Crítica de libros
La familia Wagner
(Por Alicia Perris)
La Familia Wagner. Brigitte Hamann. Editorial Juventud. Prefacio, notas y traducción de Roberto Mansberger Amorós- Barcelona, 2009. ISBN: 978-84-261-3664-0.
No se trata de un libro más sobre el compositor y sus circunstancias. La autora es una especialista en la época de Wagner. De hecho llevó a cabo una de las mejores investigaciones sobre la figura de Elizabeth de Austria, Sissi y el Imperio Austrohúngaro (1981), manejando información de archivos y documentos originales, con un trabajo que le dio fama internacional. Nació en Essen en 1940 y escribió también en 2002, “Winifred Wagner o el Bayreuth de Hitler”, aparte de otros títulos igual de cuidados.
La obra está dividida en varios capítulos que se ocupan de Richard Wagner, Cósima y Siegfried, Winifred y sus hijos y los nietos de Wagner. También se aporta un resumen cronológico, testimonios, abreviaturas y cuadros genealógicos. El trabajo es de una gran pulcritud y está bellamente volcado al español. Como escribe el traductor: “el libro que el lector tiene entre sus manos no es la clásica biografía de un gran hombre, sino, como reza el título, la reconstrucción de cuatro generaciones de una familia…el músico alemán impregnó de 'wagnerismo' su patria y la Europa de su tiempo, con ecos que llegan hasta nuestros días”.
La trayectoria existencial y la obra de Wagner no están exentas de las características de una verdadera novela por entregas. Su relación con Cósima, con su ex marido, con el rey Luis II de Baviera, con su patrimonio y sobre todo sus alineamientos políticos, hacen del compositor un personaje admirado, repudiado, denostado, que sigue proporcionando motivos para todo tipo de “gossip”, como dirían los ingleses. De hecho, está en la práctica vetado en Israel y son por todos conocidos los problemas de Daniel Baremboim para incorporar al músico alemán al repertorio de su trabajo en la tierra de Abraham.
Wagner fue un ser humano comprometido con el tiempo que le tocó vivir, interesado, bastante -muy- desconsiderado con los sentimientos y necesidades que no fueran los propios, sin prejuicios excesivos, pero restauró por completo la música del siglo XIX en adelante, entrando y creando una dimensión y una constelación diferentes y únicas. Revolucionario en su juventud, como tantos, no tardó en irse refugiando en ideologías más o menos mesiánicas o totalitarias y llegó incluso a tomar partido abierto por el antisemitismo en su libro publicado en París en 1850, “El judaísmo en la música”, que le granjeó notable éxito en los cenáculos más conservadores de Europa. Lo que sí es evidente es que los tiempos de Wagner fueron momentos (muy largos) convulsos de la historia del continente: la segunda revolución industrial, la ambición creciente y desmedida de una Alemania recién fundada, la unificación italiana, el desarrollo del colonialismo, la aparición del sionismo con la obra de Theodor Herzl, el comienzo del fin a comienzos del siglo XX de los grandes imperios (el ruso, el turco, el austrohúngaro). La música por lo tanto no fue ajena a estas vicisitudes históricas y Wagner y su familia bucearon hasta el fondo en los avatares que eligieron y decidieron vivir. Y escogieron representar a los más fuertes y a los que tenían todas las cartas para ganar. Por un tiempo.
Se trata pues de un libro distinto, que aporta nuevos materiales y una concepción y un tratamiento diferentes en su factura, a la vez que está ilustrado con generosidad y buen gusto. Se deja leer con placer, se desliza suavemente por la idea más o menos preconcebida (¿quién no conoce las anécdotas más trilladas de Richard Wagner, Cósima y el resto de la saga, los montajes de todo tipo, las peripecias económicas, sus filias y sus fobias?) de un artista para muchos detestable pero igualmente genial, que fracturó recreando el universo sonoro y teatral de su época. Por este motivo, se podría decir con rotundidad, que leer el libro de Hamann puede ser, más que una sugerencia, una necesidad.


