Crítica de discos
La Fontana del Placer
(Por José Prieto Marugán)
Autor–Obra: José Castel – La Fontana del Placer. Intérpretes: E. Bayón. E. Enguita. M. Hinojosa. M. Bernal. J. Fernández. J. Noval-Moro. Compañía del Tratro del Príncipe. Director: Pablo Heras-Casado. Sello–Refer: Música Antigua Aranuez Ediciones. MAA 007. CD. Durac. 77’. Grabación: Capilla del Palacio Real de Aranjuez (Madrid), 25 y 26, junio 2007.
Procedente del Festival de Aranjuez del año 2007, nos llega la grabación de una interesante y desconocida zarzuela barroca en dos actos, escrita por Bruno Solo de Zaldívar y con música de José Castel, un compositor navarro (Tudela, 1737-1807) que alternó la música religiosa y la teatral pues fue proveedor de los teatros de la Corte y maestro de capilla de la Colegiata de Tudela. La obra, típica en su planteamiento y desarrollo ha sido puesta en escena por la Compañía Teatro del Príncipe, conjunto formado por media docena de cantantes y una orquesta de 17 instrumentistas, de la que es director musical Pablo Heras-Casado. La dirección escénica fue responsabilidad de Carlos Marchena y el trabajo musicológico de Juan Pablo Fernández-Cortés.
La fontana del placer lleva a la escena las tribulaciones y aventuras de dos mesoneras (Juana y Pascuala) que intentan medrar y contraer matrimonio con un personaje rico (don Narciso), desoyendo las peticiones de sus dos compañeros Celio y Antón, con los que, al final terminarán casándose. Don Narciso lo hará con Teresa, un antiguo amor de juventud.
Todos ellos merecen nuestro aplauso y agradecimiento por permitirnos conocer una interesante obra de nuestro teatro lírico, atractiva, muy equilibrada en la distribución de sus veinte números musicales (10 por acto), que se concretan en arias, coros, dúos, un terceto y un atractivo sexteto, a todos los cuales precede una obertura en tres partes.
El disco se presente con un artículo de Mariano Lambrea (del CSIC que ha apoyado la grabación) sobre la mejora de la situación de la musicología al estar el estudioso teórico actual mucho más cerca del músico práctico. Sobre la obra, su historia y argumento, Juan Pablo Fernández-Cortés, escribe unas pequeñas notas, que, como las anteriores se ofrecen en castellano, inglés, francés, alemán a italiano. La grabación incluye también los texto cantados. Es decir, una presentación como debe ser.
Pero vayamos a la parte musical que está cargo de tres sopranos y tres tenores. Aunque la obra está muy equilibrada en cuanto a las intervenciones de los solistas, pude decirse que hay una ligera preponderancia de las intervenciones femeninas, especialmente de Teresa que es, en lo canoro, la verdadera protagonista. La ha puesto en pie, Eugenia Enguita, que solventa con holgura la intensidad del aria “Suspirando enamorada” y las virtuosas exigencias del penúltimo número de la zarzuela: “Cual nave combatida”.
Eliana Bayon se hizo cargo del papel de Juana, una de las mesoneras protagonistas: de voz algo más oscura que su compañera María Hinojosa Montenegro, está simpática y graciosa en sus dos arias (“Yo sólo he de querer”, y “Si la pava sale al campo”, en el primer y segundo acto respectivamente), las cuales, curiosamente, presentan sendos pasajes onomatopéyicos. María Hinojosa Montenegro, como Pascuala, la otra mesonera, cumple sin problema con las exigencias de sus dos arias (“Aunque me hallo pobrecita”; en el primer acto, y “Con achaques de casar”, en el segundo).
Los dos tenores que dan vida a los pretendientes de Juana y Pascuala, Miguel Bernal y Julio Fernández, solventan sus papeles, menos comprometidos que los de ellas, con eficacia y buen tono, afinación y resolución de las agilidades. Algo más corto de posibilidades nos ha parecido Juan-Noval Moro (Don Narciso), con un vibrato a veces excesivo y poca claridad en las agilidades de un papel muy exigente, desde luego, pero también con grandes posibilidades de lucimiento.
Muy correcta la orquesta, tanto en los momentos en que acompaña, como en los que es protagonista (no sólo la vibrante obertura, sino también las introducciones de algunas arias). Nos parece que Pablo Heras-Casado ha hecho un buen trabajo de concertación.
La grabación se ha realizado no en el Patio de Caballos, donde se ofreció el reestreno, sino en la Capilla, lo que, sin duda, ha beneficiado al sonido del CD.


