cuál ha sido la respuesta de los oyentes a esta nueva programación?

FP.- Ha habido de todo, como era de esperar, y el primer mes ha sido el más activo a este respecto. Cada mañana tenía que dedicar varias horas a la lectura y contestación de las cartas y mensajes de los oyentes, que he atendido una por una, excepto aquellas en las que se incurría en el insulto. Los oyentes se han quejado, porque todo cambio conlleva una reacción, pero también han sugerido, y les aseguro que todas esas sugerencias han sido tenidas en cuenta. Y una vez que pasaron las primeras semanas, que la programación va más rodada y que la audiencia se va acostumbrando a las nuevas dinámicas, las quejas han ido remitiendo y dando paso a cartas de ánimo y felicitación. En todo caso, cuando contemos con una página web propia, esperamos hacer una emisora aún más interactiva.

OM.- Con la intención de ampliar el abanico de audiencia de Radio Clásica ¿no se incurrirá en fórmulas fáciles que rebajen el nivel de calidad de la emisora?

FP.- Desde luego, nuestra intención es que eso no ocurra. Aunque hay que puntualizar que lo difícil no es necesariamente lo mejor. De hecho, es más fácil limitarse a ser una “biblioteca musical” y no hacer auténtica radio. Pero es que, para eso, ya está internet, que tiene servicios de ese tipo magníficos, donde te dan “música a la carta” sin más complicaciones. La tecnología y la sociedad han avanzado de un modo asombroso durante los últimos años y no podía ser que Radio Clásica siguiera siempre igual; necesitaba cambiar también y es lo que se ha pretendido con la nueva programación.