Radio Clásica
Resonancias literarias
(Por Hertha Gallego de Torres)
A eso de las cuatro y veinte de la tarde, cuando uno coge el coche y enfila por la carretera zumbando hacia sus asuntos varios, le ha surgido una posibilidad muy literaria sin dejar su agradable resonancia sonora (no queremos renunciar a nada, ah, ¡cómo somos!) en el dial.
En “Té para 3” (Radio Clásica) podemos encontrarnos a la Niña Chole saliendo de una radiante noche de amor con el Marqués de Bradomín, al arrullo de una nostálgica negra Graciana, que nos parece conocer de toda la vida, tocando el arpa, y al día siguiente (o al anterior) a la baronesa Blixen contando la historia de “El mercader de Venecia” a su criado africano, que de repente despierta y empieza a crear estremecedoras versiones de cómo Shylock podría cobrarse su deuda, mientras suenan misteriosos cantos tribales, y un no menos enigmático Mozart, que funde bien con todo. Alguna tarde nos sorprende la niebla de Londres en Dr. Jekyll y Mr. Hyde junto con Barbusse, o el Réquiem de Fauré (pero no cualquier parte: “In paradisum”) y siempre, siempre, hay jazz, a veces en versiones clásicas (mi favorito, Fred Astaire, cantando deliciosas canciones que cada vez van teniendo un toque más decadente y maravilloso), pero también he escuchado al imponente Thomas Quashoff después de una dulce melodía japonesa (¿o era javanesa?) para violonchelo y piano…
Los viernes toca poesía, desde la Fundación Juan March. Han desgranado sus poemas Álvaro Valverde, Javier Lostalé, Jordi Doce entre los que ahora acuden a mi tecla de ordenador, con sus nostalgias y su “canto sinuoso, monocorde, / que me lleva en volandas sobre la tierra”. ¿Apenas creemos en él pero lo aceptamos, como insinúa Jordi Doce? En todo caso, la magia de las palabras, unida a la música encandiladora que Jon Bandrés y Eva Sandoval sabe entresacar de los archivos, se une al pie que pisa el acelerador a… 120 (sí, sí, señores agentes, se lo aseguramos). Como lo hace en otro programa que frecuentamos menos (cojo pocas veces el coche a esa hora) pero que hace poco, con una sensorial Misa criolla, de Joao de Deus Castro Lobo, para ocho voces y orquesta, que este sacerdote brasileño había dedicado a San Francisco de Asís (el santo predilecto de Messiaen y de todas las almas cándidas de este mundo) nos sorprendió con su riqueza tímbrica y su sensualidad, sus efectos europeos, y sus resonancias indias, y así, nos llevó casi sin querer hasta un hermoso concierto de Carlos Cruz de Castro que retransmitían después y que, una vez oídos y acordados los primeros sones a la guitarra siempre perfecta de Esther Guzmán, seguimos escuchando en casa, cuando llegamos…Este espacio, supimos, se llama Acompasa2 (también en Radio Clásica), y lo llevan Martín Llade y Beatriz Torío con mucha gracia. En las pocas veces que he espigado en él he podido oír a un músico loco –Hans Rott- despreciado por Brahms, y a Sofía Gubaidulina, interpretada nada menos que por Bashmet. Ese mismo día escuché “Styx” una muy rara pieza de Kancheli, evocación del río por el que el mismísimo Caronte llevaba a los difuntos… Nada, nada, definitivamente, estos programas se están poniendo literarios, y, a mí, me gusta.


