Crítica de discos
Bobby Mc Ferrin en estado de gracia
(Por Alicia Perris)
Bobby Mc Ferrin, Orfeó Catalá, Live in Barcelona. Autores: J.S. Bach, C.Gounod, J.Sancho Marraco, J. Lennon/P.McCartney. Intèrpretes: Bobby McFerrin, voz; Orfeó català - DVD y CD, concierto en directo que, en el marco de la conmemoración del Centenari del Palau, hicieron Bobby Mc Ferrin y el Cor de l'Orfeó Català el 9 de mayo del 2008. Contiene las intervenciones espontáneas fruto de la improvisación de todos los intérpretes, danza, trompeta y público asistente. Sello: Columna Música. Ref.: 1CM0212.
Un Bobby Mc Ferrin en estado de gracia canta con el Orfeó Català en el Palau de la Música Catalana, en Barcelona
Un libro disco con DVD recoge la actuación en vivo el 9 de mayo de 2008, del solista a capella y director de orquesta norteamericano Bobby Mc Ferrin, nacido en 1950 en Manhattan, Nueva York. Director de orquesta, trabajó con la Saint Paul Chamber Orchestra, interpretando compositores clásicos como Bach, Tchaikovsky o Mozart. Colaboró con Chick Corea y el chelista Yo-Yo Ma y recreó en 1982 para la película Cocktail, de Tom Cruise, la archiconocida y tarareada, “Don´t worry, be happy”. En esta sala preciosísima de Barcelona, que exhala vida por los cuatro costados y belleza, Bobby Mc Ferrin cantó e hizo cantar al público en diversas canciones y sobre todo al final, en las propinas.
Los miembros del Orfeo Català contemplaban emocionados al cantante de jazz circular de un lado al otro de las cuatro octavas de su capacidad vocal, jugando con las cuerdas vocales, con su cuerpo, apoyando con suavidad la mano en el pecho para conseguir sonidos inauditos más imaginados que reales. Así obtiene un bajo sobresaturado (con overdrive). Por momentos, lo confundimos con una soprano. El micrófono en la carótida, Mc Ferrin despliega una creatividad, una versatilidad que solo se puede disfrutar pocas veces en la música en vivo. La noche de Barcelona giró en torno al jazz, la bossanova, llegando por momentos a la evocación de los negro spirituals y la música africana profunda y primigenia. Pero todo muy suyo. Delgado, con peinado rasta, saluda cuando llega y cuando finaliza la performance (que eso es lo que ha sido la velada) con un gesto oriental: junta las manos en actitud recogida y agradece con una inclinación de cabeza casi mística. Sonríe, juguetea con el Orfeó que está esta noche completamente abocado a amplificar y redondear el concierto de Mc Ferrin, entregado a su fantasía vocal, a sus capacidades musicales ilimitadas.
La plasticidad del cantante le permitió en la Ciudad Condal, flirtear toda la noche con la improvisación, donde le siguieron el coro y el público con elasticidad e imaginación, aunque fueron para emocionarse sobre todo sus creaciones del Ave María sobre un Preludio de J.S.Bach de Charles Gounod (1818-1893) y el Aria de la Suite número 3 en Re Mayor de Bach. El “Drive my car” de Lennon y McCartney le permitió entregarse al lujo de todo tipo de gorjeos y complicidades con los presentes.
Un concierto como éste pone de manifiesto que para hacer buena música y crear no hay diferencias de estilos, ni de registros o tessituras. El talento y la voz, mandan, imponen. Mc Ferrin llegó y cautivó y hasta hubo tiempo para que el Orfeó regalara al público con una canción popular catalana de Joseph Sancho Marraco (1879-1960), “La Filadora” y que Paz Jiménez acompañara al cantante con una improvisación de danza.
Un disco y un Dvd para tener en cuenta, imprescindibles, para disfrutar, para forzar los límites de lo que estamos acostumbrados en música. Hay que dejar fuera la rutina, la complacencia de lo conocido. Mc Ferrin parece y se nos aparece como un gurú bendecido por la Madre Naturaleza. Alguien a quien acudiríamos para pedir sosiego, comprensión, consuelo, un despertar visceral, el anuncio de la primavera. Desde dentro. Mágico.


