Sus obras menos conocidas
Más sobre Moreno Torroba
(por Joaquim Zueras Navarro)
Mientras redactaba mi anterior artículo sobre Federico Moreno Torroba, con la lista de zarzuelas sobre la mesa me preguntaba si en un futuro tendría la oportunidad de conocer aquellas que el tiempo ha arrinconado. Este agosto, paseaba por Pineda de Mar cuando en un mercadillo descubrí dos CD´s del sello Blue Moon, Serie Lírica, que agrupaba grabaciones de los años treinta y cuarenta de seis zarzuelas de Torroba, remasterizadas a la perfección. Esos hallazgos son muy oportunos para que el estío no se convierta en hastío. Y uno se sorprende al comprobar que en épocas de grisalla se estrenaba una zarzuela y casi de inmediato aparecía el disco.
El primer CD (7544) recoge tres zarzuelas. Al respecto de María la Tempranica cabe precisar que esta zarzuela la compuso Gerónimo Giménez y ya se había estrenado en 1900. Lo que sucede es que Moreno Torroba la reelaboró, imprimiéndole un carácter más operístico, añadiéndole varios números y modificando otros. Al igual que las dos zarzuelas siguientes, se estrenó en el Teatro Calderón de Madrid en junio de 1930, con libreto de Julián Romea y Ricardo González. Durante este año Torroba fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando por sus méritos, tanto en el ámbito orquestal (Suite Castellana, Capricho romántico para violín y orquesta, etc.) como en el escénico. La obra transcurre en 1890 en las cercanías de Granada. Sentimientos como el amor, celos y desengaños son tratados con sencillez y maestría. Se interpretó y grabó en Madrid con Sélica Pérez Carpio (Gabrié), Felisa Herrero (María) y Delfín Pulido (Miguel), y, como en las restantes grabaciones, bajo la dirección del compositor. La pícara canción “La tarántula e un bicho muy malo” alcanzó cierta popularidad.
Azabache se estrenó el 18 de agosto de 1932, con libreto de Antonio Quintero y Pascual Guillén. La trama se desarrolla en Granada entre gitanos de diversa condición –sencillos, cultos, humildes, adinerados...- en donde aflorará el amor, opuesto a los resentimientos familiares. Fue grabada al año siguiente con Angelita Durán (María Paz), Flora Pereira (Pitillera), Manuel Hernández (Estayio) y Faustino Arregui (José). Es rica en elementos andalucistas y, como la canción “Granadina”, de cuidada factura, inspirada la romanza, airoso el pasacalle, asombrosa la partida de matrimonio musicada y entrañable la pista de complemento en que Torroba mantiene un chispeante diálogo con Quintero y Guillén tratando de explicar cómo concibieron la obra.
Xuanón se estrenó el 20 de marzo de 1933, con libreto de José Ramos Martín. En Asturias, el minero Xuanón, de carácter recio y dominante pero de buen corazón, conoce a una “rapacina” de fuerte temperamento y de su relación nacerá el idilio. En la grabación, salpimentada con palablas en bable y giros melódicos del folklore astur, intervinieron Marcos Redondo (Xuanón), Faustino Arregui (Pin) y Flora Pereira (Oliva). Poco después la misma compañía representó Xuanón en el Teatro Tívoli de Barcelona, en donde también fue calurosamente recibida, testimonio que recogió el diario El Liberal del 17 de abril de aquel año.
El segundo CD (7526) comprende tres zarzuelas que podríamos llamar de posguerra. Al inicio de la misma, Torroba dejó Madrid para refugiarse en San Sebastián, en donde estrenó Sor Navarra (1936). Pablo Sorozábal cuenta en “Mi vida y mi obra” que a partir de entonces Torroba se encargó de hacerle la vida imposible por “izquierdoso”. Estas memorias fueron editadas en 1986 por la Fundación Banco Exterior y Torroba falleció en 1982, por lo que no tuvo ocasión de responder a los comentarios de Sorozabal. ¿Exageraba Sorozabal? ¿Cuánto hubo de rivalidad musical y cuánto de ideológico en esas hostilidades?
Maravilla se estrenó en el Teatro Fontalba de Madrid el 12 de abril de 1941, con libreto de Antonio Quintero y Jesús María de Arozamena. La acción transcurre en Madrid a principios del siglo XX. Manuela-Maravilla ha ido creciendo al lado de un convento que tiene a Emilio por jardinero. A instancias de las monjas se casan. Maravilla, que vende flores, tiene muchos admiradores a causa de su preciosa voz. Emilio muere y Maravilla hace galas como tiple en el extranjero. La trama se complica cuando Elvira, su hija, se enamora, dando lugar a una serie de malentendidos entre ambas que terminarán por resolverse. Tanto en el estreno como en el disco actúan Luis Sagi-Vela (Rafael) Maruja Vallojera (Elvira) y Angelita Durán (Manuela-Maravilla), y a las pistas del sello Columbia se sumaron dos del sello Regal: el Chotis y la canción Millonarios de Ilusión. En esta zarzuela rezuma un casticismo elegante y una hondura dramática en determinados momentos comparable a felices episodios de algunas óperas, como la “Romanza de Rafael”: “Amor, vida de mi vida, qué triste es decirte adiós, te llevas la juventud de este querer sin redención...”. También parece un homenaje a Madrid, al que Torroba regresó pletórico y lleno de proyectos, finalizada la contienda: “¡Ay Madrid, por fin te veo!, se deslumbra mi alma con la luz de tu cielo. A través de la tierra, por los mares inmensos, en las noches triunfales te enviaba mil besos”.
La Caramba se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 20 de abril de 1942, con libreto de Luís Fernández Ardavín. Columbia lanzó el disco al mes siguiente. En Motril se anuncia que en una fiesta flamenca acudirá María Antonia Fernández, bella cantadora, enamorada de un hombre que no le permite cantar. Aparece Fabián, barón de Moncada, quien se sentirá atraído por María Antonia. Es una historia de amor no correspondido, con un delicado tratamiento de la psicología de los personajes, entre los que aparecen Goya y la duquesa Cayetana. El reparto principal estuvo a cargo de Matilde Vazquez (María Antonia), Charito Leonis (Manuela) Luis Sagi-Vela (Fabián) y María Méndez (Duquesa Cayetana). En el disco también intervinieron los catalanes Conchita Panadés (María Antonia) y Pedro Terol (Fabián). Destacaría por conmovedora la romanza de Fabián, titulada “Madrigal”: “¡María Antonia de mi vida! ¡María Antonia de mi alma! ¿Dónde estás que así me huyes cuando siento más tu falta? ¿Dónde estás que si te busco me abandonas y te marchas? ¿No sospechas que estoy triste? ¿No adivinas que me matas? ¿No comprendes que la vida sin tu amor no vale nada?
Desde hace años hay quien sostiene que la zarzuela no tuvo apenas seguidores en Cataluña, pero no es cierto. La ilustre moza, inspirada en “La moza del Cántaro” de Lope de Vega, con libreto de Luis Tejedor y Luis Muñoz, se estrenó en el Teatro Tívoli de Barcelona el 3 de marzo de 1943, con gran éxito de crítica y público. Los protagonistas fueron María Espinalt (Isabel) Trini Avellí (Laura) y María Luisa Gonzalo (Ana), cuyas voces fueron registradas mientras duraban las representaciones por La Voz de su Amo. El crítico Fernandez Zanni escribió en la Vanguardia: “El libro, apartado por completo de lo vulgar y chabacano, y la música escrita con las miras puestas en lo noble y elevado. Así lo apreció el público con sus espontáneos y fragosos aplausos... Moreno Torroba ha huido de estridencias... hay invención melódica, talento constructivo, inspiración, sentimiento y, sobre todo, sinceridad... maestría con que adapta el carácter de la música al de la escena, sin incurrir en anacronismos temáticos, a los que tan propensos son no pocos compositores...”. Es curioso que en lo que para unos es mérito, para otros es demérito. Así, Antonio Massísimo ha escrito sobre las zarzuelas de Torroba: “...En lo escénico, faltóle casi siempre esa vena garbosa, desenfadada, alegre y humorística de que un Francisco Alonso y un Jacinto Guerrero (entre otros) hicieron gala”. Y es que sobre gustos...


