Crítica de discos
Takemitsu, entre Oriente y Occidente
(Por Adolfo del Brezo)
Autor: Toru Takemitsu (1930-1996). Título: Spirit Garden. Obras: "Requiem for strings", "November Steps", "Far Calls, Coming, far!", "Visions", "Gémeaux", "Dream/Window", "Spirit Garden". Intérpretes: Kinshi Tsuruta (biwa), Katsuya Yokoyama (shakuhachi), Yuzuko Horigome (violín), Masashi Honma (oboe), Christian Lindberg (trombón), Tokyo Metropolitan Symphony Orchestra, Hiroshi Wakasugi (dirección), Ryusuke Numajiri (dirección). 2 Cd's, duración 56'52 + 59'33''. Sello: Brilliant. Ref.: 8188.
El sello Brilliant continúa ampliando su catálogo al precio de ganga de siempre y sin olvidar la música del siglo XX. El doble CD dedicado a la obra para orquesta del japonés Toru Takemitsu (1930-1996) es un buen ejemplo de ello, pues el repertorio grabado recorre su música compuesta en la segunda mitad del pasado siglo, abarcando un periodo que va desde el Requiem para cuerdas de 1957 hasta la obra que da al título al álbum, Spirit Garden, de 1994. Estas grabaciones han sido realizadas en 1991 bajo la supervisión del propio compositor, en una coproducción con la Tokyo Metropolitan Symphony Orchestra, lo cual sin duda es toda una garantía de calidad para el oyente. Además, los comentarios sobre las obras incluidos en el cuadernillo que acompaña a los CD's —sólo en inglés—, son del propio compositor.
El Requiem para cuerdas (1957) es una obra concebida en un único movimiento, cuya música, muy introspectiva pero de inmediato poder de comunicación, presenta un ambiente de desolación de tintes expresionistas. En November Steps (1967), el compositor confronta instrumentos tradicionales japoneses —como el biwa o el shakuhachi— con la orquesta occidental. La plena libertad creativa con que Takemitsu afronta esta obra produce un fascinante resultado sonoro que va más allá de la mera fusión de la música de culturas tan diversas como la japonesa y la occidental. Sin embargo, esta obra presenta algunos pasajes concebidos como un diálogo entre los dos instrumentos japoneses, sin la participación de la orquesta, que quizás puedan llegar a resultar demasiado largos para el oído "occidental". Far Calls, Coming, far! para violín y orquesta (1980) toma su título de un pasaje de la novela de James Joyce Finnegan's Wake. La obra, que se mantiene dentro de cierta unidad de ambiente expresivo, cuenta con una importante presencia del instrumento solista que, más que oponerse, se integra en una entramado orquestal muy rico. Visions para orquesta (1989) resulta más interesante tímbricamente que la obra anterior. Se trata de un breve díptico basado en dos cuadros del francés Odilon Redon: la primera de estas dos piezas, Mystère, tiene un colorido que inevitablemente hace pensar en Messiaen; la segunda, Les Yeux Clos, completa el ciclo de obras de Toru Takemitsu basadas en la pintura del mismo nombre de Odilon Redon que anteriormente había servido base para la composición de dos piezas pianísticas.
El segundo disco incluye primeras grabaciones mundiales de tres obras, la primera de ellas titulada Gémeaux (1972 - 1986), para oboe, trombón, 2 orquestas y 2 directores, obra de larga gestación concebida para dos orquestas que deben situarse separadas una de la otra. Tiene cuatro secciones y demanda un gran virtuosismo por parte de todos los intérpretes, dado que trata las orquestas como grandes conjuntos camerísticos. El número dos, muy presente en esta obra —dos orquestas, dos directores, dos solistas—, es el reflejo extramusical de una historia de amor entre dos seres que esta música trata de evocar. Se trata de una obra muy personal que cuenta con un espectacular final y que viene aquí servida en una interpretación magnífica, de gran refinamiento tímbrico, destacando el trabajo de Masashi Honma y Christian Lindberg, solistas de oboe y trombón respectivamente. Resulta sin embargo difícil saber si es posible recoger en una grabación el efecto de separación espacial entre las dos orquestas, que aquí se perciben como una unidad, lo que sin embargo no resta capacidad de evocación poética al resultado final. En Dream / Window (1985) para orquesta, Takemitsu trata de realizar una especie de traducción musical de uno de los templos-jardín de Kyoto. Una vez más el compositor demanda una muy particular disposición espacial de la orquesta y de dos grupos instrumentales, el primero compuesto por flauta, clarinete y cuarteto de cuerda, y el segundo por dos arpas, celesta y guitarra. Finalmente, Spirit Garden (1994) para orquesta, está generada a partir de una serie de doce notas que a su vez genera tres acordes de cuatro notas cada uno, acordes que están presentes a lo largo de toda la obra, que supone una auténtica exploración de las posibilidades del colorido orquestal.
Como ya se ha expuesto al comienzo de este comentario, las interpretaciones son de máxima solvencia y sorprende la altísima calidad de la Tokyo Metropolitan Symphony Orchestra, gracias a la que podemos conocer buena parte de la obra orquestal de uno de los creadores más personales, interesantes y sugerentes del pasado siglo. Las obras incluidas en este doble CD nos muestran a un compositor de finísima sensibilidad y poseedor de un sentido muy personal y desarrollado del color, que trata el componente rítmico de su música con extrema libertad, dentro de un exquisito cuidado de cada detalle sonoro. Takemitsu logra además ampliar las posibilidades sonoras y expresivas de su música gracias a la incorporación de elementos basados en la sensibilidad oriental en general y en la tradición musical japonesa en particular, sin abandonar las raíces occidentales en las que su obra está firmemente asentada.


