Efemérides

¿Objetos o procesos? Happy Birthday!

(Por Hertha Gallego de Torres)

Al escribir  Fetiches para piano Tomás Marco insinúa con toda sutileza que la dificultad de su interpretación es más conceptual que física, y nos lanza en “La creación musical en el siglo XXI” (libro que se lee con avidez) la idea de que en realidad, mucho de lo que late bajo las banderas de la complejidad, por un lado, y la simplicidad, por otro, estriba en determinar si la música produce objetos o sólo procesos. “De hecho, la historia de la música occidental es un largo recorrido entre una música inicial, que es sólo un proceso al que únicamente segmentan y formatean los textos usados (el gregoriano, por ejemplo), y otra que consiste en objetos cerrados como las sinfonías clásicas o románticas”.

Consuelo Díez

Creo que cualquier conocedor de las obras de Consuelo Díez y Jacobo Durán-Lóriga las  situaría más bien en el proceso. Pero es que además, estos dos creadores todavía están “procesando” y en ello les ha llegado un cumpleaños que es una efeméride (1958-2008). D´abord, les felicitamos. Ambos llegan en plenitud y con muchas coincidencias generacionales, a pesar de las diferencias obvias (una es mujer, el otro hombre; es broma, claro). ¿Las exploramos? Por ejemplo, tengo entre mis manos un disco que me conmueve mucho, el “Homenaje al 60 Aniversario de Tomás Marco”, con un Arioso para clarinete (Eduardo Perol) y piano (Pilar Valero), altamente expresivo, en el que todas las notas son una sugerencia para la escucha. En este mismo registro, la “Soleá” transvanguardista y ecléctica que Marco compuso pensando en Joaquín Turina suena un poco después. Como lo hizo en el concierto de la Fundación Juan March, esta vez precedida de dos obras para piano de Consuelo Díez, “Sad” y “Se ha parado el aire”, el pasado 26 de noviembre.

Jacobo Durán-Lóriga

Unidos además por su trayectoria cosmopolita (los dos han vivido en Estados Unidos, y en Durán-Lóriga es perceptible su estancia en Colonia, donde se formó en la Musikhochshule e hizo grandes obras electroacústicas, como Les Djinns) y porsu trayectoria de comunicadores mediáticos, sobre todo en Radio Clásica, donde programas como “La noche cromática” y “La voz de los adolescentes” han creado sus propios clubs de miles de “fans”, apasionados y fieles, sólo nos resta añadir que a sus múltiples creaciones, que obviamos glosar aquí, suman la musicalización de un poema (Consuelo Díez, el conmovedor El precio y Durán Lóriga el teatral e irresistible El contestador) que los aúpa con lo mejor de la poesía actual contemporánea. Que sigan así…¡hasta llegar a cien años!

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