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Crítica de libros

1001 discos de música clásica que hay que escuchar antes de morir

Aurelio Viribay

Título: 1001 discos de música clásica que hay que escuchar antes de morir. Título original: 1001 Classical Recordings yoy Must Hear before you Die. Edición dirigida por Matthew Rye. Adaptación española dirigida por Luis Suñén. Editorial Grijalbo. Nº de páginas: 960. ISBN: 978-84-253-4146-5.

1001 discos de música clásica

Títulos fastidiosos, los de estos libros que nos recuerda que nos tenemos que morir, mientras nos recomiendan las mil y una cosas que tenemos que hacer antes de ese momento, y que proliferan bien sea referidos a películas, a cuadros, a libros o, como en el caso que nos ocupa, a discos de música clásica.

La mayor virtud de este libro es el ordenamiento cronológico de las obras incluidas, lo que lo convierte, además de en una práctica guía discográfica, en una suerte de historia comentada de la música. Como era de esperar, no todos los comentarios se encuentran al mismo nivel de acierto; los hay breves y por tanto forzosamente superficiales en algunos casos, y mucho más atinados en otros. La otra virtud son las numerosas citas y las magníficas ilustraciones de intérpretes y compositores incluidas en este libro apto tanto para hojear, como para consulta y documentación.

Entre lo más flojo de este volumen de casi mil páginas se encuentra su traducción, para la que aparentemente no se ha contado con traductores especializados en música. De otro modo no se explica que hoy en día se edite un libro de música en el que los modos mayores y menores aparezcan en numerosos lugares como "claves mayores y menores". O que en la página 439 al comentar un disco con canciones de Reynaldo Hahn, el gran pianista Graham Johnson, aparezca citado como "redactor de folletos de eventos" (sic.). Confiemos que este gran pianista acompañante no se entere de tan cuestionable calificativo, debido seguramente a alguna falsa interpretación en la traducción. En la página 692, al hablar de Eugene Ormandy y sus grabaciones de las sinfonías de Shostakovich, se nos dice textualmente que "la goma de borrar no ha sido piadosa con su legado grabado". O en la página 456 encontramos la obra "Cinq Poèmes de Baudelaire" de Debussy rebautizada como "El libro de Baudelaire" de Debussy. En la introducción del editor Matthew Rye encontramos una fastidiosa errata en la dirección web recomendada para encontrar descargas digitales de miles de grabaciones descatalogadas, siendo la dirección correcta: www.arkivmusic.com

Respecto al tratamiento de la música española en este volumen, encontramos de todo. Como un comentario simplista y desinformado de las "Siete canciones populares españolas" de Manuel de Falla, que Martin Cotton despacha alegremente con la siguiente frase para el recuerdo: "Falla utilizó melodías que conocía de toda la vida y añadió fragmentos de piano". Habría que ver la cara que pondría más de un inglés si un crítico español hablara con semejante frivolidad sobre la obra de alguno de los grandes compositores ingleses. Por fortuna la edición española incluye el añadido de Luis Suñén de varios apéndices diseminados por el libro, con recomendaciones discográficas sobre compositores españoles mucho mejor informadas que las de sus colegas ingleses.

Con todo, las dos virtudes antes citadas —el ordenamiento cronológico de las obras y las magníficas fotografías incluidas— convierten este libro en una guía muy recomendable para discófilos y melómanos.

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