Crítica de discos

Menos es más: Minimalismo a granel en Brilliant

(Por Adolfo del Brezo)

Minimal Piano Collection. Obras de Philip Glass, John Adams, Arvo Pärt, John Cage, Simeon ten Holt, Friedrich Nietzsche, Erik Satie, John Borstlap, Yann Tiersen, Michael Nyman, Jeroen van Veen, Wim Mertens, Tom Johnson, Jacob ter Veldhuis, Klaas de Vries, Carlos Micháns y Terry Riley. Intérprete: Jeroen van Veen (piano). 9 CD's, Brilliant Classics, 8551/9.
Minimal Piano Collection

Podrá uno estar más o menos interesado en la música minimalista, podrá uno conocer mejor o peor las claves de este estilo, pero nadie puede, por mucho que quiera, escaparse a la omnipresente influencia de esta corriente musical: rastros de minimalismo los podemos encontrar en la música que nos rodea habitualmente como anuncios publicitarios, películas, series televisivas... De hecho parte de la música incluida en esta caja de nueve CD's proviene de películas como El Show de Truman o El Piano. Precisamente uno de los CD's de más agradable escucha de este cofre es precisamente el nº 5, titulado The Movies dedicado a la música de cine de los compositores Yann Tiersen (1970) y Michael Nyman (1944). Entre la abundante música incluida encontramos La valse de Amélie, de clima muy satieano, y una versión de Big my Secret de la película El Piano, que Jeroen van Veen interpreta de forma mucho más pausada de como lo hace el propio Michael Nyman en su grabación de la banda sonora del film.

Los tres primeros CD's están dedicados a la música de Philip Glass (1937), quien con medios mínimos y la utilización de la repetición de diseños muy simples consigue crear climas melancólicos y nostálgicos, de efecto hipnótico y relajante. Su apuesta por la simplicidad es valiente y su descenso a lo extremadamente sencillo es arriesgado, pero hay que reconocer que a Glass le funciona muy bien y encuentra aquí su personal estilo que tendrá partidarios y detractores, pero que constituye un sistema cerrado y coherente de expresión musical con una alta dosis de originalidad. Más interesante es el primer disco que el segundo, en el que podemos escuchar la muy schumanniana pieza The poet acts, mientras que en el tercer disco conviene evitar una aburridísima y muy monótona How Now, obra en la que Philip Glass necesita más de veinticinco minutos para decir lo que se podía decir en dos o tres. Algo más interesante resulta su Trilogy Sonata, cada una de cuyas tres partes se basa en una de las partes de su trilogía operística.

Una de las mejores y más atractivas obras de esta caja es China Gates de John Adams (1947), uno de los grandes de la corriente minimalista. Por su parte el estonio Arvo Pärt (1935) se da una baño del llamado "minimalismo sacro" en la breve, lenta, meditativa y aburrida Für Alina, mientras en las Variationen zur Gesundung von Arinuschka muestra una simplicidad algo ramplona. John Cage (1912-1992) no podía faltar en esta caja y del sobrevalorado norteamericano escuchamos la ciertamente bella y sugerente pieza In a Landscape. Una rareza del filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) —que hacía también sus pinitos en la composición—— es su obra titulada Das Fragment an sich, que está aquí metida con calzador pues es muy simple, pero eso no quiere decir que sea minimalista pues simplicidad y minimalismo son conceptos diferentes, aunque pueda verse cierto lejano parentesco en ellos. Por la misma regla de tres se podían haber incluido aquí algunas de las obras pianísticas del Liszt de la última época, a las que recuerda ésta de Nietzsche, con su doliente cromatismo casi wagneriano. En todo caso podemos escuchar esta rareza que nos permite comprender por qué Nietzsche ha pasado a la historia como filósofo y no como compositor. En cambio sí está plenamente justificada la inclusión Vexations, aburrida obra de Satie (1866-1925), para que en esta antología quede constancia de uno —¿el primero?— de los precedentes del minimalismo. Avatâra de John Borstlap (1950) es una dinámica pieza muy debussyana...tanto que por momentos más que recordar a la obra del gran francés parece más bien un préstamo de algunos pasajes de sus Preludios e Imágenes para piano. Solodevilsdance IV de Simeon ten Holt (1923) nos presenta el baile de un diablo muy inofensivo que da pie a más de media hora de una animada toccata con lejanas reminiscencias bachianas y mucho swing, con el que el pianista Jeroen van Veen luce su implacable mecánica y su envidiable resistencia física.

De Terry Riley (1935), uno de los grandespopes de la música experimental, se incluye una única obra, que es una de sus más famosas creaciones, In C, pieza hipnótica de casi una hora de duración en esta versión, cuyo resultado sonoro se asemeja a una especie de proceso de catarsis tribal. Minimalismo rítmico muy vital y con abundancia de notas repetidas en el piano y una sonoridad seca y cortante encontramos en la Toccata Americana de Klaas de Vries (1944) que finaliza de forma abrupta y sorpresiva, mientras que el minimalismo de su Echo es introspectivo, meditativo y casi estático, buscando sonoridades sostenidas, muy bañadas en el pedal de resonancia. Nuevamente preponderancia del factor rítmico y poca variedad son apreciables en el primero de los muy dinámicos Three Minimal Preludes del argentino Carlos Micháns (1959). Más interés tienen los ritmos asimétricos, la independencia rítmica de las líneas de la mano derecha e izquierda y las progresiones armónicas del segundo, asimismo muy vital y animado, mientras que el tercero, incide en la agitación rítmica cercana al estilo de toccata, resultando muy efectivo y aparente.

Dos de los nueve discos del cofre nos permiten disfrutar de la obra compositiva del pianista protagonista de esta antología, Jeroen van Veen (1969), de quien podemos escuchar sus Minimal Préludes (Book I y Book II), 24 preludios en todas las tonalidades, que muestran un muy variado arsenal de recursos expresivos y técnicos, explotando diferentes y contrastadas sonoridades, climas expresivos y posibilidades instrumentales, siempre en la línea del minimalismo más atractivo y de más fácil acceso. En las notas incluidas en el cuadernillo de esta caja, el pianista y compositor expresa en un alarde de inmodestia que sus preludios minimalistas tienen influencias de Rachmaninoff, Chopin y Liszt. Nada menos.

El CD nº 8 es el más flojo de los nueve, ocupado en su mayor parte por la prescindible obra del norteamericano Tom Johnson (1939) titulada An hour for piano, cuya larga duración —indicada por su título— es directamente proporcional al aburrimiento que produce su escucha e inversamente proporcional a su inspiración e interés musical. Tan sólo algún leve destello, algún breve momento en el que pasa algo que atrae nuestro interés y llama nuestra atención para salvarnos del sopor general, pero estos momentos son espejismos en este desierto musical de una hora de duración. Este octavo disco se completa con la única obra del belga Wim Mertens (1953) incluida en la caja, Struggle for Pleasure, así como con el Postnuclear Winterscenario nr. 1 de Jacob ter Veldhuis (1951), obra de tan limitados medios sonoros como de interés auditivo.

Se trata de una colección irregular pero refrescante, apropiada para quienes deseen cambiar de aires musicales y experimentar con todo tipo de estilos; una caja de nueve CD's que incluye obras interesantes y de muy atractiva escucha junto a otras completamente prescindibles. Al precio de ganga del sello Brilliant no hace falta pensárselo dos veces.

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