Crítica de discos
Del siglo XVII al XVIII con Harmonia
(Por Carlos de Matesanz)
AA.VV: “O felice morire”. Joel Frederiksen (bajo), Ensemble Phoenix Munich. Harmonia Mundi, HMC 901999.
Martín y Soler: “Una cosa rara”, música para vientos. Moonwinds; dir: Joan Enric Lluna. Harmonia Mundi, HMC 902010.
Diecisiete arias y madrigales compuestos en la corte de Florencia en torno a 1600 componen el exigente y sublime menú del primero de los discos reseñados, el segundo álbum protagonizado por el bajo Joel Frederiksen en poco tiempo, en el que pasa del repertorio inglés de su anterior disco al italiano en éste. Frederiksen tiene el descoco de auto-otorgarse en los créditos del álbum el suntuoso e inverosímil título de “coloratura basso profondo”, siendo, como es, un bajo normal y corriente, más bien apretado en los extremos de la tesitura, que es poco grata en el agudo; lo que ocurre es que la música, que requiere muy poco volumen y que tiene una toma sonora muy cercana para la voz, le permite abrir bien el registro de pecho cómodamente y conseguir algunos graves bastante resonantes; unos graves que, probablemente, en un concierto en vivo no se oirían más allá de la tercera fila. Esto no tiene por qué tomarse como una crítica negativa, pues la música que interpreta no fue compuesta para ser cantada en auditorios, sino en la intimidad de las cámaras principescas y, muy probablemente, los intérpretes de la época la cantarían así. Lo que pasa es que, claro, cuando uno lee eso de “basso profondo” se imagina a Martti Talvela o Kurt Moll dándole al Renacimiento italiano (qué morbo ¿no?) y, la verdad es que ni de lejos es eso lo que nos encontramos.
Por otra parte, el muy difícil Stile recitativo está perfectamente servido por Frederiksen, no mal ejecutadas sus agilidades y, sobre todo, magníficamente leídos, sentidos e interpretados los textos, consiguiendo convertir cada página en una viñeta llena de vida interior. El acompañamiento del conjunto Phoenix Munich (Domen Marincic, viola de gamba; Reinhild Waldek, arpa; Axel Wolf, laúd) es excelente y la toma sonora, adecuadísima. Giovanni Kapsberger, Andrea Falconieri, Sigismondo D’India, Girolamo dalla Casa, Stefano Landi, Biagio Marini, Giulio Caccini, Giovanni Pugliaschi y Claudio Monteverdi, que son los compositores que proporcionan la música de este selecto y panorámico recital, seguro que estarán encantados de recibir en sus celestes moradas un ejemplar de este disco, si Harmonia Mundi se lo manda.
Pero más contento aún estará el valenciano Vicente Martín y Soler (1754-1806), porque el mismo sello ha decidido dedicar todo un álbum –y uno excelentemente producido, además– a su música, que tan pocas plasmaciones fonográficas tiene. El conjunto Woodwinds, integrado por algunos de los mejores instrumentistas de viento de nuestro país y dirigido por el clarinetista Joan Enric Lluna, hacen versiones modélicas de los Divertimentos para viento nº 2, 3 y 4 –todos ellos en Si bemol mayor– en su primera grabación mundial. Pero la obra fundamental, que abre el álbum y le da nombre, es el arreglo para conjunto de vientos realizado por Johann Nepomuk Wendt (arreglista también de algunas óperas mozartianas) de diez números de la deliciosa ópera Una cosa rara, famosa por ser citada por Mozart en la escena final de su “Don Giovanni”. Una gozada coquetona, a veces intrascendente, pero siempre muy bien hecha; además, la toma sonora –realizada en el estudio Teldex de Berlín– es, nuevamente, modélica. Totalmente recomendable tanto para neófitos, pues la música es de la que entran solas, como para entendidos, por el alto nivel interpretativo.


