Crítica de discos

Tres óperas de Händel por Jacobs

(Por Carlos de Matesanz)

Händel: “Rinaldo”. Vivica Genaux (Rinaldo), Miah Persson (Almirena), Inga Kalna (Armida), Lawrence Zazzo (Goffredo), Orquesta Barroca de Friburgo. “Flavio”. Jeffrey Gall (Flavio), Derek Lee Ragin (Guido), Lena Lootens (Emilia), Bernarda Fink (Teodata), Ensemble 415. “Giulio Cesare”. Jennifer Larmore (Giulio), Barbara Schlick (Cleopatra), Bernarda Fink (Cornelia), Marianne Rorholm (Sesto), Derek Lee Ragin (Tolomeo), Concerto Köln. Director: René Jacobs. Harmonia Mundi HMX 2908241.49 (9 CD + CD ROM).
Tres óperas de Händel por Jacobs

Un sello tan dedicado al Barroco como Harmonia Mundi no podía dejar pasar la celebración del 250º aniversario del óbito del gran George Frideric sin hacer una edición ilustrativa, de la cual nos hemos quedado con el volumen dedicado a las óperas, con tres de sus más grandes producciones líricas, por su incontestable calidad musical.

Trátase de la reedición de los tres títulos operísticos de Händel que para este sello ha realizado el maestro belga René Jacobs, que es –sin ninguna duda y con permiso de los Gardiner, Pinnock, etcétera– la mejor batuta händeliana de la actualidad: su imaginación, fantasía y sensibilidad, aunadas a su exhaustivo conocimiento de la música barroca, que constituye su repertorio específico y del que nunca se ha salido, hacen que cada una de estas tres grabaciones fueran saludadas en las respectivas fechas de sus lanzamientos (2003, 1990 y 1991) como auténticos hitos de la discografía händeliana.

Para ello contó con tres orquestas de instrumentos de época bien distintas entre sí (el sonido áspero y brillante del Concerto Köln, la opulencia y perfección de la Freiburger Barokorchester y la transparencia y delicadeza del Ensemble 415 de Chiara Banchini) pero todas de primer nivel, de las que demuestran que la calidad musical existe más allá de los conjuntos ingleses.

Para la elección de los repartos, Jacobs siempre se ha dado una mala maña importante; ahora, también hay que reconocer que para saberle sacar el máximo partido a cada uno, por flojo que sea, él el primero; se nota que fue cocinero antes que fraile, o sea: cantante antes que director. Así nos explicamos que sopranos de tan poco empaque como Miah Persson, Inga Kalna, Lena Lootens o, sobre todo, Barbara Schlick resulten tan disfrutables en sus muy comprometidos papeles, para los cuales el “mercado” ofrecía, en la fecha de los registros, candidatas mucho más solventes vocalmente. Las mezzos son de mejor nivel, casi óptimo, destacando muy especialmente Jennifer Larmore en su aclamado Julio César, pero también Vivica Genaux (temperamental Rinaldo) y la pulida Bernarda Fink (Teodata y Cornelia un poco corta de graves); también bien los contratenores: Jacobs exprime todo lo posible a Jeffrey Gall en Flavio, pero quien se lleva la palma es el brillante y original Derek Lee Ragin (Guido y Tolomeo de antología) y un lujo la presencia del ya mayor –vocalmente– pero eficaz Dominique Visse (Mago cristiano en Rinaldo y Nireno en Giulio Cesare).

Hay que advertir que la grabación de esta última ópera es completísima, con varios apéndices, y el último de los cuatro discos que ocupa viene completado con varios duetos y cantatas de cámara händelianas a cargo del Concerto Vocale en su época de gloria: Judith Nelson, Wieland Kuijken, William Christie, Konrad Junghänel y, por supuesto, René Jacobs, al final de su carrera como cantante: total, nada. La edición se completa con un cedé que incluye, en documentos PDF, notas y libretos completos, y se presenta en un cofre de formato estrafalario pero práctico.

En definitiva, y teniendo en cuenta el precio medio, la recomendación es absoluta: un Händel lleno de vida teatral y exquisitez musical nos espera en cada uno de los discos de este volumen.