Crítica de libros

El sonido es vida

(Por Alicia Perris)

Título: El Sonido es vida: el poder de la música. Autor: Daniel Barenboim. Ediciones Belacqua, Barcelona, 2008. Traducción de Dolors Udina. Nº de páginas: 254. ISBN: 978-84-92460-05-2. Dedicado a los músicos de la West-Eastern Divan Orchestra.
El sonido es vida

Nunca posiblemente haya estado más de actualidad Daniel Baremboim. No solo por haber dirigido a la Orquesta Filarmónica de Viena el Concierto de Año Nuevo en la Musikverein, el 1 de enero de 2009, con gracia y buen humor, maestría, a pesar de los acontecimientos internacionales que, seguro, ensombrecieron el ánimo del maestro. A finales de diciembre y de forma un tanto inesperada, se recrudeció el conflicto árabe-israelí, cuando Israel decidió responder con inusitada violencia a los ataques ya crónicos de Hamas hacia territorio judío. Baremboim, director de orquesta e intérprete de piano argentino nacido en Buenos Aires en 1942, tiene varias nacionalidades y desde hace años, aparte de su quehacer musical variado, rico, talentoso, ha decidido tomar partido con la creación de iniciativas para contribuir a hacer de Oriente Medio un mundo más respirable y mejor. O eso es lo que viene intentando el maestro. Desde numerosos foros israelíes, se critica su toma de partido por la paz, su inclusión de Wagner en los repertorios escuchados en Israel. “Me solidarizo con los supervivientes del Holocausto y comprendo las terribles asociaciones con la música de Wagner, pero creo que es lícito preguntarse si se puede privar de escucharlo a otras personas que no tienen esas asociaciones”, explicó. Ha sido amenazado en Jerusalem y en esa ciudad, que reconoce como propia, debe moverse con escolta. Fundó junto a su amigo Edward Said, la orquesta a la que dedica este libro. La agrupación tiene entre sus integrantes a jóvenes sirios, egipcios, palestinos, israelíes, turcos y europeos, que han intentado y conseguido llevar la convivencia a altas cotas de camaradería cotidiana y buen quehacer musical.

Ahora se publica un libro de Baremboim en donde se ocupa de temas variados, que imaginamos cercanos y afines al maestro divididos en capítulos: Sonido y pensamiento, Oír y escuchar, Libertad de pensamiento y de interpretación, La orquesta, Historia de dos palestinos, Finale y como Apéndice, Me crié con Bach, Sobre Mozart, Sobre Wilhem Furtwängler, Sobre Boulez, Recuerdo de Edgard Said, I have a dream y el Discurso pronunciado en la Knesset (parlamento israelí) con ocasión de la entrega del Wolf Prize y finalmente, ejemplos musicales. En su libro el polémico intérprete expresa: “Éste no es un libro para músicos, ni tampoco para no músicos…No es un privilegio reservado para los músicos de gran talento que reciben una preparación musical desde una edad muy temprana y tampoco es una torre de marfil ni un lujo exclusivo para los más ricos…”. En esta obra, otra más en su variada capacidad de conectar con la realidad, con el mundo que lo rodea, el músico argentino expresa, parafraseando a Martin Luther King, en I have a dream (octubre de 1999): "¿Es realmente un sueño?...Por medio de la música arrinconamos la hostilidad. Es intolerable pensar que, a la entrada del nuevo milenio, Oriente Medio siga siendo lo que ha sido durante el siglo XX: un barril de pólvora, una tierra de odio en la que los pueblos buscan la supremacía nacional. En mi sueño, bastan veinticuatro horas para instaurar la paz. Los políticos pueden tomarse un poco más de tiempo, pero no un tiempo ilimitado”.

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