Crítica de discos

Del Barroco a Ravel con el sello Linn

(Por Carlos de Matesanz)

Händel: “Acis y Galatea”. Susan Hamilton (Galatea), Nicholas Mulroy (Acis), Matthew Brook (Polifemo). Dunedin Consort and Players. Dir: John Butt. Linn CKD 319 (2 SACD’s).
Mozart: Serenata Colloredo K. 203 y Divertimento K. 251. Orquesta de Cámara Escocesa. Concertino: Alexander Janicek. Linn CKD 320.
Ravel: Obra completa para piano, vol. 2. Artur Pizarro. Linn CKD 315.
Händel: “Acis y Galatea”

Barroco, Clasicismo y Siglo XX en los tres últimos lanzamientos del inquieto sello Linn que llegan a nuestra redacción, y los tres con gran música y compositores bien conocidos, haciendo mentir al tópico que dice que los sellos pequeños se dedican mejor a rarezas.

La nueva grabación del “Acis y Galatea” de Händel tiene como justificación el ofrecernos la denominada Original Cannons Performing Version de 1718, una versión que difiere de la definitiva en la instrumentación y los números corales, pues fue escrita para la orquesta de Cannons que dirigía el también compositor Pepusch –el de “La ópera de los mendigos”–, que no tenía violas y que contó con un reparto sin contralto para el coro. Los Dunedin Consort and Players que dirige John Butt, que ya han grabado para el mismo sello versiones no habituales de “El Mesías” y la “Pasión según San Mateo”, hacen una interpretación limpísima y delicada de esta pastoral que tampoco requiere mayor garra dramática. Los cinco solistas convocados –los tenores Nicholas Mulroy, Thomas Hobbs y Nicholas Hurndall Smith, la soprano Susan Hamilton y el bajo Matthew Brook– se hacen cargo también de las partes corales; en los desempeños solistas destaca Mulroy como Acis por su cálida expresividad y por cómo sabe sacarle partido a una voz grata pero no perfecta de timbre. El álbum se presenta en dos compactos Superaudio con libreto completo en el idioma original: inglés.

Mozart: Serenata Colloredo

Tal vez el disco más redondo de este triple lanzamiento sea el dedicado a Mozart por una Orquesta de Cámara Escocesa en plena forma. Buena conocedora de la música del salzburgués, interpreta la extensa Serenata “Colloredo” y el divertimento que la sigue (precedidos ambos por la breve Marcha K. 203) con una soltura y un desparpajo apropiadísimos; dan la impresión de comerse la música a bocados y disfrutar un montón con ella. El sonido tiende a ser ácido y rústico, al estilo de las agrupaciones con instrumentos de época, pero con mayor proyección y brillantez. El concertino de la agrupación, que es quien la dirige en este registro, el rubicundo Alexander Janicek, tiene oportunidad de lucirse en los movimientos centrales de la serenata, y el oboe, Robin Williams (nada que ver con el petardísimo actor) a lo largo de todo el divertimento. No conozco el anterior disco también dedicado a serenatas mozartianas de la Scottish Chamber pero, si se parece al presente, no nos resta sino desear que le sigan más: estaríamos, sin duda, ante una integral de referencia.

Ravel: Obra completa para piano

Tampoco conozco el anterior volumen de obras pianísticas de Maurice Ravel grabado para el mismo sello por el conocido hipervirtuoso Artur Pizarro; pero el presente, que completa la integral, es de los que realmente tienen peso, y eso que sólo incluye las piezas más livianas: los Valses nobles y sentimentales, necesitados de un poco más de refinamiento, Le Tombeau de Couperin, sencillamente perfecto, el Menuet Antique y la Pavana para una infanta difunta muy perfumados, la Sonatina, un tanto indiferente, y cuatro piezas menores. El pianista lisboeta sabe cómo aligerar su pulsación potente y a veces dura, sabe cómo introducirse en el singular mundo del piano raveliano sin caer en empalgosidades y sabe también cómo invitarnos a seguirle en su viaje por estos pentagramas llenos de momentos sugerentes.