Temporada de la Orquesta y Coro de RTVE

RTVE: Por buen camino

(Por Carlos de Matesanz)

Temporada de la Orquesta y Coro de RTVE. Teatro Monumental. 20’00 hrs.
29 de enero. Dir: Arturo Tamayo. F. Busoni: Berceuse elegiaque Op. 42, A. González-Acilu: Sinfonía nº 2, Mahler: “La canción doliente”. Ana Häsler (mezzo), Anna Korondi (soprano), Jean-Pierre Furlan (tenor).
5 de febrero. Dir: Helmuth Rilling. Haydn: “La creación”. Julia S. Wagner (soprano), Lothar Odinius (tenor) y Nathan Berg (bajo).
18 de febrero. Dir: Günter Herbig. Pascal Rogé (piano). M. Ravel: “Pavana para una infanta difunta” y Concierto en Sol mayor, R. Wagner: “Idilio de Sigfrido”, C. Debussy: “El mar”.
Helmuth Rilling

Helmuth Rilling

La Orquesta de Radiotelevisión Española parece haber salido bien parada de su trasformación, tras el último ERE que prejubiló a la mitad de la plantilla; y, con una temporada bien organizada en torno al tema “Albéniz y el París de la Belle Époque” y directores invitados solventes, va recorriendo un buen camino, aunque no sin tropiezos.

Uno de los más considerables de esta temporada fue el de, sin explicación alguna (al menos en las lamentables notas al programa de Pablo Larrañeta), mutilar la esperada interpretación de la infrecuente “Das klagende Lied” de Mahler, eliminando lindamente su primera sección, “Waldmärchen” (media horaza de duración); y todo para dar cabida en la primera parte del concierto a una insulsa interpretación de la Berceuse busoniana y de la escasamente interesante y no poco infumable Segunda Sinfonía de González-Acilu. Ni la orquesta ni el coro parecían especialmente entusiasmados con el programa y, lo que es peor, el director –competente y conocedor donde los haya–, tampoco.

Sin embargo, la oferta de la semana siguiente –de la que, visto lo visto, no esperábamos demasiado– fue un éxito rotundo. Uno de los más grandes oratorios de la Historia de la Música, “La Creación” de Haydn, regido por un director que a veces peca de excesivamente escueto y aséptico, podía haber sido demasiado reto para la agrupación. Pero, muy al contrario, Rilling –experto conocedor del repertorio sinfónico-coral del XVIII– hizo que su proverbial pulcritud guiara las cosas por el cauce adecuado y la música fluyó con gran naturalidad; la orquesta y, sobre todo, el coro estuvieron tan en su sazón, que más no se podía pedir. Bueno, sí: que las voces solistas estuvieran a la altura requerida... y la verdad es que, sobre todo las masculinas, fueron óptimas.

Pascal Rogé

Pascal Rogé

También, con uno de esos “a priori” con que críticos y melómanos encasillamos y prejuzgamos, el programa siguiente, dirigido por uno de esos “honrados kapellmeister alemanes” de antaño, podía dar poco de sí al estar centrado no en el repertorio germánico, sino en el francés. Y aunque Günter Herbig tal vez no diera con ese punto último de sensualidad un tanto decadente tan propia de la escuela francesa del cambio de siglo, el “honrado kapellmeister” dirigió con tal claridad y equilibrio, que la música se disfrutó en las mejores condiciones. El dominio de este veterano y sólido maestro es tanto que, en el final de “La mer” debussyana, sacó a pasear los metales (¡orquestación con cuatro trompetas!) con gran esplendidez, sin que ello desequilibrara el conjunto ni se convirtiese, como tantas veces ocurre, en un griterío. Pero, claro, la afinidad dictó que el momento sublime del concierto fuese un “Idilio de Sigfrido” de Wagner de los que, sin alharacas ni excentricidades, pueden considerarse de referencia... al menos, de los tocados por una orquesta española.

Mención aparte requiere el solista –otro veterano, Pascal Rogé–, que, como parece ocurrirles a muchos pianistas franceses al final de su carrera, cada vez toca más como para sí mismo, con un exceso de intimismo que le restó potencia a los muchos momentos brillantes del Concierto de Ravel; pero el estilo, aquí sí netamente francés, el sonido pequeño pero hermosísimo y la gran clase pianística estuvieron siempre presentes; aún más en el breve y sentido bis de Satie con que se cerró la primera parte. Hasta las notas del infaltable Larrañeta mejoraron en este programa.

Fotografías cortesía de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radiotelevisión Española