Disco del mes

Gabinete armónico

(Por Orfeo Euclides)

Gabinete armónico, Música para pardessus de viole. Intérpretes:José Manuel Hernández, pardessus de viole; Jesús Sánchez, guitarra barroca; Mercedes Prieto Villar, flauta travesera barroca; Miguel del Barco Díaz, clave. Autores y obras: Forqueray: Chacona la Buisson; Heudeline: Suite en re menor; Dollé: Tres rondós APRA pardessus y bajo continuo; Barrière: Sonata nº 4 en sol menor para pardessus y bajo continuo; Roget: Sonata en Sol Mayor para flauta y pardessus; Boismortier: Sonata nº 2 para pardessus y bajo continuo; Marais: Rondeau du Roi; Rondeau Dalmace (transcripciones anónimas). Sello: Arsis, ref.: Arsis 4215.
Gabinete armónico, Música para pardessus de viole

Las composiciones y los intérpretes suelen ser las estrellas que marcan una grabación: tal pieza en la versión que de ella da tal intérprete. No es este el caso; aquí la estrella indiscutible, la razón de ser de esta grabación es un instrumento, el pardessus de viole, el más agudo de los instrumentos de la familia de la viola, con un registro prácticamente análogo al del violín pero originalmente con seis cuerdas. Un instrumento que nació en Francia a finales del siglo XVII, en la plenitud del antiguo régimen francés, que se desarrolló con él y que desapareció del uso habitual con el fin de ese régimen. Una vida marcada por tanto por las convenciones de la época y por la práctica musical derivada de las mismas.

El pardessus de viole fue catalogado en su época el violín de las damas, pues se consideraba que su ejecución no forzaba una postura poco adecuada en la mujer para ese momento histórico, como se consideraba el apoyo del violín en el hombro. El repertorio de este instrumento, nacido igualmente en medio de una convención –otra más- que calificaba a la viola da gamba como un instrumento más apropiado para la intimidad que para las grandes salas de conciertos o para el género rey de la época, la tragedia lírica, iría por tanto destinado a las damas de la nobleza y la naciente burguesía y sus interpretaciones recitales privados. En palabras de un contemporáneo,  « Encore que les Violes soient capables de toutes sortes de Musique, néanmoins elles …sont plus propres pour accompagner les voix ...»

Así las cosas, el repertorio de la viola y su familia se inscribirá en la música de cámara de la primera mitad fundamentalmente del siglo XVIII, y a tal instrumento se dedicaron numerosas piezas, donde no podía por menos que comprobarse el conflicto entre los estilos francés e italiano, debate  musical, cultural y político que marcó la Francia de la época. El instrumento se vio surtido tanto de sonatas o sonatas en trío como de suites y piezas de danza, algunas de las cuales se nos ofrecen por el grupo Gabinete Armónico, algo absolutamente inusual y que se agradece.

El primer y gran atractivo de este disco es escuchar el timbre peculiar del pardessus de viole; ya la primera nota capta nuestro oído por su especificidad, por ese punto insuave que el instrumento posee como una de sus dos facetas a veces contradictorias, frente a otra sonoridad aterciopelada que también disfrutamos en el disco.

Entre los compositores del disco aparecen desde transcripciones del sobradamente conocido Mari Marais a piezas de autores mucho menos conocidos del gran público como Barrière, Rogeto o Heudeline. Y, si se trataba de vender ediciones musicales, no podía faltar el prolífico Joseph Bodin de Boismortier, de quien se nos ofrece una sonata de destacada factura. Aquí las piezas tienen una desigual inspiración; destacaremos la sonata de Boismortier, alguna de las piezas de la suite de Heudeline, como La bourine holandaise, el adagio inicial de la sonata de Barrière o el primero y tercero de los rondós de Dollé. En otros momentos, sin embargo, el continuo se limita al clave y se nos hace algo escaso, alejado de ese complejo y matizado acompañamiento que es una de las señas de identidad del barroco francés.

José Manuel Hernández extrae notablemente las posibilidades expresivas de su instrumentos, de la suavidad y ternura a la acidez, contrastando y matizando adecuadamente las frases y mostrándonos la sonoridad del instrumento, que es probablemente uno de sus objetivos, siendo eficazmente acompañado por el resto del conjunto, tanto el segundo instrumento agudo como los del acompañamiento, echándose eso sí en falta en algún momento un continuo algo más suntuoso.