Crítica de discos

Homenaje del entendimiento

(Por José Antonio Tello Sáenz)

Hommage à Messiaen. Obras: Préludes pour piano, La Bouscarle, L’Alouette Lulu, Île de feu I & II. Intérprete: Pierre-Laurent Aimard, piano. 59’48. Deutsche Grammophon (Universal), CD 00289 477 7452.
Hommage à Messiaen

Tratemos al universo discográfico como tal, literalmente, en un intento de abarcar al máximo su desproporción  y comprender las constantes que lo gobiernan, y concluiremos que el presente trabajo estaría hecho de esa quintaesencia que justifica la expansión desaforada del mercado. Porque todo el que atraviese esta puerta por vez primera podrá hacerse una buena idea del paraíso que representa, y tal vez quiera saciar la sed que algunos todavía no hemos calmado, la de querer escucharlo absolutamente todo en todas las manos que se presten al trance. Esta selección, que no deja temática en el camino, viene presentada como un homenaje musical en el centenario del nacimiento de Messiaen (también personal, después concretaremos) por un Aimard que lo domina y, con su incuestionable altura interpretativa, también protagoniza. Las obras reunidas forman entre sí un intencionado contraste, condensando la estética de todo un corpus pianístico.

Los Préludes pour piano fueron compuestos a los veinte años, donde algunos dicen reencontrarse con un Debussy evolucionado, pero ya nos descubren la personalísima armonía de Messiaen y su lado más místico. Representan un buen adelanto de sus futuras Visions de l'Amen y Vingt regards sur l'enfant-Jésus. Con los Quatre Études de rythme —aquí sólo se traen las dos partes de Île de feu quizás por formar un tándem sugestivo— puede comprobarse la complejidad rítmica de muchas de sus piezas. Se sabe que estaba muy atraído por los ritmos orientales, griegos e hindúes principalmente, y que viajó para traerse esas nuevas sonoridades que ayudaron a engendrar buena parte de su acervo creativo. Un hueco discreto pero bien enfocado se reserva para el Catalogue d’Oiseaux, diría desde mi filia que el más importante del disco, y queda habitado por La Bouscarle y L'Alouette Lulu, dos aventuras bien distintas dentro del conjunto del Catálogo y de la temática ornitológica que nunca dejó de estar presente, al menos veladamente, en todas las obras de Messiaen. Luz y color en la primera, clasifica acertadamente el pianista en sus notas, nocturnidad y misterio en la segunda. ¿Supondrá la apuesta por estos meandros el desistimiento definitivo a la grabación integral de los siete libros?

Acabemos recordando que Pierre-Laurent Aimard fue alumno de Yvonne Loriod, mujer del compositor, y que poco después de obtener en 1973 el primer premio de la competición internacional Olivier Messiaen, acabó siendo públicamente el intérprete preferido del maestro. Es por ello que este homenaje no pueda excusarse únicamente en el oportunismo del centenario, y que la efeméride viniera a ser las ropas agradecidas que vistan la necesidad artística más desnuda y generosa.

Escribir a José Antonio Tello Sáenz