Reconocimiento a una vida dedicada a la música

Homenaje a la compositora Ángeles López Artiga

(Por Fernando Morales)

Aunque quizá no goce del renombre que mereciera… todavía…, la compositora valenciana Ángeles López Artiga ha alcanzado, al llegar a la séptima decena de su vida, una madurez artística envidiable. Esto es lo que ha movido a un grupo de admiradores de su obra a organizar una serie de actos de homenaje que pretenden difundir en la medida de lo posible la aportación de una personalidad creativa inquieta, sensible y con muchas cosas que decir.

Ángeles López Artiga

Para aquél que no tenga noticias acerca de ella, cabría decir que Ángeles López Artiga es soprano, pianista, musicóloga, catedrática del Conservatorio Superior de Música de Valencia, coordinadora de un importante ciclo cultural, pero sobre todo, compositora. Precisamente sobre la que es su más importante faceta artística, la de ser creadora, versarán los actos previstos en el homenaje que se le tributará con diversos actos durante el mes de marzo.

El primero de ellos llega el día 10, en un concierto que se celebra en la Sala Rodrigo del Palau de la Música de Valencia, y que cuenta con la actuación de la soprano Amparo Navarro y la pianista Marisa Blanes. La primera parte del concierto está dedicada al piano y se pueden escuchar los Ensayos para piano, serie de siete piezas pianísticas que reflejan la visión de la autora de otros tantos históricos personajes femeninos como Teresa de Jesús, Juana de Arco, Salomé, Marie Curie, Julieta Capuleto, Electra o Georges Sand, así como Broadway, pieza para piano extraída de la suite para orquesta Big Apple Suite.

En la segunda parte, el protagonismo pasa a ser para la voz, instrumento que la compositora valenciana conoce y domina a la perfección, y para el que ha escrito una larga lista de grandes creaciones. Se escucha el ciclo Intimismos, serie de canciones para voz y piano sobre textos de cuatro poetisas, así como la Sonata para voz y piano, también denominada Sonata para una voz desesperada, en la que la autora reúne bajo la denominación de esa gran forma musical un poema de Jorge Guillén y dos de Miguel Hernández que manifiestan la repulsa de la autora hacia situaciones creadas por actuaciones injustas o manifiestamente inmorales del ser humano, como puede ser la guerra, la destrucción o la pena de muerte. Finalmente, se interpreta Tres momentos con Loba y un epílogo, ciclo sobre textos del poeta pacense Felix Grande.

Hay que destacar que todas las obras que se interpretan en el concierto constituyen un estreno absoluto, a excepción del ciclo Intimismos, estrenado por la propia compositora en Viena en 1983 y la Sonata para voz y piano, que fue escuchada por primera vez en la Houghton Library Museum de la Universidad de Harvard en octubre de 1990. Este concierto lo patrocina el Centro Reina Sofía, que dirige José Sanmartín, y que conmemora con la música de López Artiga el día de la mujer trabajadora.

Libro antológico

Otro de los momentos importantes de los actos organizados en torno a la figura de la autora valenciana llegará con la presentación de un libro dedicado a su vida y a su obra. Titulado Ángeles López Artiga: Un espíritu musical, será editado por la Institució Alfons el Magnànim de la Diputació de València, y en él se repasa su vida, su obra, su aportación pedagógica y musicológica, así como su discografía, en una obra que ha prologado Justo Romero, dramaturgo del Palau de les Arts Reina Sofía, y que con la coordinación de Fernando Morales, ha contado con la participación de José Madrid, Ana Galiano, César Rus y Miguel Catalán.

Quedará por celebrar un segundo concierto en el que se repasarán varias de sus más interesantes composiciones camerísticas. Patrocinado por el Institut Valencià de la Música, participarían el clarinetista Joan Enric Lluna, el violonchelista Mariano García, así como la Escolanía de Nuestra Señora de los Desamparados y el pianista José Madrid Giordano.

Una vida dedicada a la música

Ángeles López Artiga no tenía pensado ser, en principio, compositora. A la creación habría de llegar tras completar sucesivas etapas profesionales que partiendo de las experiencias en innumerables producciones líricas la llevarían a convertirse en una importante soprano que además destacaba como pianista.

Habiendo actuado en Europa, Norteamérica, y por supuesto, España, le llegaría la propuesta de convertirse en profesora de la asignatura Repentización, transposición y acompañamiento en el Conservatorio Superior de Música de Valencia, disciplina de la que acabaría convirtiéndose en catedrática por oposición, cargo que va a desempeñar hasta la finalización de este mismo curso. En estos años ha publicado tres importantes métodos dedicados a los diferentes apartados de su asignatura.

Finalmente, y gracias a las enseñanzas del compositor valenciano José Báguena Soler, sería como llegaría a descubrir que tenía unas inquietudes musicales que necesitaba expresar. Llegarían los primeros ciclos escritos, evidentemente, para voz y piano: Caminos e Intimismos. Iría profundizando en su propio lenguaje y en su particular manera de expresarse musicalmente e iría completando otras obras importantes como una muy interesante Sonata para clarinete y piano y un nuevo ciclo para voz y piano llamado Simbolismos.

Su auténtico momento de eclosión creadora llegaría en los últimos años de la década de los ochenta con la composición de dos obras capitales que han marcado un antes y un después en su andadura como creadora: el ciclo pianístico Los Inmortales y la Sonata para voz y piano.

Estas composiciones, estrenadas en la Universidad de Harvard le dieron a López Artiga ese salto artístico que la había de consagrar como una auténtica compositora, por encima de cualquiera de sus otras disciplinas. Llegarían nuevas joyas musicales como la Sonata de Abril para violonchelo y piano, el ciclo pianístico Ensayos, así como Seis voces y una lira, composiciones que nacerían al tiempo que la autora se adentraría en el complicado mundo de la orquestación.

Experimentando con la paleta orquestal adaptó Los Inmortales e Intimismos, antes de llegar a las que podríamos denominar sus grandes obras de madurez, la cantata sobre textos de Ausiàs March, Cants de Mort, obra para solistas, coro y orquesta y que permanece sin estrenar, la ópera El adiós de Elsa, estrenada con enorme éxito en Broadway en octubre de 1999 en una producción dirigida por Mario Fratti y con la propia compositora encarnando el rol principal, y finalmente Yo vivo, In memoriam Max Aub para barítono y orquesta de cuerda, estrenada en Segorbe en el centenario del nacimiento del escritor valenciano.

En estos últimos años, su labor discográfica ha conocido una actividad sin precedentes. Tras un primer disco en el que junto a obras de Beethoven y Ravel presentó su ciclo Caminos, acompañada al piano por Margarita Conte, ha sido en estos últimos 12 años cuando se han prodigado los discos dedicados a su obra.

En primer lugar la Joven Orquesta de la Comunidad Valenciana dirigida por Henrie Adams registró la versión orquestal de Los inmortales, antes de que la propia compositora reuniera en un extraordinario compacto llamado Música y poesía sus más interesantes obras para voz y piano. Tras este trabajo llegarían otros dedicados a sus sonatas, llamado Momento de Sonatas y el más reciente, el dedicado a sus obras para piano, con Los inmortales y los Ensayos, sin olvidar otros acercamientos a las canciones populares españolas con el disco Tres miradas sobre el folklore español y la colección Tonadillas escénicas: del siglo XVIII a Enrique Granados.

Escribir a Fernando Morales