Fundación Scherzo: Ciclo de Grandes Intérpretes

Christian Zacharias y Leif-Ove Andsnes en el CGI

(Por Antonio José López Domínguez)

XIII Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Christian Zacharias (piano).Franz Joseph Haydn: Sonata nº 39 en Re M, Hob. XVI:24 (1770). Robert Schumann: Gran Humoresque en Si b M, op. 20 (1838). Claude Debussy : 6 Preludios (Libro I) (1910-11). F. J. Haydn : Sonata nº 44 en Fa M, Hob. XVI:29 (1774).Auditorio Nacional de Música de Madrid, 25 de Noviembre de 2008.
XIII Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Leif-Ove Andsnes (piano).L. v. Beethoven: Sonata nº 13 en mi bemol mayor, op. 27, nº 1, “Quasi una fantasia” (1801). Arnold Schoenberg: Seis piezas, op. 19 (1911). L. v. Beethoven: Sonata nº 14 en do sostenido menor, op. 27, nº 2, “Claro de luna” (1801). Modest Mussorgski: Cuadros de una exposición (1874).  Auditorio Nacional de Música de Madrid, 9 de diciembre de 2008.
Christian Zacharias

Uno de los más grandes pianistas alemanes de la actualidad, Christian Zacharias (1950), hizo su presencia en el XIII Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo con un interesante programa. Se trata de un intérprete de técnica e interpretación excepcional, de inflexible personalidad, que ha desarrollado una intensa carrera internacional con las más prestigiosas orquestas y salas. El Auditorio recibió con algunas butacas vacías a un Zacharias muy respetuoso, de gesto tímido, muy comedido, quien inició la velada tras una pausa profunda y concentrada. La primera parte del concierto se hizo muy larga con dos discretas interpretaciones tanto de la primera Sonata de Haydn como del Humoresque de Schumann. Ambas obras demostraron la coherencia y la musicalidad del alemán, pero no consiguió una interpretación redonda, sobre todo en un Schumann que resultó muy denso. En la segunda parte de la velada, la megafonía del Auditorio anunció una obra adicional de Debussy que no pudo ser entendida por el público. Asistimos a una versión refinada, sofisticada y con cierta dosis de exigencia de los Preludios de Debussy, para pasar a una muy lograda interpretación de la sonata final de Haydn donde destacó su sutilidad al abordar un fraseo riguroso y equilibrado. Para finalizar, Zacharias interpretó dos obras fueras de programa, Mozart y Scarlatti, que en realidad no respondieron a un excesivo entusiasmo por parte del público. Supusieron el colofón de un concierto sólido, reflexivo y correcto pero al que le faltó algo de magia en la interpretación.

Leif-Ove Andsnes

En su cuarta asistencia al Ciclo, Leif-Ove Andsnes (1970) llegó para confirmar una vez más su clase y perfilarse definitivamente como uno de los grandes virtuosos del siglo XXI. Discreto y con aire sereno, hablamos sin duda alguna del pianista más admirado de su generación. Y no es para menos. El programa era bastante atrevido en sus elecciones y disposición. Además fue planteado de menos a más, dejando el plato fuerte de Mussorgski para la segunda parte. El equilibrio y la precisión que demandaba el primer Beethoven fue manejado de forma magistral para pasar a continuación a unas concisas y expresivas Seis piezas, op. 19 de Schoenberg. Tras este paréntesis volvió a Beethoven: una soberbia interpretación del “Claro de luna” con una nitidez maravillosa en la mano izquierda y un sonido limpio y cristalino. En Cuadros de una exposición asistimos a la verdadera personalidad de un espectacular Andsnes. Abordó la originalidad de la obra sin ningún tipo de concesión, con un virtuosismo extraordinario y contundente pero al servicio de un orden y claridad meridianos. Se despidió de un Auditorio entregado con dos propinas de un implacable y sutil Debussy y un Scarlatti. Su frescura, su sencillez y rigor interpretativo le harán llegar muy lejos.

Christian Zacharias
Leif-Ove Andsnes
Fotografía © Rafa Martín, cortesía de la Fundación Scherzo
Escribir a Antonio José López Domínguez