Crítica de libros
El Grupo de los Ocho y Adolfo Salazar
(Por Aurelio Viribay)
Título: La renovación musical en Madrid durante la Dictadura de Primo de Rivera: El Grupo de los Ocho (1923-1931). Autora. María Palacios. Editorial: Sociedad Española de Musicología, 2008. Nº de páginas: 539. ISBN: 978-84-86878-10-8-5.
Título: Adolfo Salazar. Epistolario 1912-1958. Edición: Consuelo Carredano. Coeditado por la Residencia de Estudiantes, Fundación Scherzo e Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, 2008. Colección: Epístola. Nº de páginas: 1.104. ISBN: 978-84-95078-64-3.
El Grupo de los Ocho
Frente a la relativa popularidad del Grupo de los Cinco, integrado por los rusos Balakirev, Rimski-Korsakov, Cui, Borodin, y Mussorgsky, o del muy francés Grupo de los Seis o Les Six, que aglutinó a Durey, Auric, Honegger, Milhaud, Tailleferre y Poulenc, resulta mucho menos conocido el Grupo de los Ocho de Madrid, formado por Julián Bautista, Ernesto Halffter, Rodolfo Halffter, Gustavo Pittaluga, Fernando Remacha, Salvador Bacarisse, Juan José Mantecón y Rosa García Ascot. Este grupo se enmarca dentro de la denominada Generación de la República o Generación del 27, habiendo nacido los ocho compositores en fechas muy cercanas al año 1902 en que queda establecido el inicio de la llamada Edad de Plata, una época de regeneración cultural fruto de la voluntad de superar la mediocridad de la restauración canovista. El final del periodo denominado Edad de Plata coincide significativamente con el final de la Guerra Civil, conflicto bélico que dio al traste con dicha renovación del lenguaje musical, así como con la pretendida incorporación de la música española en las corrientes musicales de la vanguardia europea.
La presentación oficial del Grupo de Madrid tuvo lugar en noviembre de 1930 en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en una Conferencia-Concierto donde pudieron escucharse obras de los ocho compositores y se leyó el Manifiesto de la Generación, que expresa la intención de renovar el lenguaje musical español y, siguiendo el modelo de Falla, unirse a las corrientes de pensamiento europeo.
El lenguaje nacionalista con injertos franceses y germanos, fue predominantemente adoptado por los compositores del Grupo de los Ocho de Madrid hasta la época del final de la Guerra Civil, aunque posteriormente algunos de estos compositores también realizarían incursiones en otros estilos —Rodolfo Halffter, por ejemplo, experimentó con el modelo serial a partir de 1953—. Pero junto al aspecto nacionalista, existe otro importante componente presente en los compositores de este grupo, que es el neoclasicismo.
La irrupción de la Guerra Civil en la vida musical española afectó de una manera especialmente negativa a la labor iniciada por los compositores del Grupo de Madrid, que se ve forzosamente obligado a dispersarse. "Muchos de ellos murieron alejados de su tierra natal, distantes de un fantástico proyecto cultural que se había generado en la España de las primeras décadas del siglo XX, víctimas de un compromiso social y estético que les llevó muy jóvenes al exilio" (1). Ernesto Halffter, nacido en Madrid, fija su residencia en Portugal; su hermano Rodolfo emigra a México; los también madrileños Bacarisse y Bautista lo hacen a París y Argentina, respectivamente; el tudelano Remacha emprende un exilio interior y tras la guerra se refugia en su Tudela natal, al frente de un negocio familiar; el madrileño Pittaluga, destinado en la embajada de Washington, permanece allí tras la contienda. Nunca sabremos la proyección que este grupo habría llegado a tener de no haber visto drásticamente truncadas sus expectativas por el estallido de la Guerra Civil.
Bibliografía sobre los compositores del Grupo de Madrid
Existe bibliografía sobre casi todos los compositores pertenecientes al Grupo de Madrid, como el libro escrito por Marcos Andrés Vierge sobre Fernando Remacha (2), el editado por Yolanda Acker y Javier Suárez-Pajares sobre Ernesto Halffter (3), el de Antonio Iglesias sobre Rodolfo Halffter (4) o el de Jorge de Persia sobre Julián Bautista (5). Únicamente en idioma alemán está el estudio sobre parte de la obra de Salvador Bacarisse por Christiane Heine (6), mientras que Laura Prieto es la autora del Catálogo de obras de Juan José Mantecón (7), cuyo archivo está integrado tanto por sus partituras como por los numerosos escritos musicales realizados en su labor de crítico. Esta importante faceta como crítico musical impulsor del Grupo de los Ocho de Madrid junto a su faceta compositiva, quizás menos relevante en su caso, es la que estudia Víctor Sánchez Sánchez (8). Para estudiar la figura de Rosa García Ascot resulta de interés el libro de memorias escrito por ella misma junto a su marido, el crítico y compositor Jesús Bal y Gay (9), pese a que no ahonda demasiado en la faceta compositiva de quien llegaría a ser más conocida como pianista, estrenando varias de las obras de sus compañeros de grupo.
Un nuevo libro sobre El Grupo de los Ocho
La falta de bibliografía que abordara un estudio sobre el Grupo de Madrid en su conjunto hace más relevante la reciente publicación de María Palacios bajo el título La renovación musical en Madrid durante la Dictadura de Primo de Rivera: El Grupo de los Ocho (1923-1931), obra ganadora del Concurso de Investigación Musical y Estudios Musicológicos de la Sociedad Española de Musicología en 2006. Estamos ante un riguroso trabajo que parte de un estudio de las estructuras musicales madrileñas de la época: las diferentes asociaciones musicales, las orquestas y otros organismos como el Conservatorio, El Ministerio de Instrucción Publica y Bellas Artes, Unión Radio, o la Residencia de Estudiantes que tanta trascendencia tuvo en la vida del Grupo de Madrid. Posteriormente aborda una estudio de la vanguardia musical de la época para analizar los referentes musicales —Ravel, Debussy, Stravinsky, Schönberg, Falla y Esplá— de este grupo de compositores, antes de lanzarse al análisis de un grupo de sus obras, tanto sinfónicas como pianísticas, canciones o ballets. Diversos índices sobre hemeroteca, bibliografía o personas citadas, completan el más completo estudio llevado a cabo hasta la fecha del Grupo de los Ocho de Madrid.
Adolfo Salazar
En el entorno del pensamiento y la actividad crítica de la época en la que surge y desarrolla su actividad el Grupo de los Ocho de Madrid, resulta de capital importancia la figura del crítico y compositor Adolfo Salazar, cuya crítica en el diario El Sol constituye, en palabras de Emilio Casares, "la mejor historia de la música del período que va desde 1918 hasta 1936" (10). Su papel como aportador de realidades, posturas y visiones al creador, que trasciende con mucho la labor de mero cronista de la vida musical, otorga una enorme trascendencia a la labor de Adolfo Salazar como crítico, estableciendo su campo de acción e influencia de forma especialmente próxima a los compositores del Grupo de Madrid. Este apoyo y toma de posición explícita de Adolfo Salazar a favor de un modelo que para la música española pasaba por la defensa del eje Pedrell-Falla-Ernesto Halffter en detrimento del eje Turina-Julio Gómez acarreó no pocas polémicas. Aunque no hay que olvidar que su carácter espoleador de conciencias también supo ser crítico con los compositores del Grupo de Madrid, teniendo sin duda la mente puesta en el profundo y laborioso trabajo compositivo llevado a cabo por Manuel de Falla. Sin embargo a Adolfo Salazar se le ha reprochado, y con toda justicia, su muy parcial posicionamiento a favor de Ernesto Halffter, compositor a quien el crítico madrileño mantenía conscientemente al margen de comentarios críticos negativos. Este posicionamiento de Adolfo Salazar a favor de Ernesto Halffter tuvo finalmente consecuencias negativas ya que "la clara preferencia que el crítico mostraba por Ernesto le hizo en ocasiones desconocer los méritos de los demás —'Su exclusivismo frenético nos apartó de Salazar', confesaría años después Rodolfo Halffter—"(11).
Auténtico dinamizador de la vida musical española de los años veinte y persona de deslumbrante talla y autoridad intelectual, la figura irrepetible de Adolfo Salazar es sin duda uno de los nombres estelares de la historia de la crítica musical española en sus diferentes vertientes de crítico musical periodístico, musicólogo, pensador, esteta, ensayista literario y musical, y compositor. Abandonó la composición a finales de la década de los veinte para centrarse en su actividad crítica, de una importancia capital para entender la obra y la estética de los compositores del Grupo de Madrid. Fue sin duda el crítico de esa generación y su labor crítica tuvo una influencia efectiva e indudable en la labor creadora de los compositores de este grupo.
Epistolario de Adolfo Salazar
El pasado mes de noviembre de 2008 tuvo lugar en la Residencia de Estudiantes la presentación del libro Adolfo Salazar. Epistolario 1912-1958, editado por la Fundación Scherzo, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes y el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), y con la colaboración del Centro Cultural de la Generación del 27. Con motivo de cumplirse en 2008 los cincuenta años del fallecimiento de Adolfo Salazar, este libro pretende ahondar en la vida y obra de este musicólogo y compositor que se vio obligado a abandonar su país de origen para refugiarse en México, donde continuó desarrollando una importantísima labor como investigador y pedagogo.
Adolfo Salazar trabó amistad con importantísimas figuras de la cultura de su tiempo como Ortega y Gasset, Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Gerardo Diego, Menéndez Pidal, Manuel de Falla, Ricardo Viñes, Indalecio Prieto, Azaña o León Felipe, entre muchos otros. El epistolario que ahora ve la luz consiste en la recopilación y edición crítica de 741 cartas: alrededor de 300 cartas fueron escritas por Salazar a una lista muy diversa de destinatarios y el resto le fueron remitidas por figuras como Igor Stravinski, Federico García Lorca, Felipe Pedrell, Ernesto y Rodolfo Halffter, Jesús Bal y Gay o Gerardo Diego. Se trata de documentos que ofrecen información muy valiosa tanto sobre las personas con las que trató Adolfo Salazar como sobre la etapa histórica que compartieron. La mayor parte de las cartas procede del Archivo Adolfo Salazar de México, pero muchas otras han sido halladas por la autora, Consuelo Carredano, en fondos como los de la Residencia de Estudiantes, la Fundación Ortega y Gasset, la Fundación Paul Sacher o El Colegio de México. Este epistolario incluye además un índice cronológico y otro de procedencia de las cartas, los perfiles biográficos de los corresponsales, un índice onomástico, una bibliografía general y una relación de todo lo publicado por Adolfo Salazar. Las buenas noticias no acaban con esta publicación —y con la anteriormente comentada sobre el Grupo de los Ocho—, y la Residencia de Estudiantes anuncia la próxima edición del epistolario que mantuvieron Manuel de Falla y Adolfo Salazar entre 1916 y 1942.
(1) PERSIA, Jorge de. Julián Bautista, p. 14.
(2) VIERGE, Marcos Andrés. Fernando Remacha. El compositor y su obra. Madrid: ICCMU, 1998.
(3) ACKER, Yolanda. SUÁREZ-PAJARES, Javier. Ernesto Halffter (1905-1989), músico en dos tiempos.
(4) IGLESIAS, Antonio. Rodolfo Halffter: Tema, Nueve décadas y Final. Madrid: Fundación Banco Exterior, 1992.
(5) PERSIA, Jorge de. Julián Bautista. Madrid: Biblioteca Nacional, 2004.
(6) HEINE, Christiane. Salvador Bacarissse (1898-1963). Die Kriterien seines Stils während der Schaffenszeit in Spanien (bis 1939). Frankfurt am Mein: Peter Lang, 1993.
(7) PRIETO, Laura. Catálogo de obras de Juan José Mantecón (1895-1964). Madrid: Fundación Juan March, 2004.
(8) SÁNCHEZ, Víctor. "Juan José Mantecón. Crítico y compositor de la Generación del 27". En: Cuadernos de Música Iberoamericana. Madrid: Fundación Autor, 1997, vol. 4, pp. 49-65.
(9) BAL Y GAY, Jesús. GARCÍA ASCOT, Rosa. Nuestros trabajos y nuestros días. Madrid: Fundación Banco Exterior, 1990.
(10) CASARES, Emilio. "La Revista Musical de Bilbao", p. 195.
(11) REVERTER, Arturo. "Ernesto Halffter y la Residencia de Estudiantes". En: Ernesto Halffter (1905-1989), músico en dos tiempos. Yolanda Acker. Javier Suárez-Pajares Eds. Madrid: Residencia de Estudiantes, 1997, p. 93.


