Crítica de discos

Obras de Alexandre Guilmant

(por Joaquim Zueras Navarro)

Autor: Alexandre Guilmant. Obras: Septième Sonate en fa majeur op. 89 / Allegretto en si mineur op. 19 / Mélodie op. 46 / Le Cygne de Saint-Saëns / Impression grégorienne op. 65 / Stabat Mater dolorosa op. 65 / Marche fúnebre et Chant séraphique op. 17. Intérprete: Joris Verdin en el órgano Henry Willis & Son de St. Patrick´s Catedral, Dundalk (República de Irlanda). Sello: Ricercar. Ref.: RIC 267. Distribución: Diverdi.
Obras de Alexandre Guilmant

En el número anterior de OpusMusica redacté una semblanza sobre la vida y obra de Alexandre Guilmant (1837-1911). Este compositor, por haber estudiado con Lemmens en Bélgica, difundió luego la técnica del ligado y el uso discursivo del pedal frente al de mero apoyo cadencial. Hoy, esto nos puede parecer una obviedad, pero lo cierto es que los alumnos de órgano de François Benoist (1794-1879) se educaron manejando el instrumento como si fuera un piano con pedales, sin saber muy bien qué hacer con éstos. Pero Guilmant, además de excelente pedagogo y  concertista virtuoso, fue un compositor de rica inventiva, plasmada en el contexto de un gran equilibrio formal. La audición de sus obras supone para el melómano un grato descubrimiento y, como en mi caso, el deseo de conocer otras.

El sello Ricercar nos invita a un concierto con obras de Guilmant en St. Patrick´s Catedral, en Dundalk, República de Irlanda. El plato fuerte es la Septième Sonata en fa majeur, op. 89. Publicada en 1902, podemos contemplarla como una  suite en seis movimientos muy imaginativos y contrastados o -¿por qué no?- como una sinfonía para órgano a la manera de las de Widor. Como majestuoso pórtico la “Entrée”, impregnada de una atmósfera solemne y elevada que se disipa en el segundo movimiento, titulado “Rêve”. Este movimiento ha alcanzado cierta autonomía por su carácter impresionista –¿un homenaje de Guilmant a Debussy?- y su delicada cantinela, que se alza lentamente sobre las brumas del acompañamiento. El “Intermezzo” se despliega con un centelleante motivo que sirve de soporte a un lírico diálogo entre el registro de flautado y el de voz humana. Al flamante “Grand Choeur”, en tiempo de minuetto, se le opone un “Cantabile” místico y contemplativo. El radiante “Final” nos devuelve al clima en el que se inició la sonata, pero con más densidad  y vehemencia. Una obra que por sus hallazgos no deja indiferente al oyente.

Tras la Sonata, el disco nos muestra una selección de obras publicadas en distintas colecciones. El Allegretto en si menor, op 19 es la primera pieza del cuaderno “Pièces dans different styles pour orgue, livraison 5”. Compuesta en 1865, es una obra fluida, basada en un diálogo algo melancólico entre el registro de oboe y el de clarinete, en la que afloran reminiscencias de Schuman. Infatigable, para los famosos conciertos en el gran órgano de la sala del Trocadero Guilmant realizaba transcripciones en las que no sólo añadía orquesta a sus obras para órgano, también transcribía para órgano piezas orquestales de otros compositores, como la esbelta y tristemente meditativa “Le Cygne” del Carnaval de los animales, de Saint-Saëns. La Mélodie en sol majeur, op 46 es la cuarta pieza de “L'Organiste Pratique, livraison 3” Compuesta en 1873, una sutil  melodía que parece generar su discurso replegándose sobre sí misma, deambula por todo el pentagrama, a semejanza de un tranquilo aire popular oído desde la lejanía. La Impression grégorienne, op 65 de 1902, así como el Stabat Mater dolorosa, op 65 de 1886 perteneciente a “L´organiste Liturgiste, libración 3”, reflejan la admiración que Guilmant sentía por el canto llano. Para el “Stabat mater” interviene en el disco el coro Resurgam, alternando las estrofas con las variaciones al órgano, tal como se acostumbraba en las celebraciones litúrgicas. En 1868 Guilmant inauguró el nuevo gran órgano de la catedral de Notre-Dame de París, interpretando la “Marche funèbre et Chant séraphique, op17/3”, tercera pieza de “Pièces dans different styles pour orgue, livraison 3” a la memoria de su madre, fallecida un año antes; es su obra más popular por lo que tiene de emotiva y sobrecogedora.

Joris Verdin es bien conocido tanto por la calidad de sus interpretaciones como por sus investigaciones en el ámbito de la musicología. Como anécdota les diré que del mismo sello Ricercar (RIC 213) tengo la “Intégrale de l´oeuvre d´harmonium de César Franck”, en la que Verdin utiliza seis armonios de época; una maravilla de álbum. Para esta grabación ha utilizado el  órgano Henry Willis & Son de St. Patrick´s Catedral, Dundalk (República de Irlanda), instrumento que se mantiene en el estado en que fue construido y que evoca la relación que el compositor mantuvo con Inglaterra e Irlanda a causa de sus giras de conciertos.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro