Concierto en Terrassa

La Filarmónica de Flandes en Terrassa

(Por Ovidi Cobacho Closa)

Real Orquesta Filarmónica de Flandes: Obras de Chaikovski, Beethoven y Sibelius. Dirección musical: Jaap van Zweden. Violín solista: Yossif Ivanov. Terrassa, Centre Cultural Caixa Terrassa, 23-X-2008.
Real Orquesta Filarmónica de Flandes

Después del exitoso concierto de pretemporada, celebrado el pasado mes de septiembre y dedicado a la conmemoración del 150 aniversario de nacimiento de G. Puccini, el Centre Cultural Caixa Terrassa inauguró su temporada musical con un concierto a cargo de la Real Orquesta Filarmónica de Flandes. El programa estuvo integrado por el Capricho italiano de P. I. Chaikovski,  el Concierto para violín, op. 61 de L. v. Beethoven, a cargo del joven violinista Yossif Ivanov, y la Sinfonía núm. 5 de J. Sibelius; un repertorio ambicioso y variado que puso a prueba las nutridas huestes de la formación flamenca.

Jaap van Zweden hizo valer la ostentación sonora y el empuje dinámico desde buen principio, logrando una vistosa y enérgica lectura del Capricho italiano. Después de la introducción orquestal, el Concierto para violín en Re mayor tuvo que ser interrumpido por el desmayo de una de las violonchelistas, siendo reemprendido 15 minutos después. El violinista belga Ivanov inició su intervención cantabile del primer movimiento con cierta rigidez, aunque su ejecución fue ganando flexibilidad y vigor a medida que avanzó la interpretación, logrando hacer justicia  a la inagotable riqueza ornamental que Beethoven dedicó en estas páginas al primer violín del Theater an der Wien, Franz Clement. En el Larghetto del segundo movimiento las cuerdas de Ivanov, aunque de digitación impoluta, no lograron arrancar todo el matiz expresivo y poético de este etéreo soliloquio, a lo que tampoco ayudó la poca contención de los vientos en el acompañamiento orquestal. Con todo, después de la cadencia de transición al Allegro final, Ivanov derrochó un carácter radiante y desenfadado que concluyó con suma maestría esta deliciosa obra sinfónica para violín solista.

La tendencia efectista y un tanto rutilante de la dirección de Zweden se puso también de relieve en la ejecución de La Quinta Sinfonía de Sibelius, en la cual destacó la extraordinaria ductilidad de las cuerdas, sumamente compactadas, aunque los vientos (metal) no estuvieron exentos de algún que otro desajuste. Una ostentosa ejecución de la Danza húngara num. 5 de J. Brahms, a modo de bis, sirvió para coronar el concierto.

Lejos de dejar indiferente, la Filarmónica de Flandes puso el listón bastante alto a las formaciones catalanas ( L’Orquestra del Gran Teatre del Liceu y l’OBC) que visitarán este Auditorio la presente temporada. Ya se sabe que las comparaciones siempre pueden resultar odiosas, pero en el terreno sinfónico en Catalunya aún son terapéuticamente muy necesarias.

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