Crítica de discos
Pendientes de la vencida
(Por José Antonio Tello Sáenz)
Karol Szymanowski: Stabat Mater, Veni Creator, Litania do Marii Panny, Demeter, Penthesilea. Intérpretes: Orquesta y Coro Filarmónicos de Varsovia, Dir. Antoni Wit, Iwona Hossa (soprano), Ewa Marciniec (mezzo-soprano) y Jaroslaw Bręk (barítono). 59'26. Naxos, ref. 8.570724.
De entrada, decir que estamos ante la segunda grabación del Stabat Mater dirigida por Antoni Wit. Stabat Mater & Co. —y perdonen mi compromiso, también de exclusiones, con este epicentro sobre el resto de la obra de Szymanowski aquí reunida, práctico en cualquier caso— tras cuya audición llegan ciertas preguntas, la principal, por qué me deja insatisfecho. Su registro de 1983 para EMI no ha evolucionado esencialmente y sigue prescindiendo del dramatismo que la obra exige y agradece ya desde el propio texto de la secuencia medieval, porque tenemos a una madre sufriendo la crucifixión de su hijo y la música se aviene para procurar su expresión. Seguimos sintiendo al mismo director tan preocupado por una limpieza instrumental con el sacrificio de unos ritmos que nos llegan excesivamente marcados. Se generaliza una sensación narcótica que imposibilita la teatralidad bien diferenciada de cada pieza, evidenciando demasiado pronto el punto de fuga donde habrán de converger todas esas líneas particulares. La exposición acaba siendo previsible, y su escucha una fatigosa lectura subvocalizada. No quiero pensar en una monumentalidad musical que vende fácilmente su alma al diablo de la cautela, Wit no lo merece, pero la verdad es que esta referencia se queda muy escasa.
Después de estas apreciaciones, ni siquiera estoy seguro de que el nuevo registro haya significado la mejora de alguno de los aspectos individuales fácilmente extrapolables, como la orquesta, el coro o los solistas; quizá porque ahora importe poco hilar tan fino. En el mercado existe un puñado de grabaciones, y en la indeterminación no está la contingencia, pero sólo un par de ellas siguen contrastando hegemonía sobre el resto: la dirigida por Wisłocki para Polskie Nagrania en 1961 y la preferida del que escribe, la de Rattle en EMI (1993). Otra de las preguntas de la lista abierta es por qué Naxos ha redundado en su catálogo con nuevas versiones que nada en absoluto superan las de Karol Stryja, trasvasadas hace más de una década desde el catálogo de Marco Polo y completamente cargadas de gloria y reconocimiento. Parece que el marcado objetivo de una integral dirigida por Wit sobrevuela estas realidades.
Una vez cerrada la trilogía religiosa, el disco hace sitio para otras dos hermosas obras vocales: el poema sinfónico Penthesilea y la cantata para contralto y coro Demeter, que viene iluminada por un texto de la propia hermana del compositor, la poetisa Zofia Szymanowska, quien encontró su inspiración en Las Bacantes de Eurípides. Tampoco en estas tierras casi operísticas Wit sorprende, una lástima, y se continúa percibiendo la misma calidad rasa cuyo desmerecimiento artístico representa, créanme, todo un reto.


