Historia

Isaac Albéniz en Alicante

(Por Ana María Flori López)

La ciudad de Alicante tuvo el privilegio de poder escuchar dos veces en directo al pianista y compositor español Isaac Albéniz. Estos importantes acontecimientos tuvieron lugar en los años 1875 y 1882.

Salón Imperio del Casino de Alicante

Salón Imperio del Casino de Alicante

Durante el siglo XIX se establecieron en Alicante varias sociedades de aficionados en las que se realizaban con mucha frecuencia funciones de teatro, conciertos, recitales poéticos, bailes y otras actividades culturales. Era corriente que en los programas actuaran los profesores encargados de las diversas secciones junto a los alumnos, la mayor parte de los cuales eran los mismos socios o sus hijos que participaban en las actividades sin ánimo de llegar a ser profesionales, sino por el mero hecho de pasar un rato agradable.

Una de las sociedades más prestigiosas de la ciudad fue el Casino, el cual, desde sus comienzos en 1839, con el nombre de Liceo Artístico y Literario de Alicante, creó una sección de música que ofreció a sus socios recitales con buenos profesionales de le época.

Isaac Albéniz fue intérprete de un interesante concierto en esta entidad el 12 de abril de 1875, cuando tan sólo contaba 15 años. Así anunciaba su actuación el diario El Constitucional: Según parece, el joven pianista D. Isaac Albéniz tocará el lunes en el Casino, para lo cual están dando los pasos necesarios algunas personas inteligentes que han tenido ocasión de admirar el extraordinario mérito del joven artista. (1)

En el programa figuraban las siguientes obras: sinfonía de Guillermo Tell, gran fantasía sobre temas de La Hija del Regimiento, gran concierto de Weber, fantasía sobre motivos de La Traviata, séptimo concierto de Rich, jota aragonesa con variaciones de Liszt y sinfonía de Semíramis. Concluido el programa, el profesor de música del Casino, Vidal de la Rochette,(2) tocó un tema y Albéniz improvisó unas variaciones ante el asombro del público asistente, quien no daba crédito de las especiales aptitudes del joven músico.

La prensa alicantina se hizo eco de este concierto y El Constitucional decía: Anoche tuvimos el gusto de oír al joven artista D. Isaac Albéniz, que dio un concierto en el Casino, en donde hizo gala de su genio superior y precoz, tocando ocho piezas magistrales, con tal perfección, que los inteligentes quedaron verdaderamente admirados, no solo de su asombrosa ejecución, sino de la profunda inteligencia con que expresa los pasajes más difíciles. La inteligente concurrencia que llenaba el salón colmó al joven artista de aplausos y de plácemes.(3)

Podemos observar que el programa presentado por Albéniz se componía de muchas obras que frecuentemente eran interpretadas en los recitales. El gusto por el virtuosismo y los arreglos de óperas y zarzuelas eran la constante de la época y el intérprete debía poseer y demostrar públicamente un nivel técnico muy alto para abordar las obras con éxito.

Es evidente que Albéniz debió gustar al auditorio, ya que dos días después de su recital en el Casino fue invitado al Teatro Principal, donde alternó algunas piezas de concierto con una función dramática dirigida por Tamayo. El segundo recital de Albéniz en Alicante tuvo lugar la noche del 19 de agosto del año 1882 en el Teatro Circo. Dicho teatro comenzó su andadura en el año 1881 y además de espectáculos circenses, acróbatas, ecuestres y gimnásticos, daba cabida a conciertos y representaciones de zarzuela, llegando a contar, incluso, con su propia orquesta.

Llegó Albéniz a Alicante con 22 años, precedido de una gran fama como virtuoso del piano después de su paso por Bruselas, Praga, Viena, Budapest (donde conoció a Franz Liszt) y diversas giras de conciertos por Alemania, Francia, España, Cuba y Méjico. Las reseñas periodísticas que aparecían en las principales ciudades de España y de otros países coincidían en considerarle como uno de los grandes pianistas del momento. El programa que presentó en el Teatro Circo fue el siguiente:

Parte Primera: Chopin

Polonesa en la

Polonesa en mi bemol

Impromptu nº 1

Mazurkas 6 y 7

Polonesa en do sostenido

Polonesa en la bemol

Parte Segunda: Autores clásicos antiguos de 1600 a 1790

Sonata, Scarlatti

Andante, Scarlatti

Gigue, Rameau

Rigodón, Rameau

Tocata, Bach

Sonata, Durante

Parte Tercera:

Allegro de Concierto, Weber

Fantasía sobre motivos de Rigoletto, Liszt

Murmures de la foret (Estudio), Liszt

Melodía Húngara, Liszt

Pavanas 1 y 2, Albéniz

Fantasía sobre motivos de la Jota aragonesa, Liszt

Vemos en este programa la predilección del músico por las obras del repertorio romántico, ya que la primera y tercera parte están dedicada a compositores de este período, exceptuando las pavanas del propio intérprete que, curiosamente, alterna con las piezas de Liszt, lo que puede dar a entender la admiración que sentía por este compositor. Finalizó el programa con la Fantasía sobre motivos de la Jota aragonesa, obra que también interpretó en el Casino de Alicante en su visita de 1875. Al concluir cada una de las partes tocó nuevas piezas, fuera de programa, ante los insistentes aplausos de los asistentes.

Piano de Albéniz conservado en Sevilla

Piano de Albéniz conservado en Sevilla

Los precios de las localidades oscilaban entre los 0´75 céntimos de la entrada general y las 10 pesetas de los palcos. El piano fue traído expresamente de Valencia, fabricado por Pedro Gómez e hijos, pues sus instrumentos gozaban de gran prestigio por la calidad de los materiales y el sonido, habiendo obtenido varios premios importantes en diversos certámenes, lo cual hizo que fueran adquiridos en muchas ciudades españolas y del extranjero.

A pesar del atractivo de este recital, el público alicantino no respondió a las expectativas y el teatro estuvo casi vacío, hecho que fue resaltado en las reseñas aparecidas en la prensa, en las que se lamentaban de la mala impresión que Albéniz se llevaba de la afición musical de esta ciudad y hacían un llamamiento para acudir en masa al próximo concierto que anunciara este artista en la ciudad.

La prensa elogiaba el recital de esta manera: ¡Qué precisión en los acordes! ¡Qué vigor en la pulsación! ¡Qué delicadeza en los andantes! ¡Qué agilidad en los allegros!¡Qué suavidad y qué energía! ¡Qué modo de investigar todo lo bello y sublime del arte! ¡Qué manos! ¡Aquellos dedos, más que dedos son corrientes eléctricas que arrancan del teclado inspirados sonidos, que conmueven y fascinan al auditorio, todo que con asombro lo escucha y admira! Para sus dedos no hay dificultades; todas son vencidas con limpieza, decisión y agilidad maravillosa. Los pasajes más difíciles de ejecución, son los que acomete y resuelve con más facilidad. Para él, no hay imposibles, y no los hay, porque conoce a la perfección todos los secretos del instrumento. Con tales conocimientos y facultades, no es de extrañar que siembre de contrastes admirables, las composiciones sometidas a su ejecución.(4)

También vemos lo que decía El Constitucional: El simpático artista es una notabilidad en el piano. El público ha aplaudido con frenético entusiasmo las piezas ejecutadas con un encanto indecible, con un primor que excede a toda ponderación y elogio.(5)

Los comentarios que hacen los periodistas están carentes de lo que puede llamarse una verdadera crítica musical, ya que emplean adjetivos muy floridos y rimbombantes, propios de la época y aunque no pretendemos poner de manifiesto las condiciones que tendría Albéniz a la hora de interpretar el repertorio presentado, nos hubiera gustado saber cómo abordó otras cuestiones de mayor interés desde el punto de vista musical, como por ejemplo: el sonido, la dinámica, el carácter de las obras, la construcción y dicción de las frases y tantas cosas que pudiéramos decir pero que no se pusieron de manifiesto. A pesar de todo hay que decir que para Alicante fue un honor que este artista, de indudable categoría, viniese a esta población para ofrecer estos recitales que, a juzgar por lo escrito en la prensa de entonces, fueron un verdadero acontecimiento.

(1) El Constitucional, 10.4.1875

(2) Vidal de la Rochette fue profesor del Casino, de la Academia Municipal de Música y de la Escuela Normal de Maestros

(3) El Constitucional, 13.4.1875

(4) El Eco de la Provincia, 22.8.1882

(5) El Constitucional, 20.8.1882

Escribir a Ana María Flori López